Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

sábado, 12 de febrero de 2011

Los portales de Zamora - Video Comentario en Televisión del Valle de Zamora (TVZ)


Con un gusto enorme comencé a colaborar con Televisión del Valle de Zamora en esta nueva etapa en Internet: http://tvz.com.mx con un comentario acerca de la situación actual de los portales alrededor de la plaza principal de Zamora y una sugerencia para retomar el proyecto de reconstruirlos.

jueves, 10 de febrero de 2011

Templos de San Francisco y San Juan Diego en Zamora - Fotografía de Víctor Javier López Mendieta


San Francisco y San Juan Diego iluminados gracias al proyecto Zamora, Ciudad Luz. En su publicación de facebook Víctor comentó: "Los Enamorados": parque del templo de San francisco que se encuentra a medio camino entre el Santuario y la Catedral. Un magnifico lugar para disfrutar de una nieve, una hamburguesa o unos tacos en domingo por la noche. Habia tres parejas de enamorados que estaban tal vez absortos en su romance..."

miércoles, 9 de febrero de 2011

La Casa Ramos en Zamora


En el número 37 de la calle de Amado Nervo, se levanta una de las casas importantes de la ciudad. Fue comprada en el año 1940 por su actual propietaria, la señora Carmen Valencia López de Ramos y su historia es tan compleja como interesante.

A finales del siglo XIX, la casa perteneció al canónigo Rafael Ochoa (que fuera vicario general de la mitra), quien la obtuvo de la siguiente forma: un quinto por compra que hizo a Ignacia Ochoa Plancarte; otros dos quintos como cesionario del señor Enrique Montigny, quien los compró a los señores Rafael y Francisco Ochoa Plancarte y los otros dos quintos por cesión de Rafael, Francisco e Ingancia Ochoa; herederos de la sucesión testada de la señora Ingancia Plancarte -cuyo juicio testamentario se radicó en el Juzgado en lo Civil, en Zamora, el 28 de mayo de 1885- constando los contratos de compra-venta en escrituras públicas del 12 de septiembre y 5 de diciembre de 1891 y 1892, otorgados por Diego Méndez y 3 de noviembre de 1900 ante el notario José de los Cobos en la ciudad de México.(l)

El canónigo Rafael Ochoa declaró por heredera universal a su hermana, Josefa Ochoa, según el juicio testamentario realizado en Zamora, el 26 de mayo de 1905. En la casa también vivía José Ochoa Plancarte, quien realizó su testamento el 9 de julio de 1912. En este documento dejó como heredera de la casa, cuya dirección en ese momento era Mercaderes 29, a su hija, la niña María Elena Ochoa. En el mismo, aclara que no hay un documento que pruebe la propiedad, pues por un convenio privado, pagaba contribuciones Ignacia Plancarte de Ochoa según declaró, el 24 de diciembre de 1913, Josefa Ochoa. Este convenio familiar no se formalizó, pero tenía tal fuerza que por eso José Ochoa Plancarte se consideraba como el dueño real de la casa y se decidió a reconstruirla, según declaró en su testamento.(2) Es decir que si bien la casa pudo haber sido edificada a mediados del siglo pasado, adquirió su actual fisonomía neoclásica, entre 1900 y 1910.

La señorita Josefa Ochoa murió en 1915 y dejó como heredero universal de sus bienes al señor Antonio Plancarte Igartúa. Por lo tanto, recibió la casa como heredero de la señorita Ochoa (tres quintas partes) y como permuta de inmuebles con doña Mercedes Ochoa de Hurtado (una quinta parte), según escritura 22 del licenciado Rodríguez Zetina, del 22 de septiembre de 1920. Pero al tener en cuenta el convenio familiar que José Ochoa mencionaba en su testamento, el señor Plancarte Ingartúa cedió los derechos sobre la casa a María Elena Ochoa, por 1,000 pesos.(3)

