Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.
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lunes, 8 de marzo de 2021
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción en Tingüindín, Michoacán - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
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Jaime Ramos Méndez
domingo, 3 de marzo de 2019
Joyas de la gastronomía michoacana - Nixtamal en Tingüindín - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
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Jaime Ramos Méndez
martes, 5 de septiembre de 2017
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción en Tingüindín, Michoacán - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
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Jaime Ramos Méndez
martes, 29 de abril de 2014
Escudo de Tingüindín, "lugar de adoración", pintado por Lieto Bozz - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
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Jaime Ramos Méndez
jueves, 19 de septiembre de 2013
Conquista española de Tingüindín II - Texto de don Ramón Pardo Pulido - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción.
Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina.
“El curato era extenso y poblado, sigue escribiendo el Doctor José Guadalupe Romero, hoy ha perdido mucho con la separación de Cotija. Su área no creo que exceda de treinta y seis leguas cuadradas y su población de once mil habitantes”.
Ya se podrá comprender por la extensión de treinta y seis leguas cuadradas, 144 kilómetros aproximadamente, y ya sin la vicaría fija de Cotija, la importancia y extensión tan enorme del curato de Tingüindín, a raíz de la conquista española.
Para una mayor comprobación de que la conquista de Tingüindín no pudo ser durante la expedición de Don Cristóbal de Olid, expedición que, ya lo dijimos, debió de tener lugar durante los años de 1524 y 1525, hemos encontrado también lo siguiente:
El historiador Orozco y Berra dice: “Para irnos acercando a la verdad, he aquí otro documento, debido igualmente al sabio Don Fernando Ramírez: Nómina extractada del cuaderno de tasaciones hecho de los pueblos de la provincia de Michoacán, por el Br. Ortega, alcalde mayor de ella… a pedimento del Lic. Benavente, Fiscal de su Majestad de la Real Audiencia. En miércoles 30 de abril de 1528”.
Con sumo cuidado hemos revisado la lista de los pueblos a que se refiere dicha nómina y no aparece todavía Tingüindín y en cambio figuran los nombres de algunas poblaciones cercanas, que seguramente sí fueron conquistadas en la expedición de Don Cristóbal de Olid, dos años antes de que se formara dicha nómina, de abril de 1528.
Después de la misma obra de Orozco y Berra, se doce que por noticias sacadas de una información judicial y a pedimento de Don Constantino Hutziméngari, nieto del último rey tarasco, se formó nuevamente una nómina o lista de los pueblos de la Corona Real, que caen en el Obispado de Michoacán, y en ella sí aparece ya el nombre de Tingüindín. Esta nueva nómina fue formada en el año 1594.
No damos a conocer las dos nóminas o listas de pueblos de Michoacán a que Orozco y Berra se refiere, porque son muy extensas y consideramos que no tendrían interés alguno para nuestro presente trabajo histórico.
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Jaime Ramos Méndez
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Textos de Ramón Pardo Pulido
domingo, 11 de agosto de 2013
Conquista española de Tingüindín I - Texto de don Ramón Pardo Pulido - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción
en Tingüindín, Michoacán.
Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
En documentos antiguos, escritos por los años de 1579 y 1580, refiriéndose a la conquista de Tingüindín, es decir a cuando fue sometido este pueblo a la corona de Castilla, para el pago de los tributos al Rey de España, se dice:
“El descubridor conquistador deste dicho pueblo fue Don Fernando Cortés y Christoval Dolí, y otra mucha gente que venía con él, lo cual abra más de sesenta años que se conquistó”.
Seguramente que de una manera correcta debieron o quisieron escribir: “El conquistador de este dicho pueblo fue Don Fernando o Hernán Cortés y Don Cristóbal de Olid, y otra mucha gente que venía con él, lo que fue, hará más de sesenta años”.
Enseguida vamos a comprobar que no fue en la expedición de Don Cristóbal de Olid cuando fue conquistado Tingüindín, y que mucho menos los sesenta años que se dice habían transcurrido de esa conquista en 1579, pues nos daría el año 1519, y sabido es que la expedición por Michoacán de Olid fue más o menos por 1525.
Vamos a dar a conocer datos exactos de que la conquista pacífica de Tingüindín no fue por Don Cristóbal del Olid sino precisamente por Don Nuño de Guzmán en el año 1530, poco después de la muerte del último rey de Michoacán, Tanganxoán II.
