Catedral y Santuario Guadalupano en Zamora, Michoacán.
Fotografía de Alejandro Pérez Pedraza.

jueves, 31 de mayo de 2012

Camotes en el mercado de Tarecuato, Michoacán - Colectivo Zamorano de Fotografía


Parroquia del Señor de la Paz en Ecuandureo, Michoacán

Fotografía del arquitecto César Delgado, publicada en skyscrapercity.

Plaza de San Francisco de los Tecos en Zamora, Michoacán

JaviEr publica sus fotografías en Internet en skyscrapercity. 

Paseando en lancha en el Lago de Camécuaro, municipio de Tangancícuaro, Michoacán

Fotografía subida al Internet por Martha Aguilar Camarillo.

A que se le antoja este pozole rojo de Penjamillo, Michoacán...

Fotografía subida al Internet por Adriana Vera Conejo.

Fotografía de la plaza de Tangancícuaro al principio del siglo XX

Don Roberto Marín compartió esta fotografía que subió al Internet Jorge Anaya T. Muestra la plaza principal de Tangancícuaro, con el templo de Nuestra Señora de la Asunción y los portales, en una fecha que debe ubicarse, por la indumentaria de la gente, a principios del siglo XX. Una joya, sin duda.

Gastronomía michoacana, patrimonio cultural de la humanidad

Leticia López Ramírez compartió esta extraordinaria foto en Internet.

Receta de chongos zamoranos: el postre amable de la vida



CHONGOS ZAMORANOS

(Rendimiento: 1 Kg)

Tiempo de preparación: 3 horas, 30 min aprox.

Ingredientes:

2 litros de leche entera pasteurizada
1 taza de azúcar (240 g)
El jugo de dos limones
Canela en raja al gusto

Utensilios:

Olla de peltre con capacidad de 3 L
Cuchara grande para cocinar de peltre o acero inoxidable
Cuchillo
2 frascos esterilizados con tapa hermética (con capacidad de 750 ml c/u)
2 etiquetas adheribles

Procedimiento:

Vierta la leche en la olla y póngala al fuego, cuando esté tibia, añada poco a poco el jugo de limón agitando al mismo tiempo con ayuda de la cuchara hasta que se integre a la leche.

Ya integrado, apague el fuego y mueva constantemente, después deje reposar sobre el piloto durante 30 minutos sin encender la estufa.

Transcurrido este tiempo, con ayuda del cuchillo, haga un corte en cruz sobre la leche para separar el suero. Deje reposar nuevamente por 5 minutos.

Una vez que se nota la separación del suero, encienda la estufa con la flama al mínimo y deje calentar otros 30 minutos.

Pasado este tiempo, agregue el azúcar lentamente, por las orillas, evitando que el cuajo se rompa y enseguida, añada la canela en el centro.
Aumente la flama a fuego medio y déjela así durante 2 horas. Cuando tenga la consistencia característica de los chongos retire del fuego.

Envasado y conservación:

Vacíe los chongos aún calientes en los frascos esterilizados, de manera que los dos tengan la misma cantidad de solución y de chongos, deje un espacio de un centímetro entre el borde del frasco y el líquido del producto. Cierre perfectamente.

Coloque las etiquetas a cada uno de los frascos con el nombre del producto, fecha de elaboración y fecha de caducidad, deje enfriar a temperatura ambiente; conserve los chongos zamoranos en un lugar fresco, seco y oscuro. Una vez abierto el envase necesitan refrigeración.

Caducidad:

Los chongos zamoranos elaborado mediante esta tecnología, tienen una caducidad de 8 meses.

Aporte nutrimental:

Los chongos zamoranos proporcionan todos los elementos nutrimentales de la leche, es decir proteínas, grasas, calcio y vitamina A, entre otros. Además, el azúcar que contienen eleva el aporte calórico de la leche por lo que resulta un producto altamente nutritivo y energético.

Dato Interesante:

Las proteínas de la leche se desnaturalizan o desdoblan debido a temperaturas altas, acidificación o con agitaciones muy fuertes, para elaborar algunos productos se evita que esto suceda; para otros éste es el objetivo, como en los chongos y los quesos en los que, por acidificación se consigue precipitar las proteínas y degustar alimentos tan nutritivos y sabrosos.

Beneficio:

Al elaborar el producto en el hogar, se asegura la calidad e higiene del mismo, así como el sabor y características del agrado de la familia.

Recomendaciones:

Al momento de vaciarlos se debe tener cuidado de no quemarse, se puede auxiliar de agarraderas o trapos de cocina.

Al servirlos puede espolvorear canela en polvo, almendras o nueces finamente picadas.