Elena Ochoa y Ochoa de Lezama no estuvo mucho tiempo en propiedad de la casa: en 1924 radicaba en la ciudad de México, y la vendía a María Luisa Ochoa Beracoechea de Verduzco. El precio de venta fue de 4,720 pesos.(4) Esta última -que residía en Guadalajara- la mantuvo hasta 1940, fecha en la que vendió la casa a su actual propietaria, la señora Carmen Valencia de Ramos donde vive con su esposo, don Javier Ramos Ruiz. El predio tiene 25 metros de frente por 34 metros de fondo y el precio de la operación fue 4,720 pesos. Sus linderos eran, al sur, la casa del canónigo Luis García (nacionalizada, ex colegio de San Luis y actual Gabino Barreda); al poniente Jesús Salas, al norte, casa de don Francisco García Urbizu y al oriente casa de Gabriel Murguía.(5)

Como la mayoría de estas casas, ésta tiene dos patios y un jardín. Conservó durante muchos años el patio empedrado y las columnas de madera, mismas que fueron reemplazadas por estructuras de concreto alrededor de 1950. La fachada tiene ventanas, dintel y pilastras de cantera y los muros de arenisca fueron aplanados con cemento y plantean a los propietarios serios problemas de conservación.(6)

    
NOTAS
(1) ANM. Juzgado de 1a. Instancia del Distrito de Zamora. Licenciado Arturo Rodríguez Zetina. Núm. 117; 16 de julio de 1921. Es evidente que debe haber sido una gran propiedad de la familia Ochoa, que se dividió con el transcurso del tiempo. La casa tenía el No. 21, al oriente de la que se está tratando, era de la señora Josefa Torres Salcedo de Méndez (ex viuda de Ochoa), quien murió en 1921 y dejó heredero a Antonio Plancarte Igartúa. AMZ. Juzgado de 1a. Instancia. Núm. 62; 7 de noviembre de 1921.
(2) ANM. Juzgado de 1 a. Instancia del Distrito de Zamora. Núm. 53; 28 de octubre de 1921 ‘Protocolización del juicio testamentario a bienes del señor José Ochoa Plancarte’.
(3) ANM. Juzgado de 1 a. Instancia del Distrito de Zamora. Licenciado Arturo Rodríguez Zetina. Núm. 117; 16 de julio de 1921.
(4) ANM. Juzgado de 1 a. Instancia del Distrito de Zamora. Licenciado Arturo Rodríguez Zetina. Núm. 2; 12 de mayo de 1924.
(5) Escribano Arturo Rodríguez Zetina. Núm. 2919; 14 de febrero de 1940.
(6) Carlos Ramos Valencia. Comunicación personal. Zamora, octubre de 1988.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con con la autoría de la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, y con datos aportados en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).

Monseñor Francisco Valencia Ayala en Guía - Sacerdotes Zamoranos



En la edición 6 de Guía, entonces "hojita parroquial" de La Purísima, publicada el 24 de agosto de 1952, aparece ya una de las plumas más leídas durante las primeras etapas del semanario: la del Sr. canónigo Francisco Valencia Ayala., a quien debemos una versión de la historia de la Diócesis de Zamora.
Con motivo de un Congreso misionero a celebrarse en la ciudad de Monterrey, el Sr. Valencia escribió:

“Porque la cooperación misional no es una limosna, sino una obligación emanada de lo más hondo de nuestra catolicidad. El Catolicismo es universal, y como existe el hecho tremendo de que más de mil millones de hombres aún no están en el catolicismo, los católicos hemos de ofrecerles la Luz, la Verdad, el Amor, la Vida”.[1]

Estos ideales respondían perfectamente a una de las preocupaciones más constantes en Guía: la Evangelización. A través de breves noticias de las misiones en todo el mundo, de biografías de los misioneros, de la exaltación de mártires de la causa católica, de la petición constante de oraciones y apoyo económico para esta y aquella urgencia de religiosos católicos incursionando en tierras inhóspitas y entre pueblos agresivos, el semanario frecuentemente hizo presente este tema.