El Doctor Don José Guadalupe Romero, en su obra “Noticias para formar la Historia y la Estadística del Obispado de Michoacán”, libro que fue impreso en 1862, dice lo siguiente:
“Tingüindín. Lugar muy antiguo, poblado por indios tarascos, conquistado por Nuño de Guzmán, después de la muerte de Tanganxoán II al pasar por estos lugares a la sangrienta conquista de la Nueva Galicia (hoy Jalisco).
“Se cree que Fray Jacobo Daciano fue el que civilizó a los indios y fundo la ‘doctrina’. En fines del siglo XVI ya tenía párroco del clero secular”.
De la meritísima labor espiritual y también material de Fray Jacobo Daciano en nuestro pueblo de Tingüindín y sus alrededores, merece escribirse con particularidad, pues es de justicia recordar con verdadera veneración a tan bondadoso y sabio religioso, y así lo haremos poco adelante.
Será un pequeño tributo nuestro a su memoria, pues aquí con sus queridos “naturales”, a quienes él llamaba sus hijos, gastó su larga y fecunda vida y les habló cariñosamente en su propia lengua, pues refiere la historia que en muy poco tiempo fue verdadero maestro de la lengua “tarasca”, como lo fue de la latina y hebrea.
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Jaime Ramos Méndez
viernes, 14 de junio de 2013
Algunos datos geográficos de Tingüindín en Michoacán (segunda parte) - Texto de don Ramón Pardo Pulido (publicado en 1957) (segunda parte) - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
Hay en Tingüindín, Administración de Correos, con servicio
de giros postales; Oficina de los Telégrafos Nacionales, también con servicio
de giros telegráficos y Teléfonos de México, S.A., para comunicación por sus
aparatos a cualquier lugar donde esa compañía tenga líneas.
En las oficinas de la Presidencia Municipal, se nos
proporcionaron los siguientes datos, por lo que se refiere al último censo de
población, levantado en el año de 1950:
Lugares Municipio
de Tingüindín Total
de
habitantes
Aquiles Serdán (Antes San Ángel) 1,359
Chocandirán 205
Cuáquiro 6
El Moral 122
Guátzcuaro Alto 520
Guátzcuaro Bajo 16
Guajolote 4
Haciendita (Los Dolores) 10
Huaquián 10
Molino de la Paz 17
Ojo del Bagre 20
Rincón del Chino 266
San Juanico 253
Sirapetz 61
Tacátzcuaro 1,707
Tecolote 228
Tingüindín (Estación) 50
Tingüindín, (Villa) 3,158
Xhániro 251
Total 8.263
Corno el censo de población, levantado en el año de 1940,
acusa un total de 7,809 habitantes, para todo el municipio, en los diez años,
corridos de uno a otro censo, hubo un aumento en la población de 454
habitantes.
Pero hay que tomar en consideración, que en el último censo,
es decir en el de 1950, faltaron los datos de los lugares siguientes, que los pondremos
con los mismos números con que aparecieron en el censo anterior de 1940:
Lugares Municipio
de Tingüindín Total de
habitantes
Agua Escondida 8
Cerro de las Vacas 8
Cuacáro 6
Loma de los Bermejos 63
Rincón de Palacio 7
Las Trojes 45
Total 137
Y así podría considerarse que el aumento de población del
censo de 1940 al censo de 1950, fue
de 591 habitantes.
Ese aumento, de 591 habitantes, en todo el municipio, en
diez años, es muy inferior al de muchas poblaciones de nuestro país.
Esa anomalía de no crecer la población al ritmo de otros
lugares, se debe de una manera particular, a que familias enteras o miembros aislados
de algunas familias, emigran, a otras poblaciones, en busca de una vida mejor,
pues el pueblo sufre desde hace algunos años, una crisis económica, que ha
empobrecido a todos sus habitantes.
Y esa crisis proviene de que siendo Tingüindín, un pueblo
serrano, sus montes maderables, son su principal riqueza, ya que sus tierras
de labor son muy pobres para la agricultura, y mientras no se resuelva, no se
reglamente como es lo debido, y no se permita de nuevo la explotación forestal,
la miseria irá siendo cada día mayor.
Y verdaderamente no es lo justo, pues en todos los países
del mundo, las explotaciones de los bosques, son de interés nacional, se hacen
adecuada y racionalmente, no se prohíben sino cuando hay verdaderos motivos
para hacerlo, y por el contrario se estimulan cuando así conviene, puesto que
es una fuente de vida y riqueza, que racionalmente explotada a nadie perjudica,
sino por el contrario es benéfica para muchos.
