Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.
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lunes, 8 de febrero de 2021

Zamora en el valle Tziróndaro, lugar de lagunas

En tiempos prehistóricos el valle de Zamora, llamado Tziróndaro, que en idioma P'urhé significa "lugar de ciénagas", formó parte del extenso Mar Chapálico, del que ahora sólo queda el lago Chapala. Es también el origen de la gran extensión de lo que actualmente conocemos como la Ciénega de Chapala.

El mar chapálico nunca pensó que se retiraría tanto de estos lugares y que el destino lo convertiría en un charco miserable tras regalar tierras pródigas a su paso hacia la extinción. El zamorano contemplaría desde alguna loma aledaña aquella enorme laguna, jamás imaginando que la tierra había surgido entre las aguas tachonada de islas asomando cabeza por encima de un mazacote de numerosos y confusos pantanos y ciénagas que terminarían convirtiéndose en una sinfonía de llanuras y valles.

Los que vieron aquellos lodazales no podrían creer lo que a sus ojos se abría desde lo alto del cerro: un valle cuadriculado como rompecabezas armado y acequias en donde claramente se ve el agua delimitando parcelas que parecen haberse acomodado solas, unas tras otras hasta donde la vista alcanza. Las que no están pintadas en tonos de verde lucen el color oscuro de la tierra.

Desde esa perspectiva, meramente contemplativa, en la quietud del clima no hay rastros de los afanes del trabajo que construyó todo aquello ni de las tareas de cultivo que han mezclado intensas faenas con paciente espera. La conclusión es asombrosa: el paisaje natural del Valle de Zamora fue en buena parte construido por sus habitantes.

miércoles, 15 de abril de 2015

Embarcadero en el lago de Camécuaro, municipio de Tangancícuaro en Michoacán - Fotografía de Jaime Ramos Méndez


jueves, 17 de julio de 2014

La Gran Familia en Zamora, Michoacán, y la polarización de la sociedad - Por Jaime Ramos Méndez

(Texto publicado en el Semanario Guía de Zamora)

Tendríamos que cavar profundo en la historia de Zamora para encontrar otro caso en que nuestra sociedad estuviera tan polarizada como ahora, con el asunto del desmantelamiento de La Gran Familia, de Mamá Rosa.

La avalancha de información ha trascendido desde lo local, manifestado principalmente a través de las redes sociales de Facebook y la prensa zamorana, hasta los medios de difusión internacionales, pasando por los estatales y nacionales.

El pasado martes por la mañana lo primero que surgió en Zamora, en Facebook, fue la duda y el malestar de los usuarios de la calzada Zamora-Jacona por los problemas de tránsito que provocó el bloqueo de esta importante vía de tránsito vehicular por el bloqueo del operativo frente a La Gran Familia. Esta molestia fue rápidamente sustituida por otra, mucha mayor, cuando se difundió la noticia de que se estaba interviniendo la institución y deteniendo a su directora fundadora: Rosa Verduzco. Pero allí también surgió la polémica.

Las opiniones avanzaron desde entonces en dos direcciones. La indignación, por una parte, porque el operativo aparecía más como para atrapar a un delincuente prófugo, como La Tuta, que a una anciana de 80 años. Por la otra parte, comenzó a generalizarse el comentario de que ya era hora de que las autoridades tomaran cartas en el asunto de los abusos en La Gran Familia que desde hace mucho tiempo eran conocidos como vox pupuli en todo Zamora.

En los medios de difusión nacionales surgió un proceso parecido. Se generó un enorme despliegue informativo a partir de una conferencia de prensa encabezada por el procurador general de justicia del país y el gobernador de Michoacán. Inmediatamente, en coro, todos los medios dieron por hecho los términos en que se calificó el caso y a sus protagonistas en la casa hogar zamorana.

En las redes sociales locales se alimentó la polémica: quienes apoyan a Mamá Rosa y su Gran Familia denunciaron un linchamiento mediático; sus detractores, aseguraron que lo difundido por la prensa son hechos incontrovertibles y secretos a voces que ya eran consabidos en Zamora desde hace mucho tiempo.

Desde sus páginas personales en Facebook, usuarios de esta red social han están manifestando argumentos en defensa o en ataque. En un análisis somero de los textos, se advierte que los ataques suelen ser virulentos, emitidos desde emociones que expresan odio y fundamentados en elementos de un imaginario colectivo que ha definido a “La Jefa” como la terrible madrastra de los pobres zamoranos huérfanos. A esta imagen corresponde la amenaza que se da, hasta en las mejores familias de la región, en que se advierte a los niños de que, en caso de portarse mal, los llevarán con Rosa.

