Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

domingo, 15 de mayo de 2011

Jacona de Plancarte, Michoacán

Jacona de Plancarte, Michoacán, es una población con profundas y misteriosas raíces prehispánicas. Profundas, porque su origen puede definirse desde Jacona la Vieja, población indígena precolombina de una antigüedad que ha sido difícil de precisar, pero que podría ser tan antigua como la de El Opeño. Misteriosas, porque tampoco hay precisiones respecto al lugar exacto en que se localizó esa población.

Se han encontrado vestigios arqueológicos en el rumbo de Santiago Tangamandapio, pasando la ranchería de Puerto de Lucas, en un vallecito como de cinco kilómetros de largo por tres de ancho, en un potrero conocido con el nombre de «Las Iglesias Viejas», que de acuerdo con la tradición era el sitio en que los indios se reunían para rendirle adoración a sus ídolos.

En las cercanías de estos lugares, se encontraron semiderruidas varias yácatas. Dos de ellas miden de largo cerca de veinticinco metros y las otras son muy pequeñas. Junto a ellas se encontraron un sinnúmero de esqueletos humanos. A ese sitio se le conoció, por ello, como «Potrero de los Panteones». También entre Puerto de Lucas y el Cerro Blanco existe la «barranca de los monos», designada así por las figurillas de barro que se encontraron en ese lugar.

 Xhucunán o Xucunan, nombre prehispánico de la actual Jacona, significa, en lengua Náhuatl, «lugar de encuentro», quizás por la referencia de que en ese lugar, precisamente, se encontraban los diversos pobladores de toda la región para realizar sus cultos religiosos.

La actual Jacona, «la nueva» tiene un origen bien preciso y definido: el padre agustino Fray Sebastián de Tresierra promovió, entre los habitantes de la Vieja Jacona, su traslado al sitio en que se encuentra actualmente esa población.

Su argumento para tal mudanza fue sencillo y contundente: pasar de la aridez de unas tierras de nula riqueza agrícola a un sitio privilegiado en recursos naturales: buenas tierras para la agricultura; huertos de frutales espléndidos; agua en abundancia y un microclima cálido y bondadoso.

Así, el 5 de noviembre de 1555, con pleno acuerdo entre el Virrey y los indios, se fundó Jacona, la Villa de las Flores, al iniciarse las obras para la iglesia parroquial y el convento y repartirse los solares entre sus primeros habitantes.

La población del curato se estableció con doce mil habitantes y la del casco del pueblo con aproximadamente cuatro mil. Las calles eran irregulares y las familias vivían diseminadas en las huertas. El Ayuntamiento de Xacona dependía de la Prefectura de Zamora y contaba con una plaza, dos escuelas y una receptoría de alcabalas, pocos edificios de buena construcción y dos capillas pequeñas.

El primer «nombre cristiano» que tuvo la población fue el de «San Agustín Jacona» por razones obvias tomando en cuenta las convicciones agustinas de su fundador. En las riberas del río Celio se establecieron diversos barrios: San Miguel, La Resurrección, El Realejo, Los Zapotes y San Pedro de los Molinos, entre otros.

Otras familias se establecieron en el viejo camino hacia Tangancícuaro, en Tamándaro, en el puente de la villa, en el potrero del Remate, y en el Cerrito de la Arena, entre otros lugares.

En el año 1600 dependían de Jacona las poblaciones de Tangancícuaro, Tangamandapio, Jaripo, Ario, Etúcuaro viejo, Chaparaco, Tandarico y Jiquilpan.

Casi tan antigua como la actual Jacona, es la veneración a la Virgen de la Raíz, conocida ahora bajo la advocación de la Virgen de la Esperanza. El 14 de febrero de 1886 fue coronada por el arzobispo de México, el doctor Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos.

En esa época era obispo de Zamora don José María Cázarez y Martínez y cura de Jacona el padre Antonio Plancarte y Labastida. Otro 14 de febrero, esta vez del año 1952, a petición del obispo doctor José Gabriel Anaya y Díez de Bonilla, la Santa Sede la nombró Patrona de la Diócesis de Zamora.

En la «Casa Jasso» de Jacona se encontró un padrón parroquial levantado en el año 1780 de los habitantes del pueblo de Jacona. Entre los apellidos más comunes encontramos los de las familias Álvarez; Villanueva; García; Torres; Igartúa; Jiménez; Cárdenas; López; Vera; Sandoval; de la Mora; Victoria; Plancarte; Béjar; Amezcua; Velázquez; del Río y Méndez.


Texto basado en las investigaciones históricas del licenciado don Arturo Rodríguez Zetina.

Fotografías de Alberto Vázquez Cholico:
* Vista panorámica de Jacona desde La Peñita de San Pablo.
* Palacio Municipal, antes Colegio Luis Gonzaga, construido por el cura Antonio Plancarte.
* Casco de la antigua hacienda "El Igarteño".
* Colegio Antonio Plancarte.
* Pórtico y torre del templo de San Agustín.
* Interior del templo de San Agustín.

7 comentarios:

José Jesús dijo...

Gratos recuerdos los de "La Quinta Mariles", después de Guillermo (William's), contaba con alberca, juegos mécanicos, un ampli jardín adonde habitaban aves algunas exoticas, como guacamayas,lagartos, micos, etc., a un lado del rio celio; y después, fiestas y bailes dominicales, amenizados por "El chino", "El conejo" (Raúl), entre otras cosas...

Antonio Vega G@rcia dijo...

EXELENTE TRABAJO AMIGO...!!!

Antonio Vega G@rcia dijo...

Buenos solo te falto agregar las fuentes y la Ficha bibliografica o si fue del Colegio De Michoacán o algunas otras fuentes especificas.

Jaime Ramos Méndez dijo...

Al final del texto se da crédito a la fuente original: las investigaciones históricas del licenciado Arturo Rodríguez Zetina.

Antonio Vega G@rcia dijo...

Gracias amigo Jaime Ramos Mendez, tienes razon, no lo había visto, te pido mis mas humildes disculpas....

Antonio Vega G@rcia dijo...

FUENTE PRINCIPAL Y TRABAJOS PROFESIONALES DEL LICENCIADO ARTURO RODRIGUEZ ZETINA.

Unknown dijo...

Buena información mis abuelos paternos nacieron en jacona michoacan , y se apellidaban villanueva, mora , y onche me gustaría conocer más de mi pasado.

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