Los frascos y tapaderas ya limpios se esterilizan introduciéndolos en una olla con agua hirviendo, de manera que queden cubiertos por espacio de 25 minutos.

Ingredientes alternativos:

También puede utilizar leche bronca, la cual se deja hervir durante 15 minutos, luego se deja enfriar y se desnata, siguiendo con el procedimiento de esta tecnología.

La información fue obtenida de la PROFECO en su portal www.profeco.gob.mx.

Arboleda en las inmediaciones de Tlazazalca, Michoacán - Fotografía de Lily Mendoza


Caída de agua en las inmediaciones de La Planta, municipio de Jacona, Michoacán - Fotografía de Jaime Ramírez


Plaza de Ecuandureo, Michoacán - Fotografía de Ángel Ayala Pasache


El Pan de Don Pancho en Tangancícuaro, Michoacán: una tradición rica en formas y sabores - Fotografía de Carlos Pizarro Nieto

El Pan de don Francisco es el más famoso de Tangancícuaro. Desde toda la región acude su numerosa clientela en el momento en que de los hornos emana "el santo olor de la panadería" para comprarlo calientito, recién hecho. Un festín de variedad en formas y sabores.

Plaza de los Fundadores en el fraccionamiento Los Laureles de Zamora, Michoacán - Fotografía de Carlos Hiram Padilla Rizo

En esta columna, monumento a los fundadores de Zamora, se narra en un texto el acontecimiento de la fundación, mencionando a sus protagonistas, fechas y sucesos. Forma parte del conjunto cívico Los Laureles, conformado por esta plaza, la de La Paz y la de Las Palomas. Se ubica al sur de la ciudad.

Fotografías antiguas de Zamora - Hotel Central o "de los perros"

Ubicado frente a la Plaza de Armas o principal, en Zamora, a este hotel se le conocía como "de los perros" por las esculturas que se ubicaban en las esquinas de su azotea, en la fachada. Actualmente en este lugar se encuentra una sucursal de Bancomer.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Torre de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Israel López Ruiz


Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Carlos Pizarro Nieto


Apuntes para la Historia de la Villa de Tangancícuaro XIII - Martín Sámano Magaña


Bosquejo del panorama demográfico
de la comunidad en ese momento de su historia


Antes de dar principio a la relación del proceso de reconstrucción, dibujaremos a grandes pinceladas el panorama que presentaba la comunidad: con una población aproximada de mil quinientos
habitantes, integrada por tres grupos humanos de diferentes orígenes: el criollo formado por familias de origen español procedentes de la provincia de Santander; los que provinieron de los  países vascos: entre los cuajes como es de suponerse, jamás existió  ninguna relación de cordialidad (fenómeno social que aún prevalece en ambos territorios, no obstante su vecindad geográfica
situados en  las costas del mar Cantábrico).

El primer núcleo formado casi en su totalidad por las familias
Sámano, Quiroz y Galván, tenía sus hogares en el barrio
denominado el callejón, situado al sur de la actual población, cerca
del ojo de agua de Cupátziro. El segundo, que era el más numeroso,
en el centro y norte del poblado, formado, entre otras, por las
familias Arregui García, Aguirre, Navarro y Navarrete. Por último
las familias nativas de origen purépecha, más un pequeño número
de gente de color.

En esta época llegó al lugar la primera familia procedente de la
provincia de Andalucía, originaria de la ciudad de Sevilla, formada
por don Francisco González y sus hijos Leonor y Francisco, a la
que por el lugar de su origen, el pueblo la reconoció por la familia
Sevilla; apellido que, pasado el tiempo, adoptó ésta legalmente.

El 14 de marzo de 1833, llegó a formar parte de la comunidad
el señor Juan Nepomuceno Silva, propietario de la hacienda de
Noroto y vecino de Chilchota, después de haber obtenido el acuerdo
por decreto firmado por el gobernador del estado, general José Salgado,
para que su propiedad rural pasara a la jurisdicción de Tangancícuaro.

No quedaría completo este borroso paisaje demográfico, sin destacar
en él la recia figura de don Ignacio Jiménez, dueño de la hacienda
de Canindo (primitivamente llamada San José del Jaral) quien, con
su claro ingenio y vigoroso espíritu de laboriosidad rescató de las
aguas que cubrían las partes bajas del valle de la enorme ciénega,
las tierras que más tarde se convertirían en las más fértiles de la
región.