En el otro plato de la balanza se advierte la desesperación de usuarios que buscan argumentos para defender las causas de La Gran Familia: se rescatan videos de presentaciones musicales; de reportajes que la televisora local TVZ realizó como homenaje a la Gran Familia con testimonios de la propia Rosa; de datos que hablan de una institución respaldada oficialmente en México y desde el extranjero y de los frutos de la institución a través de hijos formados incluso como profesionistas.

En el plano de la información a través de los medios nacionales también se ha transitado de la información completamente negativa a una suerte de equilibrio que está generando confusión.

Al primer impacto de declaraciones en la original rueda de prensa se sumaron contradeclaraciones de intelectuales prestigiados que se han acercado a la Gran Familia. Enrique Krauze y Jean Meyer se han hecho presentes en este sentido tanto en redes sociales como en medios electrónicos. Los mismos reporteros, ya desde Zamora, han dado cuenta de la polarización de opiniones que  se vive en la ciudad y los conductores de noticiaros han pasado de una condena total a una moderada duda.

Escribo el jueves por la mañana, en el límite de cierre de esta edición de Guía. Sin duda, la información en medios nacionales seguirá como prioridad hoy y mañana, bajará un poco el fin de semana y se retomará el lunes. La próxima semana, en que probablemente ya podremos hablar de posibles desenlaces, retomaremos la temática.

En las redes sociales locales se ha generado una página de Facebook, para apoyar a Rosa, que al momento lleva más de mil adherentes y crece exponencialmente. Se ha aprovechado este medio cibernético para convocar a una marcha de solidaridad con ella y se recogen testimonios de personas que son “hijos de Rosa” y hablan bien de La Gran Familia, en contraste con testimonios de otros ex habitantes de la institución que hablan mal desde sus páginas personales.

Las preguntas fundamentales que tendremos qué hacer en adelante no estarán centradas ni en la buena o mala imagen y el futuro de Rosa o de su Gran Familia, sino en el de estas generaciones de desamparados y de las que están naciendo y por nacer. ¿Quién cubrirá el hueco de las muchas cosas positivas que han dejado de hacerse? No me digan que alguno de los gobiernos.

lunes, 23 de mayo de 2011

La Calzada Zamora - Jacona

Según datos proporcionados por el maestro Álvaro Ochoa Serrano, profesor-investigador de El Colegio de Michoacán, el Boletín de Geografía y Estadística de la República Mexicana, presentado al Supremo Gobierno por la Comisión de Estadística Militar, fechado en octubre de 1849, de un estudio realizado por don Ignacio Piquera, dice:

“El camino que había de la ciudad de Zamora al pueblo de Jacona se anegaba tanto en tiempo de aguas, que los indígenas que llevaban a vender sus verduras tenían que desnudarse casi enteramente, hasta que habiendo hecho alto allí a principios de 1824 los generales Bravo y Negrete con las tropas que llevaban sobre Jalisco, las destinaron algún tiempo a la formación y empedrado de una calzada de cerca de una legua, y fue tan bien ejecutada, que aún en la época de más copiosas lluvias se recorre sin molestia.”

Lo más probable es que el acontecimiento a que hace referencia el Boletín citado sea la primera versión de la calzada Zamora-Jacona.

Don Francisco García Urbizu, célebre cronista de nuestra ciudad, escribió sobre la calzada: «Era La Luneta el mejor paseo de Zamora, construida en 1865 tenía en sus extremos las cuatro almenas que vemos hoy, muy cuidadosamente labradas.


Por media Luneta pasaban cada media hora, los tranvillitas de mulas a velocidades galopantes que hoy serían de tortuga...

Dominguero era este paseo, y también de las fiestas de guardar. Alegre y evocador. Concurrido y animado, a la caída de la tarde, por las bandas de música y aliento de don Issac Calderón, compositor de renombre, y de Rafael López y Sacramento Aguilar.