Ojalá y Tingüindín vuelva a ver sus días de bonanza, como
los tuvo -durante cincuenta años, los primeros del siglo que estamos viviendo,
aprovechando la enorme riqueza de sus bosques, que Dios quiso regalarle.
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Jaime Ramos Méndez
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Textos de Ramón Pardo Pulido
miércoles, 12 de junio de 2013
viernes, 26 de abril de 2013
Algunos datos geográficos de Tingüindín en Michoacán (segunda parte) - Texto de don Ramón Pardo Pulido (publicado en 1957) - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina
La población está asentada en las estribaciones finales del cerro de Patamban, de la sierra de Michoacán, hacia el occidente, a la que igualmente corresponde el Pico de Tancítaro, que es el de mayor elevación en el Estado. El Patamban tiene una altura de 3750 metros, sobre el nivel del mar, y el Tancítaro de 3860 metros, sobre el mismo nivel.
En la falda oriental del Tancítaro, aproximadamente a unos cuarenta kilómetros al sur este de la Villa de Tingüindín, el día 20 de febrero de 1943, nació el volcán "Parícutin", que a la fecha se encuentra ya apagado, habiendo durado aproximadamente siete años en actividad.
Perjudicó grandemente a varias poblaciones de la sierra, pero muy especialmente a San Juan Parangaricutiro, que desapareció completamente, al igual que "Parícuti". De Parangaricutiro, quedó señalado el lugar donde existió, porque las corrientes de lava no pudieron destruir los muros del templo, ni la torre, pues quedaron aprisiona dos, por el interior y el exterior del templo, por las corrientes de lava que como ríos de fuego se extendieron destruyendo toda la población, y que ya ahora se han ido petrificando.
Al siguiente día del nacimiento de ese volcán, estuvimos un grupo numeroso de vecinos de Tingüindín, a contemplar el espectáculo de verdadera maravilla, que ofrecía ese acontecimiento, al principiar a formarse un nuevo cerro, en forma de cono truncado, en la cadena de montañas del Tancítaro, como seguramente nacieron los miles de volcanes apagados, que forman esa sierra del Golfo de México al Océano Pacífico, precisamente en el paralelo diecinueve. Y que seguramente habrán estado en erupción, de uno por uno, hará miles y miles de años.
Al regresar al pueblo a los dos días, escribí las impresiones de lo que nuestros ojos contemplaron, seguramente que por la única vez en nuestra vida, y sugerí el nombre que debería de llevar el nuevo volcán, es decir que yo le impuse el nombre de "Parícutin".
Quien quiera comprobar lo anterior, puede acudir a la Hemeroteca Nacional, en la Ciudad de México, y buscar el diario metropolitano "El Universal", número 9554, del sábado 27 de febrero de 1943, o "El Informador" diario de Guadalajara, número 8820, del viernes 26 de febrero de 1943, pues ambos diarios publicaron mi artículo, en esa ocasión, sobre el nuevo volcán, escrito en Tingüindín el día 23 de febrero de 1943, o sea tres días después de su nacimiento.
La Villa de Tingüindín, tiene actualmente las siguientes comunicaciones:
Por ferrocarril, el ramal de los Nacionales de México, que partiendo de Yurécuaro, pasando por Zamora, tiene su terminal en la cercana ciudad de Los Reyes. De Yurécuaro a Zamora, por esa vía, hay 42 kilómetros; de Zamora a Tingüindín, 75 kilómetros, y 19 kilómetros más, de aquí a Los Reyes, haciendo un total de recorrido, por dicho ramal, de 137 kilómetros.
Ese ramal fue construido a principios de este siglo, y le dio mucha vida económica V riqueza a estas poblaciones, pues por la estación de Tingüindín, y lugares cercanos de embarque, salieron muchos millones de durmientes de pino y encina, maderas aserradas y durante muchos años, cantidades enormes de leña, cuando todavía las máquinas de vapor, gastaban ese combustible.
Los planes de construcción eran de que de Los Reyes, seguiría hacia el sur, hasta algún punto de la costa de Michoacán, en el Océano Pacífico, pero esos proyectos no pudieron realizarse, por las distintas revoluciones que azotaron esta región, prácticamente desde 1910, hasta 1929.