Es justo mencionar en este pasaje la figura del inteligente industrial
don Ignacio Robles, quien, después de reconstruir el primer molino de
harina que hubo cerca del poblado, propiedad de la hacienda de
Canindo, ubicado en el lugar hoy conocido como el molinito, donde
después de trabajar como empleado, lo obtuvo en arrendamiento,
amasando una considerable fortuna.


El mariachi del guitarrón en Michoacán - Fotografía de Israel López Ruiz


Arco Iris sobre la parroquia de los Santos Reyes en Los Reyes de Salgado, Michoacán - Fotografía de Israel Rodríguez Méndez


Hojas de encino en las inmediaciones de Tarecuato, Michoacán - Fotografía de Jaime Cristóbal López


Panorámica de Zamora entre la bruma - Fotografía de Jaime Ramírez


Tiempo de lluvias en Michoacán - Fotografía de Jesús Ibarra Espinoza


Crucifijo en el Santuario Guadalupano de Zamora, Michoacán - Fotografía de José Luis Trejo Alejandre


Altar mayor y candil del Santuario en el Señor de La Piedad, en La Piedad de Cabadas, Michoacán - Fotografía de Juan Carlos Zamudio Mendoza


Luna sobre el Palacio Federal, o Episcopal, de Zamora - Fotografía - Fotografía de Ricardo Cruz

Originalmente fue construido como Palacio Episcopal o casa y oficinas del obispo de Zamora. Posteriormente, a partir de los efectos de las Leyes de Reforma, fue ocupado por diversas oficinas del gobierno federal: correos, telégrafos y, posteriormente, Relaciones Exteriores. Los zamoranos lo conocemos como "Correos". Próximamente será museo de arte sacro a cargo del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Fotografías antiguas de Zamora - Esquina de la calle Hidalgo y Amado Nervo con Portal de Aguinaga

En una perspectiva desde la planta alta de la catedral de Zamora, la imagen muestra la calle Hidalgo hasta el templo de El Calvario, al fondo. A la izquierda, el Portal de Aguinaga, ya desaparecido, que en otras fotografías antiguas se muestra como remate visual de la calle Amado Nervo. La palmera se ubica en lo que ahora es la Plazoleta Hidalgo. El arrollo de la calle, como puede apreciarse, estaba pavimentado con piedra. Aunque apenas se puede adivinar, la fotografía también muestra la balaustrada que delimitaba el atrio de San Francisco y, entonces, Santuario de Guadalupe.

domingo, 27 de mayo de 2012

Frutos del campo michoacano - Fotografía de Sergio Alfaro Romero


Poesía de Luis G. Franco - A la muerte de mi madre


A LA MUERTE DE MI MADRE

La tarde se me viene encima
y no te encuentro.

Tu nombre es un vacío,
sólo un recuerdo.
y ya no sé cómo rimar mis versos
ni para qué llenar de pájaros el cielo.

iNo, no es posible!
yo te espero.

Vendrás un día cualquiera,
en cualquier momento,
volverás a tu silla,
a tu silencio,
te besaré en la frente
y pasaré la tarde
a tu lado,
sin objeto...

Pero te has muerto
definitivamente
de repente.

Se rompieron de pronto las metáforas
y quedaron desnudas
las horas sin ojos,
los días sin riberas.

¿Con qué palabras me lo digo?

Llorar es un consuelo,
es ir de sombra en sombra
sin una luz, una palabra.
Todo me sabe a lágrimas.

Y la tarde azul,
como a ti te gustaban,
para reír con esa risa tuya
tan azul, tan clara.

Ciego de soledad te voy gritando
y tú tan lejos, tan callada...

Porque te has muerto con la luz del alba
sencilla y pobremente
y no te alcanza
mi dolor ni mis lágrimas.

II

Se cerraron tus ojos de repente
lo supe cuando todo fue silencio.
Lento, callado, sumiso
oscurecimiento.

Amoratados los minutos,
el pulso huyendo.

¡Qué tropel de palabras abatidas,
qué derrota sangrienta de recuerdos!
Impotente a las sombras
levanto tu memoria
en el sudario de tu sufrimiento.

Una palabra sola:
¡has muerto!
palabra daga y cuchillo
palabra - abismo
oscura y desolada,
cataclismo,
voraz palabra
que se traga el trigo,
llama de incendio
cegando los caminos.

Todas las palabras se murieron.
Inútil el silencio y la sonrisa
si te has muerto.

Antipalabra,
vena rota,
anverso
y final sin principio.

¿Dé qué sirve llorar?

De pronto
se borraron los caminos.

¿A quién le grito?

Te has muerto
y yo, tu hijo,
de golpe, desprendido,
llorando entre la bruma
como un niño.

Vendaval de tinieblas,
agresivo,
el hachazo brutal,
asesino.