En aquellos tiempos abundaban las músicas y el gusto de oírlas. Gente catrina y del pueblo se congregaban en La Luneta para disfrutar de la retreta pueblerina... Por la calzada a Jacona (que hoy lleva el nombre de Perfecto Méndez Garibay), empedrada con fina piedra de río y entoldada por el verde ramaje de añosos fresnos, plantados por don Jesús Matas, iban los numerosos paseantes al regocijo dominical…

La Luneta era y sigue siendo un lugar hermoso, ahora casi solitario por el peligro que el tráfico de coches entraña para el paseante; pero es la avanzada de la ciudad; saluda al que llega, da el adiós al que ‘se va, y es la última impresión que de Zamora se lleva el viajero. También nuestro poeta, don Francisco Elizalde García se inspiró en la Calzada. En su Tríptico Elizaldiano dice así de la Calzada:

Eras ritmo de garzas tan divino,
que semejabas sinfonías sin fin.
Perfecto Méndez Garibay, su sino
allí escribió en historia y en confín. . .
Marca tu vía nuestro ancestral destino
perfumado a laurel y camichín.
Fue el anhelo del dulce plancartino
en su paterno y visional trajín.
A mi nostalgia vuelves,
y el retorno es mandolina
y flor de chachamol, muchacha
y barca en femenil contorno.
                                                                   De dos matrias fraternas, el fistol eres.
                                                                   Calzada mía, grácil adorno
                                                                   y eternizado prisma de arrebol...

Ahora, mientras la nueva obra avanza, todo se transforma en carretera.

Texto de Jaime Ramos Méndez con fotografías de Alberto Vázquez Cholico

sábado, 30 de abril de 2011

CRI PROMOTÓN Centro de Rehabilitación Infantil de Zamora - Forjadores de esperanzas II - Jaime Ramos Méndez



Los cuerpos nacen rotos o se rompen en el camino. Las bisagras se cansan de abrir y cerrar, asir y soltar. 

Los pasos se aletargan en la cuesta interminable del ocaso o simplemente no se dan desde la alborada. Las ventanas al mundo nacen con postigos remachados y la vida se alarga como un túnel infinito sin luces ni sonidos. El aislamiento es el destino de ningún sendero y el hogar, un limbo inexplicado, inexplicable, ininteligible.

Al tacto suave una mano entra en contacto y se torna expresiva. Sonríe en caricias y apretando reprende. 
Navega entre dedos, sujeta y se desvanece en ausencias. Retorna, saluda, juguetea y lamenta. Abre la puerta prodigiosa de un lenguaje que hace puente, desmonta en la oscuridad y traza senderos luminosos sin luz alguna; sinfonías de silencios abismales y palabras impronunciables.

Se ha creado, al contacto, el lazo, y la comunión prospera como una balsa de salvación. Surge el sentido en el caos, la organización del existir con otro, la conciencia del yo en la magia de la palabra “nosotros”. La soledad se resquebraja en un himno que estalla como el llanto al nacer.

El hueso ha quedado resquebrajado y el músculo perdió tono. Habrá que soldar con paciencia y mover la flacidez hasta que se torne firme. Entre la velocidad y el accidente un destino ha quedado en vilo y sobrevive tendido. Por algo se le ha dado una cruel segunda oportunidad. No ha vuelto a nacer porque no ha nacido así, como un hilacho desmadejado. No parte de cero. Está en números rojos.

Duele respirar y el movimiento de un solo dedo es celebrado en fiesta. El entumecimiento de piernas es un grito de esperanzas y su juventud, el único recurso para sostener un pobre venero de alegría. Es cuesta arriba y se ha quedado sin equipo. Nada en sí le responde. Por primera vez está en un cuerpo que parece ajeno y no le entiende ni le atiende.

Una mano vigorosa toma con firmeza la masa inerte y le muestra el movimiento de un trazo en el aire. Extrae un puño de paciencia de la mina de su generosidad y traza nuevamente. No hay respuesta ni se espera que la haya. Una tercer trazo presagia que aquella no será una sesión eterna, pero sí colmada de insistencia.

Termina el día y le seguirá uno más. El tiempo se sumará a cuenta gotas de movimientos que se repetirán como oraciones de un Rosario; como los durmientes que parecen pasar por debajo de este tren que no aparenta ir a ningún lado y nadie sabe nunca en dónde queda su próxima estación.

A la vuelta de una esquina inesperada la masa inerte se anima con el espíritu de un movimiento propio, apenas imperceptible, que se celebra con la conciencia de que pudo ser el único posible, sin más. Un despertar que pudo ser la antesala del letargo de un sueño prolongado hasta la desesperanza.