Monseñor Francisco Valencia Ayala falleció el viernes 23 de abril de 2009 a los 97 años de edad.


[1] Guía, Semanario Parroquial, Año I, No. 6, Agosto 24 de 1952, p. 1.

martes, 8 de febrero de 2011

"Esperanza", en Angahuan - Fotografía de Víctor Javier López Mendieta


Esta fotografía forma parte del Proyecto 365 de Víctor. La obtuvo en el templo de la comunidad de Angahuan, muy cerca del volcán Paricutín. La tituló "Esperanza" porque le impreionó la fe con que rezaba la anciana que se ve en la iglesia solitaria.

lunes, 7 de febrero de 2011

Presidencia Municipal de Jacona de Plancarte


La Presidencia o "Palacio" Municipal de Jacona es obra del padre Antonio Plancarte y Labastida, párroco de la antes Villa de las Flores. La construyó a imagen y semejanza de un colegio en que él mismo realizó estudios en Inglaterra y originalmente fue la sede de su propio colegio, al que llamó de La Purísima y en el que estudió Amado Nervo en su breve estancia en esta región de Zamora.

domingo, 6 de febrero de 2011

Teatro Obrero - Fotografía de Víctor Javier López Mendieta


Víctor tituló "Teatro del pueblo" esta fotografía de su Proyecto 365. Es el Teatro Obrero de Zamora, iluminado como parte del proyecto Zamora Ciudad Luz.

viernes, 4 de febrero de 2011

Plaza principal de Jacona de Plancarte, Michoacán.


Fotografía antigua que muestra una vista de la Plaza Principal de Jacona, ciudad conurbada con Zamora.

La Zona arqueológica de El Opeño, en Jacona

Texto de Manuel Ramírez Zaragoza
Fotografías cortesía de Zonas Arqueológicas de Xucunan, A.C.
(Opeño-INAH)

Las tumbas de tiro en El Opeño son únicas por su disposición, conformación y orientación. Fueron hechas en el subsuelo aprovechando las características plásticas y resistencia del tepetate a una profundidad promedio de siete metros. Las puertas exteriores de superficie, lo mismo que el tiro de acceso y las pequeñas puertas interiores, siempre están orientadas al poniente.

Las escalinatas tienen una inclinación aproximada de 45 grados con escalones de buena sustentación, de aproximadamente 80 centímetros de fondo por unos 50 centímetros de peralte y de 180 a 200 centímetros de ancho. Antes de la entrada a la tumba, propiamente dicha, existen unas pequeñas cámaras, terminando la escalinata, en las cuales se pudo haber practicado algún rito de despedida a los muertos. Franquean la entrada grandes piedras lajas.

Las cámaras mortuorias, tienen una orientación transversal a la entrada (norte-sur). En ambos lados se observan banquetas del mismo material, con una altura aproximada de 60 centímetros. Al fondo, indistintamente, hay otra más pequeña, elevada de 30 a 40 centímetros.

En estas banquetas se depositaron los cuerpos de los muertos y en derredor de éstos las numerosas ofrendas; vasijas decoradas en negativo o con líneas incisas; mascarillas y figuras antropomórficas punzonadas, unas más donde destacan los colores decorativos blanco, negro, rojo y amarillo.

El soporte arquitectónico de las tumbas es una superficie cóncava con evidentes muestras de segmentos de arco en puntos perfectamente calculados, sobre todo al centro, donde aparenta una separación de las dos cámaras, es decir, separa la cámara norte de la sur. Esto, tanto en las tumbas pequeñas como en la grande.