Hace poco más de seis años iniciaron los trabajos para la carretera Jacona a Los Reyes, pasando por Tingüindín, y pronto estuvieron listas sus terracerías, por las que se ha transitado, hace poco má:> o menos cuatro años.
Precisamente a principios de este año de 1957, han empezado los trabajos de su pavimentación, en los que están trabajando actualmente.
Vienen de Los Reyes a Tingüindín, y seguramente para continuar hasta Jacona, en donde entronca con la carretera nacional de Guadalajara a México.
Por esa carretera hay 42 kilómetros de Jacona a Tingüindín, y 19 kilómetros más a Los Reyes, y por lo tanto en total 61 kilómetros.
Anteriormente, es decir antes de la construcción de la carretera, de que acabamos de hablar, de Jacona a Los Reyes, para llegar a la carretera nacional de Guadalajara a México, había que tomar el tren y bajar en la estación Moreno, o llegar en el tren hasta Zamora, por donde pasa también dicha carretera nacional a México.
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Jaime Ramos Méndez
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Monografía de Tingüindín,
Textos de Ramón Pardo Pulido
martes, 5 de febrero de 2013
Hijos distinguidos de Tingüindín III - Texto de don Ramón Pulido Pardo
Imagen de la Presentación de la Virgen María
en el Santuario de Nuestra Señora de la Asunción
en Tingüindín, Michoacán.
Algunas religiosas que se han distinguido dentro de sus propias instituciones:
Reverenda Madre María Guadalupe Alcacer Pulido,
Superiora de la Casa de Cuna en Morelia, Mich.
Catalina Fabián, Sor María del Sagrado Corazón,
Abadesa de su convento en la ciudad de Aguascalientes, Ags.
María Guadalupe Pedroza, Sor María de los Ángeles,
Abadesa del convento de Concepcionistas en Coyoacán, D. F.
Reverenda Madre Himelda López, Hermana de la Caridad;
enfermera y hasta hace muy pocos meses Directora
del Hospital "Miguel Silva" de Zamora, Mich.
Sin considerar las religiosas ya nombradas, como distinguidas en sus propias comunidades, hay, nada menos, que cincuenta y seis religiosas más, de Tingüindín, San Juanico y Guátzcuaro, como sigue: Capuchinas, veinte religiosas; Hermanas de los Pobres y Siervas del Sagrado Corazón, catorce religiosas; Orden de la Santa Infancia, nueve religiosas; Oblatas de Jesús, seis religiosas; Concepcionistas, cinco religiosas; Adoratrices, una religiosa, y Guadalupana, también una religiosa.
Y en otros campos del saber humano, sin que sean todos los que merezcan recordarse, por no haber podido obtener mayores datos, mencionaremos como un recuerdo de su pueblo, que los estima como hijos distinguidos, a los siguientes:
Doctores: Don Alfonso Pardo Pulido, Don Efraín Pardo Codina, Don Roberto Guízar Quintero,
Don J. Jesús Guízar Quintero y Don Bernardo López.
Dentista, ejerciendo actualmente su profesión aquí en el pueblo,
señorita María Soledad Guízar Quintero.
Diez profesores y profesoras tituladas, ejerciendo en diferentes escuelas oficiales,
aquí en Tingüindín, y en otras poblaciones del Estado.
Sr. Lic. Don Francisco Ocho a, que en varias recientes administraciones
ha ocupado el alto puesto de Secretario General de Gobierno.
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción
en Tingüindín, Michoacán.
Sr. Don Arturo Vargas Cacho, escritor e inspirado poeta. y en la música: Pepe Prado, violinista y compositor. Su hermano Miguel Prado, maestro director de orquesta y compositor; que ha tenido muchas y muy inspiradas composiciones de éxito, no solamente nacional, sino mundial, pues entre otras su canción “Duerme”, en grabaciones, ha dado la vuelta al mundo.
Conchita de los Santos, de bella y cultivada voz de contralto, de quien su fama ya es internacional, pues discos grabados por ella en distintas temporadas de ópera, en el Teatro de las Bellas Artes de México han sido vendidos en todo el mundo. Es actualmente Profesora de Canto en el Conservatorio Nacional de Música, y ha pertenecido por mucho tiempo, al famoso coro de “Madrigalistas”.
Y Javier Vargas Pardo, artista, pintor, que ya en varias ocasiones ha expuesto sus cuadros en galerías de Morelia y Guadalajara, y ha traba jada en "portadas" para revistas de México y de los Estados Unidos.