Amanece un día nuevo con un cuerpo tendido que no puede cambiar ni en su postura. Una mano vigorosa toma con firmeza la masa inerte y le muestra el movimiento de un trazo en el aire…

Regina

Regina, plan de Dios.
Nuestra alegría.
Anunciación.

Pequeña hermosa
baja la escalera
y dame un beso
de felicidad.

Dime que me quieres,
sabes que te adoro,
que eres mi estrella
en el cielo azul.

No te detengas
ábrenos la puerta
y nuestras ventanas
a la luz solar.

Detente un poco
no apresures el paso
porque no sabremos nunca
por dónde andarás.

Dinos que la vida
no es tan complicada
que podemos ser nosotros
a nuestro pesar.

Regina, niña hermosa
sola es tu sonrisa
toda explicación.

Niña,
pequeña niña intensa
inconmesurable
niña de verdad.

Regina preciosa
espérame un rato.
No he podido decirte
todo lo que hay.

A veces los sueños
parecen palomas
que vuelan con las alas
de tu libertad.

Tenme paciencia
soy un pobre diablo
que aún no ha estudiado
toda tu verdad.

Pero eso no importa,
Regina, mi niña,
estamos de acuerdo
para caminar
esa escalera cuesta abajo
para darte un beso
de felicidad.

Notas varias:

1. He titulado a esta colaboración, y a la que le precedió, “Forjadores de esperanzas”, así, en plural, aunque sé que la organización que promociona el Centro de Rehabilitación en Zamora es en singular. Una “corrección de estilo” le quitó el plural al primer texto, pero insisto en que se están forjando muchas esperanzas; muchas más que las de los propios “pacientes” (entre comillas porque son muy activos en sus tratamientos).

2. La primera parte del texto es una referencia a la vida de Hellen Keller, una mujer que, luego de nacer ciega y sorda, descubre el mundo de la mano de su Nana y maestra y llega a ser doctora en Filosofía, especialista en las teorías del conocimiento.

3. En un segundo momento, el texto está dedicado a mi amistad con la doctora Lucila Lemus, extraordinaria rehabilitadora que también cultiva muchos afanes muy esperanzadores.

4. Finalmente, he transcrito el texto de una canción que surgió a partir de mi primer encuentro con Regina, una preciosa niña Dawn, hija de mi amigo Jorge y de su esposa Irene.

5. Esta serie de colaboraciones tiene como afán recordarnos que el hecho de contar con un extraordinario Centro de Rehabilitación en Zamora es un privilegio pero también una responsabilidad comunitaria. Estamos en la recta final hacia su Promotón. Es una oportunidad generosamente compartida para participar en esta forja de esperanzas.

Texto publicado originalmente en el Semanario Regional Independiente Guía, en abril de 2009.

viernes, 14 de enero de 2011

Cuando el final se acercaba...

Por Jaime Ramos Méndez

Cuando el final se acercaba
yo ya sabía la conclusión;
todo acababa inseguro, incierto,
insalubre y enmedio
de la pestilencia ingrata
de tu comezón.

La verdad se ahonda
y olvido el reproche,
olvido tu nombre
y mi conclusión
en que vivo tan muerto
como niebla seca,
como llama informe,
con mi repulsión.

Se agrieta mi escarcha,
se nombra mi nombre,
se alcanza la cuesta
de tu oración.

Se olvida una fecha
que trae la palabra,
se desliza hasta el fondo
de una canción.

sábado, 1 de enero de 2011

No sé si tendré la paciencia necesaria

Por Jaime Ramos Méndez

No sé si tendré la paciencia necesaria
para dejarme morir lentamente
ante tu mirada.

No sé si la tendré suficiente
para morderme en la lengua
todas mis palabras.

No sé si la tendré
para inyectarme valor
de rebeldía líquida
y acabar de una vez
por todas
contigo.

martes, 21 de diciembre de 2010

No sé si será...

Por Jaime Ramos Méndez

No sé si será
porque andas buscando
algo que aún no has hecho;
no sé si será
porque andas buscando ruidos
en la magia de los silencios.

Tal vez será
que le andas burlando al tiempo
esos momentos que sólo tú viviste,
que vives y mueres a cada rato;
tal vez será
que cuando te dijeron:
"las niñas buenas no vuelan"
tú ya estabas tan alto.

Quizás es también
que hubo sequía un buen rato
y cuando llegaron los amigos
vivías de sol y arena;
quizás será también
que creciste tras cerrojos,
tras cristales opacos,
que cuando abriste los ojos
se enrareció tu mirada.