Las osamentas tienen una distribución diferente en cada tumba e incluso en la misma. Al parecer, las banquetas representan determinado grado social o familiar, de dignidad o poder. Según los estudiosos de la materia, estas tumbas fueron utilizadas varias veces, incluso por generaciones. Así lo demuestran las diversas posiciones y conglomerado del osario y las dimensiones que tiene una de las tumbas.

La zona arqueológica de El Opeño se encuentra a poca distancia de la orilla sureste de Jacona. Es un lometón o altozano ascendente a los pies del cerro de Tamándaro, desde donde se domina visualmente una gran porción del entorno jaconense.

Los primeros trabajos a nivel de campo en El Opeño se realizaron en el año 1938, encontrando cinco tumbas funerarias. Todo el hallazgo fue remitido al Instituto Nacional de Antropología e Historia para su clasificación y estudio. Nunca ha regresado nada al lugar de origen. Suspendidos aquellos primero trabajos, probablemente por falta de presupuesto, en 1970 se reinicia la investigación con el arqueólogo Arturo Oliveros Morales y su equipo. En esa ocasión fueron cuatro tumbas las encontradas.

Por las investigaciones llevadas a cavo en El Opeño, se ha podido precisar la existencia de núcleos humanos sedentarios en el occidente michoacano con una antigüedad aproximada de 1500 años a. C. Independientemente de la propia importancia como complejo arqueológico, El Opeño representa la oportunidad de encontrar respuestas a las incógnitas que los especialistas en varias ciencias relacionadas no han podido explicar hasta la fecha.

Por ejemplo: se conjetura de una organización social elevada y diferente a otras regiones postcontemporáneas, igualmente y en razón a dicha organización se dice de los conceptos filosófico-ético-sociales de la vida y la muerte, que en otras culturas posteriores encontramos.

También de la misma manera -conjeturase cree que la mujer tenía un lugar importante dentro de la organización social y no únicamente familiar, como se supone, y así fue en otras culturas menos antiguas. Lo anterior se podrá comprobar conforme se avance en los trabajos exploratorios y se tengan más elementos de juicio.

Apenas hace cinco meses, en marzo del año pasado y después de dos décadas, se reanudas las exploraciones suspendidas en 1970. El arqueólogo Arturo Oliveros Morales, veinte años después, ya no tan joven pero con igualo mayor ímpetu; la doctora Beatriz Braniss; Efraín Cárdenas García y Jesús Mora Echeverría, conforman el equipo investigador del INAR encargado de rascarle las entrañas al tiempo en El Opeño.

El legrado de los “cirujanos” de la historia (arqueólogos) extraerá cada uno de los restos que se encuentran en los lometones de El Opeño. Luego, se reestructurarán con delicadeza y precisión de artistas en cada centímetro, cada gramo de material extraído. Seguirán buscando y lograrán encontrar un mayor entorno del hombre de aquellos tiempos y llegado el momento, este grupo de extraordinarios investigadores le pondrán merecidamente un primer jaque a la historia escrita. Tendrán que tomarse nuevos conceptos y bajar al mismo nivel a los hombres de penacho de preciosas y multicolores plumas de otras culturas posteriores del centro.

Toca ahora a nosotros aprovechar la oportunidad de recibir con propiedad y orgullo el legado de treinta y cinco siglos de historia y trabajar organizadamente, luchar contra todos los imponderables locales y externos para lograr el lugar que merecidamente reclaman nuestros antepasados.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C. Nota del editor: agradecemos a Jaconenses por el Rescate y Conservación de las Zonas Arqueológicas de la región de Xucunan, A.C., que nos proporcionaron el texto y las fotografías que ilustran este reportaje).

Templo de Los Dolores en Zamora

En el lugar qué hoy ocupa la iglesia dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, había una capilla conocida como del Señor de la Columna, que le daba nombre al barrio. En un plano de la ciudad de Zamora del año 1805, aparece la mencionada construcción representada como una sencilla iglesia con una torre, emplazada de oriente a poniente en sentido paralelo al de la calle y con un arco de medio punto que señalaba seguramente el ingreso a un atrio pequeño.