Es honroso y satisfactorio, que tres pequeños poblados, de la provincia michoacana: Tingüindín, Guátzcuaro y San Juanico, que en total, según el censo del año de 1950, tienen una población de 3,947 habitantes hayan dado la cantidad de “vocaciones” que acabamos de dar a conocer.
(NOTA del editor: las fotografías que ilustran esta información
son de Luis Francisco Duarte Medina).
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Jaime Ramos Méndez
jueves, 3 de enero de 2013
Hijos distinguidos de Tingüindín II - Texto de don Ramón Pulido Pardo
Plaza de Armas de Tingüindín en Michoacán.
Seguimos recordando a otros hijos predilectos de nuestro pueblo Pbro. Don Tiburcio Mendoza, verdadero maestro de la lengua tarasca; Pbro. Don Francisco Herrerías, profesor de latinidad en diversos colegios; Pbro. Don Mauricio Ávila, benefactor de muchos pueblos serranos, en los que se le recuerda todavía con cariño; Presbíteros, Don Julio Pardo, Don Francisco Pulido, Don Marcelino Romero, Don Melesio Paulín García, Don Indalecio Marín, Don Gabriel Marín y Don Ignacio Huerta Pardo, que en diferentes épocas fueron también elementos de mucha valía en su pueblo natal, y sirviendo curatos y viciarías de diferentes poblaciones del Estado y del país.
Merece especial recordación una Hermana de la Caridad, Carlota Codina, que fue desterrada al extranjero en tiempos de la persecución religiosa, y que fue a cumplir su misión de ayuda al prójimo al lejano Perú, en donde murió en la ciudad de Lima.
En campos de diferentes actividades profesionales, seguiremos recordando a hijos de Tingüindín, que ya han rendido sus cuentas a Dios:
Licenciados, Don Francisco Huerta Cañedo, Don Arcadio Marín, Don Adalberto Gutiérrez y Don Enrique Pardo Pulido.
Doctores, Don Nicanor López, Don Juan Rodríguez y Don Daniel Huerta Cañedo.
General de División Don Francisco J. Múgica, y General de Brigada Don Francisco Zepeda Salas, éste último que vivió aquí por muchos años, hasta su muerte.
El Ingeniero Don Ponciano Pulido, quien murió desempeñando un alto puesto de Petróleos Mexicanos en Puerto México.
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción en Tingüindín.
(Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina)
Y de los que viviendo actualmente, van dejando poco a poco su vida: algunos sirviendo a Dios, como pastores de almas; otros en provecho de la niñez y la juventud, como maestros y maestras, profesores y profesoras, en diferentes colegios e instituciones; religiosas; misioneros madres de la caridad; enfermeras; profesionistas; artistas, etc. etc., vamos a procurar recordarlos en este lugar, pues su pueblo se siente orgulloso de que sean sus hijos:
Reverendo Padre Don Ignacio Custodio, S. J., a quien ya anteriormente hemos mencionado, como escritor, inspirado poeta, que domina a la perfección varios idiomas, y ha viajado como educador y misionero por diferentes caminos del mundo. Por su humildad, su sencillez sus grandes dotes de oratoria sagrada, y el cariño para su pueblo natal, se ha conquistado el respeto y la estimación de todos sus paisanos.
Ilmo. Sr. Dr. Don Ramiro Vargas Cacho, Canónigo de la catedral de Zamora, actua1mente Vicario General de la Diócesis, y por muchos años ya, Rector del Seminario Conciliar de la misma ciudad. Su hermano Reverendo Padre Don Adolfo Vargas Cacho.
Nueve jóvenes sacerdotes, que hace pocos años han sido consagrados, habiendo hecho sus estudios en diferentes seminarios de nuestro país: Presbíteros, Don Ramón Cárabes Guízar, Don Enrique Capilla Ruiz, Don Salvador Sánchez (Misionero del Espíritu Santo), Don David Palafox, Don Benjamín Prudencia, Don Alfonso Fabián, Don Luis Acevedo Mendoza, Don José de Jesús Sotelo, y Don Carlos Sandoval.
En la Compañía de Jesús, Hermanos Coadjutores, Don Ignacio González, S. J., y Don Guillermo González, S. J.
Religiosos Franciscanos: Don Rodolfo Cacho y Don Celio Oseguera.