Pudiera ser que eres
por camino tan distinto
que sólo podemos mirarte
el color de tus pasos.

Nota: este texto lo escribí para Marcela Rodríguez Ramírez, gran amiga que, desde hace un tiempo ya, me acompaña para siempre en su ausencia siempre presente.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Era necesario derribar vida...


por Jaime Ramos Méndez

Era necesario derribar vida
para llegar hasta donde te ocultaste;
era necesario surcar nuevos gérmenes
y madurar simientes olvidadas;
era necesario talar recuerdos viejos
y abonar diariamente retoños de olvido;
eran necesarias tantas cosas
para llegar a ti,
que decidí abandonar tu tierra
a la erosión olvido del tiempo,
a la sequía olvido del agua,
al quebrantamiento ausencia de vida.
Y me vine acá
a comenzar de nuevo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Alrededor de la muerte y sus cosas (sin título)




Por Jaime Ramos Méndez

Muerte la palabra,
la separación,
la ausencia.

Muerte el comienzo,
muerte el final.

La que no ha llegado
la que aún no asusta
el motivo de una risa
un homenaje
una tumba
y una oración.

Muerte el inicio
muerte el transcurso
el recuerdo presente
el escalofrío más fuerte
la evocación más profunda.

Muerte contigo
conmigo
con ella.

La que llevamos programada
la que vivimos en rutina
monótona ella
maquinal
estereotipada
falta de anhelo
de impulso
de vida.

Muerte que consume
desde el principio
y luego
poco a poco
hasta el final.

Muerte o sin rumbo
o rumbo programado.

Única certeza
dijo un pesimista
única esperanza
uno más pesimista.

Bendito Don
dijo un religioso.
Bendito mil veces Don
un menesteroso
un prisionero
una leprosa
tres guerrilleros
al ver caer desde su cima
...
(tres puntos suspensivos).

Y luego la muerte
la que con miedo se espera
y nunca llega
la que tranquilos esperan
y nunca les llega
la que nadie se la espera
y siempre nos llega.

Y luego la ausencia de vida
y la presencia ignorante
y el hombre vegetando
parasitando
sumergiéndose en ella
ahogándose en ella
muriéndose en ella.

La muerte
la de la trascendencia dijo
y murió
y ya nadie lo recuerda.

La muerte que llegó
apenas cuando daba vida:
la de niño y "pobrecito
si era un angelito".

La muerte que te deja huérfano
la que te deja solo
la que te deja herencia
la que te deja deudas
la que te deja muerto.

La que te deja impávido
con la boca seca
la cotidiana hija de...
...de la violencia
que es la de la tele
y es la que te deja con la boca
indiferente y llena.

La muerte en el escenario de una guerra
de una epidemia
de un asilo
de un manicomio
de un teatro viejo
de una película nueva
al final de una novela
al principio de un juicio
enmedio de una condena
y al ejecutar la condena.

La muete de un necrófilo
de un santo
de un demonio
de un Dios
de un mito
de una bonita y tierna historia
de un infinito
de una eternidad
de un perro flaco
de su dueño
del vecino
del amigo
de un gallero
de un virus en las garras de un antibiótico
de un hombre en las garras de otro antibiótico
de una población en las garras de un médico
de un médico en las garras del tiempo
de un cobarde ante un reclamo
de un valiente frente a un desafío
de un desafío entre dos cobardes
de un proyecto ante un escéptico
de un escéptico ante un buen resultado
de una duda ante un dogmático
de un dogmático con muchas dudas
de un 1 que deja paso al 2.

Muerte que se huye
que se afronta y
se prepara.
Que se muere.

Muerte es demasiado
es todo
no es nada
es algo.

Tan real como los que en ella se han ido
tan real como el recuerdo que
nos han dejado
tan real como la muerte
de un momento en que muere
el tiempo
el papel
los pensamientos
las palabras
la muerte misma
y este texto.

(Este escrito lo presenté como un trabajo escolar en el curso de Filosofía Antropológica que impartió, a mi generación de Ciencias de la Comunicación en el ITESO, el doctor Luis Morfín López quien, para fortuna nuestra, aceptaba reflexiones en cualquier formato).
(La imagen se obtuvo de: http://festividadespureperoblog.blogspot.com/).

domingo, 24 de octubre de 2010

Por cuento propio II




Insomnio
por Jaime Ramos Méndez

Constantemente la madrugada me encontraba absorto en el desdoblamiento de persistentes pensamientos, sin el refugio de una hoja de papel blanco, ni lápiz, ni pluma, ni nada para escribir mis obsecadas obsesiones.