Hacia 1835 la advocación de la capilla ya era la de Los Dolores y la principal fuente de información sobre la misma es un librito de memorias del Padre Gabriel Silva. Es el “Libro en que constan algunas noticias interesantes y curiosas, que por ocasión del retiro espiritual que se hace todos los días primeros de cada mes en honor de la Divina Providencia en este Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de esta Ciudad de Zamora; se han ido expresando las cosas más notables ocurridas en el mismo tiempo, aumento en el culto, utensilios de todas clases, de que se hallaba distribuida la capilla vieja y progresos de la nueva fábrica, emprendida el lunes 20 de abril de 1835... P. G. Silva”.

Desde principios del siglo XIX entonces, se hacían retiros espirituales en el Santuario de Dolores y es posible que el aumento de esta práctica haya alentado posteriormente la construcción de la Casa de Ejercicios, que estuvo ubicada detrás de la iglesia hacia 1880.

La presencia del Padre Gabriel Silva Lejarazo parece haber sido fundamental en la construcción de la nueva iglesia. Según un informe de 1905, “... después de haber servido en el ejército, vino a terminar sus días construyendo un santuario a sus expensas, para las madres afligidas”. Según este informe no sólo edificó la obra a sus expensas, sino que “... él mismo vigiló como sobrestante la obra, día a día se hacía conducir al lugar en silla de manos porque estaba impedido y allí permanecía vigilando y dirigiendo los trabajos”.

En el año de 1843 se protocolizó una donación a favor de esta iglesia que resulta particularmente interesante. Don Diego Verduzco cedió 100 pesos a la capilla de Nuestra Señora de los Dolores “para que con el producto del rédito anual se hagan las reparaciones materiales a la capilla, anualmente, durante el mes de mayo o junio”. Ésta habla de una arquitectura de adobe, que la gente de la región sabía cuidar y como parte de este cuidado se entendía una reparación al año, sobre todo antes de la época de lluvias.

En muchos de los reclamos que se hicieron después de la intervención de los bienes eclesiásticos, en 1926, se reiteraba que este tipo de material necesita de un mantenimiento anual y que la falta del mismo conduce inevitablemente a una rápida ruina de los edificios. De ahí la desaparición de construcciones como el Seminario, el Colegio Teresiano, la Escuela de Artes y Oficios, el Convento de Capuchinas, por mencionar sólo algunos ejemplos.

La iglesia tenía una puerta lateral que comunicaba con el cementerio. En 1845 el panteón de Dolores, como se le conocía, sufrió algunas modificaciones: se autorizaron arreglos en las tapias que daban sobre la calle Dr. Verduzco, así como construir sepulcros en las paredes y levantar capilla.

Al canónigo José Guadalupe Romero le gustó la iglesia y así lo asentó en su visión de la región por el año 1860. Se admiró por la “unidad en su plan arquitectónico y buen gusto en el adorno interior de los altares, que son de cantera estucada y dorada”.

En el año de 1878 hubo un extraño robo que permite conocer cuáles eran las devociones más importantes de la iglesia, ya que estas imágenes eran las que tenían una mayor dotación de exvotos de oro y plata: San Francisco de Paula; Jesucristo; San Roque y San José. El ladrón se tiró por la ventana, se fracturó las dos piernas y quedó inmovilizado en el suelo, donde lo encontraron tirado, cubierto con las capas que les había robado a las imágenes, repletas de “milagros”.

Hubo una reconstrucción del edificio en 1882, fecha que se puso en el ingreso a la sacristía. En diciembre de 1883 seguían las obras, que seguramente habían comenzado en 1880. En efecto, también hacia la calle Dr. Verduzco, es decir, el lateral poniente de la iglesia, se estaba construyendo la capilla dedicada a Nuestra Señora de Lourdes, con el impulso del P. Luis Álvarez, quien había pintado el altar principal imitando las rocas de la aparición. La inauguración de la capilla se realizó el siguiente año de 1884.