Hermanos de las Escuelas Cristianas: Doce religiosos, ya ejerciendo el profesorado: Don Salvador Cárabes G., Don Carlos Cárabes G., Don Ignacio Cárabes, Don José de Jesús Cárabes, Don Ismael Pulido, Don Ismael Huerta, Don Jesús López Galván, Don Manuel Capilla, Don Salvador Pérez, Don Antonio Pulido, Don Rafael Cárabes y Don Carlos Govea.
Hermanos Maristas: Tres religiosos, ejerciendo ya el profesorado; Don José de Jesús Cárabe s Pedroza, Don Ramón Pedroza Pardo y Don Benjamín Cárabes.
Hermanos Misioneros del Espíritu Santo: Dos religiosos: Don Salvador Sandoval y Don Ignacio Sandoval.
Hermanos de la Sagrada Familia: Tres religiosos: Don Felipe Liévanos Valencia, Don Salvador Navarro González y Don Enrique Arévalo.
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Jaime Ramos Méndez
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Monografía de Tingüindín,
Textos de Ramón Pardo Pulido
jueves, 6 de diciembre de 2012
Poema a Tingüindín de María del Carmen Marín - Fotografía y diseño de Luis Francisco Duarte Medina
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Jaime Ramos Méndez
sábado, 1 de diciembre de 2012
Hijos distinguidos de Tingüindín I - Texto de don Ramón Pulido Pardo
Nacidos en Tingüindín, que se distinguieron en diferentes campos de la actividad humana, y que ya fueron juzgados de Dios, sin poder nombrar a todos los que merecieran recordarse, por no haber memoria de muchos, mencionaremos los siguientes:
Ilmo. y Revmo. Sr. Dr. Don Francisco Mendoza Herrera, muchos años Rector del Seminario Conciliar de Zamora, Canónigo y Gobernador de la Mitra, de la catedral de la misma ciudad; después Obispo de Campeche y finalmente Arzobispo de Durango.
De él se refiere una anécdota, que seguramente bastaría, si no hubiera poseído muchas otras virtudes, para comprender su valor y su patriotismo de verdadero mexicano.
No podríamos probar su autenticidad histórica, lo conocieron personalmente, y nos la refirieron hace muchos años, nos aseguraron que fue como la vamos a relatar.
Cuando la revolución villista estaba en todo su apogeo por el norte de nuestro país, por el año de 1915, tomó posesión de la ciudad de Durango, el general Manuel Chao, lugarteniente del famoso guerrillero Pancho Villa. Manuel Chao, mandó poner prisionero al señor Arzobispo y le exigió, como se estilaba entonces, es decir no con razones ni buenas palabras, sino con la amenaza del “paredón”, a que debería entregarle inmediatamente, medio millón de pesos.
Habiendo tenido conocimiento de esa aflictiva situación del señor Arzobispo, el Cónsul de los Estados Unidos en Durango, que lo estimaba mucho, le ofreció inmediatamente su intervención y protección bajo la bandera de su país, para evitarle los riesgos de las amenazas de Chao.
El Señor Arzobispo agradeció tan generoso y espontáneo ofrecimiento de ayuda, pero lo declinó de plano, diciéndole al Cónsul: “que las diferencias entre mexicanos, deben de arreglarse precisamente entre mexicanos, a costa de cualquier riesgo”.
Y ahora, muy recientemente, se ha publicado otra anécdota, en que intervino el señor Arzobispo Mendoza:
En el diario metropolitano "Excélsior", en su numero 14,344, del martes 15 de enero de este año de 1957, se publicó un artículo del señor Rodolfo Nervo, hermano del gran poeta nayarita Amado Nervo en que se da a conocer la anécdota a que nos estamos refiriendo y que seguramente es histórica, ya que es relatada por el propio hermano del inspirado escritor y poeta.
Por la fama de los buenos colegios que había en Jacona y en Zamora, en los últimos años del siglo pasado, y principios del que estamos viviendo, su madre, de Amado Nervo, recientemente viuda, vino desde Nayarit para educar acá a sus siete hijos.
Y relata Don Rodolfo Nervo:
“A nuestra llegada, durante la visita que mi madre hizo al Obispo de la diócesis (de Zamora) el Ilmo. Sr. Dr. y Lic. Don José María Cázares y Martínez, le dijo éste, felicitándola por su valiente determinación de llevar a sus siete hijos a educar tan lejos de la ciudad natal: "Señora, la admiro a usted y la apruebo totalmente. . .”