La quietud de la noche y la oscuridad. Mi habitación como un calabozo. Las calles desiertas. La almohada que quema. Mis pies, sudando. El humor de mi cuerpo impregnándolo todo. El regaderazo de la mañana nunca ha estado tan lejano.

Nunca me convencí de contar ovejas. Ni siquiera las que abundan en cualquier mitin.
Me hubiera entretenido más recontarme la historia de las mujeres de mi vida, pero después de todo fueron pocas y ya no contaba con ninguna de ellas.

Si hubiera estudiado filosofía podría emprender un largo proceso reflexivo, cuidando al detalle los cánones de la más estricta lógica para desentrañar, en lo que restaba de la noche, por ejemplo la posibilidad científica de comprobar la existencia de Dios, pero mi certificado de Primaria dice que no doy para tanto.

Si al menos hubiera un televisor en mi cuarto jugaría a la ruleta rusa con el control remoto y los canales disponibles. A la mejor me encontraba con algún canal erótico; a la mejor con alguno en el que un grupo de amigos compartieran una copa; posiblemente algún otro en el que una pandilla “tomaba las calles” y se adueñaba de su ciudad... En todo caso, y en mi situación de esta madrugada de insmonio, el efecto de cualquiera de esas posibilidades sería fulminante. Con un poco de suerte, mi agonía se prolongaría hasta el alba deambulando entre noticieros de malas noticias y películas insulsas en las que los buenos ganan y son felices para siempre.

Si al menos encontrara a la mano una coladera que no dejara pasar hasta mí mi colección de problemas cotidianos y a futuro... Una especie de condón contra el Virus de la Inmunodeficiencia-emocional Adquirida.

¡Qué bien trabajan los relojes! Marcan un segundo y luego el otro y un tercero y así sucesivamente hasta llegar al infinito más remoto del tiempo. Me pregunto si en un reloj de arena cualquier insomne común y corriente puede percibir cómo cae cada grano como yo, ahora mismo, las fracciones de segundo en el cuarzo implacable de mi despertador electrónico. Al menos la tecnología digital nos ha librado del tic-tac.

Es obvio que estoy despierto. Mi cuello molido me lo recuerda aún, sin cesar.

¿Cuántos músculos hay allí? En un pollo no son muchos y son ínfimos, pero qué ricos saben. Ruñir es, definitivamente, uno de los placeres gastronómicos más orgásmicos. Eso bien lo saben los gatos y, casi como una paradoja, los ratones. me pregunto si esos animales tienen insomnios.

Ese pescuecito de pollo en mole... O en salsa verde... O... ¡Qué lejos estoy todavía, en esta madrugada interminable, del puestito de almuerzos de aquella esquina callejera en donde el demonio de la gula tiene su guarida! No cabe duda alguna: el enemigo principal de todo insomne, anónimo o no, es su estómago. Traicionero. Y también las tripas. Cómplices.

Parece que por fin amanece. Una luz, aún tenue, con tono de presagio, anuncia por fin el fin de la noche. Si al menos no estuviera despierto y en cambio estuviera soñando. Incluso con alguna pesadilla que de veras me pusiera los pelos de punta. No sé. Tal vez con una crisis nacional.

(Texto originalmente publicado en el Semanario Guía de Zamora en abril de 1995. Imagen: fotografía de Antonio Gabriele obtenida en Internet).

miércoles, 17 de febrero de 2010

Por cuento propio I


Andabas corriendo riesgos
por Jaime Ramos Méndez

Andabas corriendo riesgos. Decías que no. Salías a deshoras de la noche. Encuerado, sin piyama. Tapado sólo con una hoja de parra. Bueno, no. Tan solo con un trébol de tres tristes hojas.

Solías madrugar para ver si así amanecía más temprano. Y no. La puesta del sol te tocaba demasiado tarde y la primavera en las primeras semanas del otoño. Nunca nada estuvo bien ni nada nunca tan mal y tan de malas.

Te hervías un sorbo de agua para hacerte un café soluble con sabor a té. “Te-he de querer”, pensabas siempre solitario y cabizbajo. Deshojabas dos o tres láminas de nostalgia y entrabas en la penumbra de las cavilaciones. Rompías tus propias marcas de jornadas taciturnas y desvelos. Hacías de tu culo un papalote volando en el cielo negro de luna llena.