Tu corazón sin un latido.

Yo, nosotros, ustedes,
tú, contigo...

Se quebraron las copas
y la fiesta
sin amigos.

¡Qué nadie diga más
todo está dicho!

III

La hora te acrecienta y disminuye
Eres distinta, igual, ahora y nunca.

¡Qué sangre de crepúsculos distantes
bate tu corazón sin horizontes!

Ya tus ojos sin luz para la muerte
se abren a la luz de las ausencias
Eres lo que tú fuiste y serás siempre
mi madre.

Palabra como un dardo que se escapa
y me entraña en la extraña arquitectura
de la noche sin nombre de tu ausencia.

Ya no velan las horas tu dolencia,
cloroformo a mis rotas esperanzas,
los recuerdos cobijan con sus alas
el silencio dormido de tus lágrimas.

Eres el pulso que se escapa
y este suspiro de la madrugada
y los ojos abiertos de la sangre
oxígeno y termómetro,
tu rostro decaído entre las sábanas.

Espera a que amanezca,
no te vayas,
tu ceguera de luz
va a oscurecer la casa
y perderá el sentido
la vida y las palabras.

En tu pecho abatido,
detenme la esperanza.
No llores, por favor,
tu última lágrima,
vas a anegar mis días
y mi alma.

No te mueras.
Voy a salir con todas mis banderas.

Yo detendré la hora
que te asecha.

¿Por dónde te me vas,
a dónde huyes?

¡Espera, que ya viene la alborada!

IV

La tarde fue empujando los silencios,
el agua de la muerte aborrascada,
te robaba los pulsos,
te anegaba
de lágrimas
y todo fue llorar
que tú aprendiste
catecismo de llanto.

Toda la noche llorando
en el número cuatro
y en tu casa de Hidalgo
por la mantilla que bordaste
y tu rezar interminable
llorando, llorando...

¡Cómo te lleva el viento
ay, como te arrebata
el estertor y la palabra!

El amor
impotente a tu paso
sin otra fuerza que el llanto,
llorando, llorando.

Los caminos de pronto
se juntaron
volvimos a la mesa,
a tu regazo.

Tú estabas como siempre
rezando, rezando,
en tus pequeñas manos
el rosario.

Tus hijos,
cinco niños pequeños,
llorando, llorando....

¿Qué van a hacer con las tardes
si te llevas la luz
entre los párpados?

Tu nombre antes almíbar
ahora dardo.
Todos los recuerdos
amargos:
el agua amanecida de tus manos,
crepúsculo tu voz
lloviéndote la risa
sol de mayo,
desmayo de quietudes
tu vesperal descanso.

Siempre presente
hoy serás pasado
amargo, amargo...

¿Qué vaya hacer con tu nombre
y tu retrato?

¿Qué van a hacer tus hijos
con el agosto frío de tu costado?

¿Qué van a hacer con el dolor
y con el llanto?

Agosto 18 - 1974.

Chorros de El Varal en el municipio de Los Reyes, Michoacán - Fotografía de Israel Rodríguez Méndez


Santuario Guadalupano de Zamora, Michoacán, en construcción - Fotografía de Ricardo Cruz


Tlahualil en la danza típica de Sahuayo, Michoacán - Fotografía de Jaime Cristóbal López


Panorámica del Valle de Zamora, Michoacán, con gallos - Fotografía de Israel López Ruiz


Echando gordas de maíz en Patamban, Michoacán - Fotografía de Francisco Martínez

Francisco Martínez publica sus fotos en Internet con el nombre de franciscomx2005.

Parroquia de Santa Mónica en Ario de Rayón, Michoacán - Fotografía de Francisco Licea


Panorámica de Ecuandureo, Michoacán - Fotografía de Angélica Ayala Pasache


Tabachín en el atrio de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Carlos Pizarro Nieto


Cafés al aire libre en el Portal Bautista de Jiquilpan, Michoacán - Fotografía de Carlos Magaña Díaz


Torres de la catedral de Zamora, Michoacán, desde la calle Hidalgo - Fotografía de Carlos Hiram Padilla Rizo


Vestido tradicional purépecha - Blusa bordada a mano - Fotografía de Caramelo Macab

Caramelo tituló a esta foto: "Viendo el horizonte".

Piña de San José de Gracia, municipio de Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Bull Ortiz


Tejado en la Plaza de El Teco de Zamora, Michoacán - Fotografía de Anuar Etskuny


Lago de Camécuaro en el municipio de Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Ana María Caballero Moreno


Diablitos de Ocumicho - Fotografía de Alfonso García Martorell


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