Zamora, de entonces, era la verdadera ciudad levítica, de que siempre ha tenido fama.
Y sigue diciendo: “En tal ambiente moral se desenvolvió, pues, la aspiración religiosa de Amado Nervo; y cuando terminados los estudios preparatorios de “Facultades Menores”, como en el Seminario Conciliar de Zamora se les llamaba (y mermado el patrimonio de la familia por las costosas colegiaturas de internado de los siete educandos, durante tantos años) nuestra madre decidió regresar a la ciudad natal”.
"Amado, solicitó de sus superiores la “primera tonsura” eclesiástica grado preparatorio para recibir las órdenes menores, y demostró así su voluntad de partir del Seminario señalado ya exteriormente para el sacerdocio".
“Su confesor y director espiritual, el canónigo y doctor Don Francisco Mendoza, Gobernador de la Mitra, hombre sabio y “ humano”, gran letrado, que conoció el alma del poeta, le dijo: “Vuelve a tu Tepic con tu familia; lleva la vida de tu edad, sin descuidar tus estudios y prácticas religiosas; y si pasado un año sientes la mismas voluntad para el sacerdocio, regresa a Zamora, y yo dispondré tu tonsura”.
Sabido es que Amado Nervo, no fue sacerdote, pero sus primeros años de instrucción en los colegios de Jacona y Zamora, seguramente influyeron de una manera decisiva en su vida, y en el fondo de sus sentimientos, pues dejó raudales de belleza en sus pensamientos sublimes, en su inspirada y sentida poesía.
El señor Arzobispo Mendoza, tuvo razón, se asomó con acierto y su sabiduría, al fondo del alma de Amado Nervo. . . !
El señor Pbro. Don Manuel Pedroza, hijo también de Tingüindín fue a ejercer su sacerdocio a la diócesis de Durango, durante la estancia en esa ciudad del señor Arzobispo Mendoza. En Durango falleció el Padre Pedroza.
El señor Pbro. Don Manuel Pedroza, hijo también de Tingüindín fue a ejercer su sacerdocio a la diócesis de Durango, durante la estancia en esa ciudad del señor Arzobispo Mendoza. En Durango falleció el Padre Pedroza.
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Jaime Ramos Méndez
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Monografía de Tingüindín,
Textos de Ramón Pardo Pulido
sábado, 3 de noviembre de 2012
Párrocos de Tingüindín III - Texto de don Ramón Pulido Pardo - Fotografías del Santuario de Nuestra Señora de la Asunción por Sergio Alfaro Romero
El día 20 de enero de 1872, fue nombrado para el cargo de Cura
de la Parroquia de Tingüindín, el señor Pbro. Don Agustín Cacho.
Consta lo anterior en acta levantada en esa fecha, por el
Ilmo. y Revmo. Señor Dr. Don Antonio de la Peña y Navarro, primer Obispo de
Zamora, que estando aquí en visita pastoral, seguramente quiso personalmente
dar la posesión de su cargo, al señor Pbro. Don Agustín Cacho.
Se hace constar en la misma acta que se faculta al señor Cura
Cacho, para firmar todos los documentos de párrocos anteriores, que los dejaron
incompletos sin la autorización de sus firmas.
Después de la firma del Ilmo. Señor Obispo, firma como su Secretario
el señor Rafael Ochoa.
Desde esa fecha, 20 de enero de 1872, y hasta el 24 de junio
de 1902, fue el señor Cura Cacho, quien administró la parroquia de Tingüindín,
habiendo en los libros de actas, la siguiente anotación: "Junio 30 de
1902". "Hasta esta fecha permaneció administrando en este Curato
como Cura, el señor Pbro. Don Agustín Cacho, y sigue desde el día 10 de julio del mismo año, el señor Cura Don José Sánchez".
Del 10 de julio de 1902, hasta el día 21 de septiembre de
1913, administró este Curato el señor Pbro. Don José Sánchez, siendo su Vicario,
su hermano, el señor Pbro. Don José María Sánchez.
Al retirarse el señor Pbro. Don José Sánchez, quedó
encargado interinamente del Curato, el señor Pbro. Don Mauricio Ávila, quien fue
nativo de Tingüindín. Este sacerdote le hizo entrega del Curato, al señor
Pbro. Reverendo Padre, Don Ignacio Custodio, S.J., también nativo del pueblo,
el 1º de noviembre de 1913 y estuvo en su
administración hasta el día 15 de marzo de 1918.