Luego todo era tener qué levantarte. Caerte de la cama. Dejarte caer, pues. Casi levitando arrastrándote a la orilla, pero caerte al fin y al cabo.

Ya casi gateando, ya tambaleándote, llegabas por fin a ahogarte en la regadera y con un desánimo a cuestas intentabas cantar una como Pedro Infante, pero con la tonadita de cantando bajo la lluvia y poniendo la cara de lo que el viento se llevó.

Luego a ver qué ropa te ponías. Si estaba lavada, bueno; y si planchada, mejor. Y a ver si sí te combinaba.

Salías temprano, como en pasarela y sobre alfombra roja. Traías peinado hasta el pubis. Olías a jabones, champús y geles. Te bañabas también con tu perfume favorito y apestabas a gloria.

En la calle flotabas en el ambiente. Te codeabas con musas y te rosabas con dioses. Subías a la nave espacial que te transportaba a tus deberes. En el asiento público te tocaba sentarte junto a la chica privada. Todo allí era lugar de no fumar.

Llegabas a la chamba y otra vez te tocaba hacer la rutina. No querías saludar a nadie. Te topabas con tu jefe que siempre algo te advierte. Asentías. El tedio de ayer te esperaba desde hacía rato, impaciente. El reloj se esmeraba en contarte segundos que no se atoraban en el fango del ambiente. Contabas todo, todo el tiempo, hasta los cigarros que te fumabas y las tazas de café.

Sin hambre salías a comer a la misma fritanga de ayer.

Desde un estado onírico de repente despertabas y te descubrías aún allí.

(Imagen obtenida de photoforum.ru)

jueves, 14 de enero de 2010

Para qué


Con tantos aumentos de impuestos y en el costo de insumos y servicios, como las gasolinas y el transporte público, por ejemplo, uno se pregunta para qué el gobierno quiere más dinero.

La lógica que la clase gubernamental proclama es que sólo así puede mantener quesque “sanas” las finanzas públicas y ofrecer a los ciudadanos “más y mejores servicios”, pero si nos remitimos al compendio de denuncias que hemos conocido en los últimos años, resulta que los gobiernos quieren cobrarnos más por todo para varias cosas:

Para seguir pagándose sueldos onerosos, que van desde los de lujo, de los presidentes municipales, hasta los sueldazos de diputados, senadores y magistrados de la Suprema Corte; pasando por lo que nos cuestan los gobernadores, los empleados del IFE y demás funcionarios públicos que desde hace mucho tiempo se identifican como burócratas y no precisamente por su eficiencia en la atención de la población que les paga sus salarios y demás prestaciones.

Para financiar a los partidos políticos que se han convertido en franquicias hereditarias de políticos profesionales que viven, muy bien, de presupuestos inflados en aras de una supuesta representatividad ciudadana; cuando sabemos que solamente se representan a sí mismo y responden a intereses de grupos muy particulares y alejados de la vida ciudadana común.

Para financiar campañas electorales dispendiosas, que pretenden legitimar a gobiernos electos más por el abstencionismo que por la participación ciudadana en las urnas; que gastan enormes cantidades de dinero en basura impresa y mediática que nos fastidia y desalienta el voto.

Para que los gobernantes hagan gastos con oscuros criterios que se alejan constantemente de la equidad, de lo justamente necesario, de las prioridades de la gente y de los dictámenes del sentido común pero, sobre todo, de la más elemental decencia.

Gastos de “gobiernos nuevos”, que son muy semejantes a los que realizan los “ricos nuevos” que nunca habían tenido un peso en la bolsa y cuando tienen más de uno se marean de poder. Gastos inventados al capricho, tan ridículos y sofisticados como inútiles.

Para que las administraciones públicas hagan gala de ineptitud y corrupción, dejen endeudados a sus gobernados y en fin, logren solamente obras de relumbrón que son como castillos de pirotecnia efímera. Caros nos salen esos epitafios que develan solemnemente y dan testimonio de lo pichurrientos que fueron en sus obras.

Para eso nos sirve a los ciudadanos contribuyentes pagar cada día más caro el pato que se cocina la clase gobernante.

Para que a ellos les siga haciendo justicia la mentada revolución, aunque no tengan nada que ver con el Revolucionario Institucional.

Para que en los años de Hidalgo les siga manando generosa la chichi del presupuesto.