Como los demás templos, éste fue intervenido en 1926 y por este motivo se levantó un inventario de sus muebles y útiles, el 29 de julio de ese año. Las esculturas de madera que había en la iglesia representaban a la Virgen de Lourdes; Santa Bernardita; (seguramente las dos estaban en la capilla de Lourdes); San Luis Gonzaga; San Ignacio de Loyola; Señor de las Tres Caídas; San Cayetano; San Antonio; la Virgen del Rosario; San Francisco de Paula (que seguía teniendo gran devoción porque lo acompaña el comentario: “de milagros de plata y, muchos retablos”); la Purísima; San José; San Francisco de Asís; Jesús Nazareno; Jesús en la columna; Jesús Crucificado; el Sagrado Corazón; Nuestra Señora del Carmen; Nuestra Señora de los Dolores y dos ángeles adoradores. Pero además había una buena cantidad de pinturas: una Virgen de Guadalupe; Nuestra Señora del Refugio; la Santísima Trinidad; catorce cuadros que representaban el Vía Crucis; San Luis; San Antonio y otros dos cuadros de los cuales no se indica el tema.

Es casi inevitable la comparación con el inventario que se hizo de los bienes de la Catedral, de las siete imágenes de escultura que allí había «en buen estado, en distintos lugares del templo». La abundancia icónica de Los Dolores habla con bastante claridad de una religiosidad popular, basada en el sentimiento piadoso hacia una devoción particular.

El templo está al cuidado de los Salesianos desde alrededor de 1940. En 1975 se realizó la última intervención en la obra, cuya atinada restauración estuvo a cargo del Arq. Javier Gutiérrez, de Uruapan.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con con la autoría de la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, y con datos aportados en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).

Zamora en el Semanario Guía - Catecismo - Humor


El logotipo de identificación de Guía mostraba la torre de La Purísima, en la que nació como hojita parroquial.

La didáctica y el catecismo en guía
Se complementaba Guía con dos breves y curiosas secciones. Una, muy didáctica, de adivinanzas con intención de divulgar en forma amena la doctrina católica. En un ejemplar se formulaba la adivinanza y en el siguiente se proporcionaba la respuesta, además de una nueva adivinanza. Un ejemplo: Adivinanza: Tres arbolitos, dos son los buenos y el mejor de todos es el de en medio. Solución: La Cruz de Jesucristo. Por cierto, los lectores solían enviar sus propias respuestas, ¡a ver si adivinaban!

El humor en guía
La otra sección consistía en publicar chistes breves y blancos, aptos para toda la familia, aún para los más pequeños. Ejemplo: EPITAFIO: “Aquí descansan los restos de doña Robustina Gordillo. En casa descansamos los demás”. Su yerno.


Notas publicadas en Guía, Publicación Parroquial, Año I, No. 5, Agosto 17 de 1952, p. 4.

Piñas de San José de Gracia y Diablitos de Ocumicho - Región Zamora - Video de TVZ - Juan Carlos Velázquez Hernández


Este extraordinario reportaje lo realizó el equipo de Televisión del Valle de Zamora (TVZ), ahora transmitiendo por internet (http://www.tvz.com.mx), con el licenciado Juan Carlos Velázquez Hernández al frente, reportando desde San José de Gracia, municipio de Tangancícuaro, en donde se elaboran las magníficas piñas de barro vidriado, y desde la comunidad de Ocumicho, en donde se hacen los famosos "diablitos". Muy cerca, ambas comunidades, de Patamban, en el municipio de Tangancícuaro.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Embarcadero en Camécuaro - Región Zamora - Fotografía de Rubén Mejía García

Gésier de Ixtlán de los Hervores - Región Zamora - Fotografía de José Luis Trejo Alejandre


En esta postal de José Luis Trejo se aprecia el géiser de aguas termales, azufrosas, que emerge en Ixtlán y una de las albercas que se han construido para que resulte más cómodo y divertido en estas aguas con notables propiedades curativas.

Templo de San Juan Diego en Zamora - Fotografía de Carlos Hiram Padilla Rizo


Hiram P. Rizo publicó esta fotografía en su página de facebook y la tituló "Experimento en primer plano". En segundo plano, la imagen muestra la fachada del templo de San Juan Diego, en la calle de Hidalgo, en Zamora.

El Curutarán y La Beata con arcoiris - Fotografía de Laura Elena Fernández Sandoval - Región Zamora


Esta bella estampa de un paisaje con arcoiris muestra a El Curutarán, cerro emblemático de Jacona, en primer plano, y en el fondo a La Beata, cerro emblemático de Zamora. La fotografía fue publicada en la página de facebook de Laura Elena Fernández Sandoval y reproducida en el muro, también de facebook, de "De corazón por Zamora".

Doncella del maíz - Fotografía de Caramelo Macab - Región Zamora


Doncella del maíz, es el nombre que le ha dado a esta fotografía Caramelo Macab, siempre preocupada por destacar los valores inscritos en las costumbres y tradiciones más cotidianas en la cultura p'urhépecha, particularmente en los aspectos relacionados con las actividades de sus mujeres.

martes, 1 de febrero de 2011

Paletas de Tocumbo, Michoacán, y paleterías La Michoacana - Región Zamora - Un origen peculiar I













Las paleterías
La Michoacana:
origen y retos actuales.

Por el Dr. Martín González de la Vara.
Investigador Asociado del
Centro de Estudios Históricos
de El Colegio de Michoacán.

Un origen peculiar (Primera parte)

La red de paleteros michoacanos se conformó en la ciudad de México a partir de personas oriundas de Tocumbo, Michoacán; este pueblo era en 1940 una pequeña comunidad dedicada a la agricultura y a la elaboración de capotes de paja.

Hacia 1942, Rafael Malfavón tenía una pequeña paletería en la que ocasionalmente trabajaban los muchachos del pueblo, tanto en la confección del producto como en su venta en las poblaciones cercanas. Con pocas opciones de vida, los jóvenes de Tocumbo tenían que irse a trabajar a Estados Unidos, o a las principales ciudades de nuestro país como México, Guadalajara o León.

Un par de estos emigrantes a la capital del país serían los primeros en comenzar a adentrarse en el sector de la paletería. Alrededor de 1942, después de dedicarse a una gran variedad de pequeños negocios como la venta de revistas, dulces y de algunos accesorios para automóviles, Agustín Andrade e Ignacio Alcázar abrieron sendas paleterías en la Ciudad de México.

Poco a poco las paleterías comenzaron a mostrarse como los negocios más prósperos; de manera muy paulatina, sin abandonar los otros giros, Andrade y Alcázar empezaron a expandirse en este sector abriendo cada vez más paleterías con nombres que recordaban su querencia michoacana; ambos emigrantes reclutaron a parientes y paisanos suyos para atender las nuevas paleterías y, de forma natural, surgió un mecanismo de traspaso de estos pequeños negocios. 

Cuando algunos de los empleados de las paleterías vieron que éstas eran un buen negocio trataron de comprarlas; los dueños no sólo accedieron a venderlas, sino que dieron les facilidades a sus parientes para adquirirlas a plazos.

Pronto, este sencillo sistema de convirtió en un verdadero esquema de financiamiento que detonó el desarrollo de paleterías

Texto publicado en El Universal:
http://blogs.eluniversal.com.mx/wweblogs_detalle.php?p_fecha=2010-12-28&p_id_blog=139&p_id_tema=12967

(La imagen muestra el monumento a la nieve y la paleta en Tocumbo). 
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