Para que los mortales que no escribimos con letras de oro nuestros nombres en la historia de bronce de la Patria sigamos cargándolos en el lomo de la friega de los salarios mínimos, así sean profesionales.

Ya me cansé en esta cuesta de enero.

Mejor nomás hubiera escrito:
¿Para qué? y ¡Nomás para eso me gustaban!

(Texto publicado en el Semanario Guía del pasado 10 de enero de 2010. Imagen obtenida de www.elblogsalmon.com).

domingo, 27 de diciembre de 2009

Y se hizo la iluminación - Jaime Ramos Méndez


(Texto publicado originalmente en el Semanario Guía en marzo de 2009).
(Fotografía de mi amigo José Luis "Pepe" Espinoza)

Se respiró aire de historia aquella noche en la explanada frente al Santuario. Son de esos días que se escriben en algunos libros; luego los viejos pueden contar “yo estuve allí”. Ante la imponente fachada se instaló la expectativa, el ánimo de un triunfo a punto de coronarse, la cuenta regresiva expirando los últimos minutos de la penumbra.

Los convocados a la cita llegamos por los más diversos caminos y todos convergimos en el mismo ánimo, arropados por la música que anunciaba la inminente realidad del presagio. Los protocolos se anudaron entre los personajes y la persona en todos: los coincidentes y la presencia intangible de los ausentes necesarios.

Se vertieron textos intentando desgranar la gran mazorca de lo grandioso. Se evocaron los afanes que se pusieron en juego. Se pulió la superficie de las voluntades. Se agradeció a granel.

Impasible la fachada como telón de fondo. Como si hubiera esperado más de cien años para estrenar su nuevo atuendo de luz y ahora, frente a nuestra expectativa, tuviera menos prisa que nunca.

Los Verseros ya le han cantado como Señora del Duero, deshojando todas sus historias. Los coros que han venido de Morelia y de La Gran Familia enmarcaron ya el ambiente con una aureola que no encuentra techo en el cielo generoso que ha retirado completamente un coqueteo de lluvia tempranero. Lo oficioso y lo cultural ha tenido su lugar. No hay más que dar paso al acontecimiento que reduce la historia a un solo instante.

Tres manos empuñan tres palancas que accionarán el antes y después en la biografía del Santuario y se sumarán a las manos de quienes han firmado acuerdos que desatan voluntades y a las manos-de-obra artesanas de los obreros que han levantado el edificio en toda su plenitud. Tres manos que representan voluntades que convergen desde rumbos distintos entre la gente y sus generaciones. Tres brazos que accionan una voluntad centenaria en las personas de Javier, Leonel y Alfonso.

La luz se toma su tiempo. No se regala en un instante. Se vierte paulatina, sin prisa. Con derroche de paciencia se desdobla sobre la fachada. Es como un velo que se eleva con la suavidad de una caricia y descubre a cuenta gotas la belleza que va iluminando. Cuando ha llegado a plenitud nos deja atónitos frente a ella. Por unos instantes con sabor a eternidad la música no canta, los discursos elocuentes han callado. En una experiencia mística sólo nos dedicamos a la contemplación.

Logramos murmurar: a ver, espérenme. Nadie nos dijo que así sería. Sabíamos que se vería muy bonita y todo, pero esto que llena nuestros ojos nos desborda. ¿Qué hicimos para merecer todo esto? Zamora ya es otra desde este instante. Que esta luz ilumine también nuestra zamoranía. Qué bien sabe este orgullo. Esto es más… siempre más.

No nos queremos ir. Estamos contemplando el alumbramiento de una nueva era. Logramos despojarnos del complejo que nos bloquea el sagrado derecho al optimismo. Queremos seguirle con más y más aún. Es que hay tanto qué iluminar en nuestras vidas.

Atrás quedó La Inconclusa. Ahora tenemos la luminosa. Hay tantas cosas que concluir en Zamora. Y tantas otras qué emprender. El Santuario bien puede ser ese primer Gran Faro que guíe nuestros afanes de ser mejor ciudad para todos. Que desde esta Ciudad Luz que queremos ser se reactive la esperanza en esta tierra que, generosamente, ha sido colmada de bendiciones desde el comienzo de los tiempos.

Hay una palanca activadora de este milagro que hay que seguir bajando para que la luz se haga. Será como una oración que desde Zamora se eleve a las alturas. Habrá que hacerla cotidiana. Tal como Dios manda.
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