De esa fecha, 15 de marzo de 1918, y hasta el día 7 de
agosto de 1919, fue el Cura de esta parroquia, el señor Pbro. Don Manuel Garibay.
E1 día 15 de agosto de 1919 tomó posesión el señor Cura Pbro.
Don Luis Amezcua, quien por causa de sus enfermedades duró muy poco tiempo,
hasta el día 4 de octubre de 1921.
El día 2 de noviembre de 1921, vino a ocupar el Curato, el
señor Pbro. Don José García Morfín, teniendo como Vicarios, cooperadores, a
los señores Pbros. Don Emilio Gudiño y Don Marcelino Romero, este último,
nativo del pueblo.
El señor Cura Don José García Morfín, se separó del curato,
el día 15 de febrero de 1925, habiendo quedado encargado del mismo
interinamente, el señor Pbro. Don Luis Torres, quien el día 12 de julio del
mismo año de 1925, lo entregó al señor Pbro. Don Alberto Pérez. Este señor fue
Cura de Tingüindín hasta el día 9 de diciembre de 1934, en cuya fecha tuvo que
separarse del pueblo, porque las autoridades municipales, exigieron el
cumplimiento de la Ley de Cultos del Estado, que por esas fechas estuvo vigente
en Michoacán. Esa ley señalaba exactamente los sacerdotes que podían ejercer en
todo el Estado, y Tingüindín no tenía derecho a tener sacerdote autorizado
para ejercer su ministerio.
También pocos años antes, de 1929 a 1931, más o menos, por la
revolución llamada de los "cristeros" y la persecución religiosa, el
señor Cura Pérez tuvo que salir del pueblo, exiliado a los Estados Unidos. En
las ausencias de él, y sin radicar en el pueblo, venía de vez en cuando el
señor Pbro. Don José de Jesús Pimentel, quien tuvo la facultad de conferir el
Sacramento de la Confirmación.
El señor Cura Pbro. Don Emilio Ávalos recibió el Curato el
día 9 de diciembre de 1934, hasta el día 17 de junio de 1955, en que salió a
tomar posesión del curato de Yurécuaro, para el que fue designado.
Y del día 21 de junio de 1955, a la fecha, en este año de
1957, es el señor Cura de la Parroquia de Tingüindín, el señor Pbro. Don José
de Jesús Cuevas del Río.
Su Vicario lo es actualmente el señor Pbro. Don Joaquín Pimentel
y radica también en este lugar, como rector del Colegio para varones,
"Cristóbal Colón", el señor Pbro. Don José Oseguera.
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Jaime Ramos Méndez
domingo, 7 de octubre de 2012
Párrocos de Tingüindín II - Texto de don Ramón Pulido Pardo - Fotografías de Luis Francisco Duarte Medina
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción en Tingüindín, Michoacán.
"35". "Quen este dicho pueblo ay una Yglesia parrochial (parroquial) y un beneficiado que aministra los sanctisimos Sacramentos a los yndios y españoles de su distrito".
Lo que nos refiere Don Ramón Sánchez, y que ya dimos a conocer anteriormente, respecto al incendio de! templo, la casa habitación de su párroco y la total destrucción del archivo eclesiástico, debió de ser exactamente finalizando el año de 1799, pues existen aquí en la Notaría Parroquial, datos y archivos precisamente desde el año de 1800, y marcando el principio de esos archivos como "VOLUMEN No. 1"
El señor Cura Pbro. Don José de Jesús Cuevas del Río, nos ha hecho el servicio de facilitarnos todos los datos que existen en los archivos parroquiales, respecto a quienes fueron los sacerdotes que ocuparon y rigieron el Curato de Tingüindín, y los años en que cada uno de esos sacerdotes radicó en este lugar, ocupando ese cargo.
Decíamos que el "Volumen No. 1" se refiere, principiando en el año de 1800, hasta el 21 de agosto de 1810, estando firmadas las actas por el Párroco, o Teniente de Cura, señor Pbro. Dr. Don Francisco Morfín.
Candil debajo de la cúpula.
En el "Volumen No. 2", y del año de 1802 a 1810, figuran como Párrocos o Tenientes de Cura, los señores Doctores Don Francisco Díaz Mercado y Don Francisco Berduzco. Enseguida figura Don José Manuel Maciel, no diciendo la partida si como Párroco o Vicario. Esto por los años de 1806 y 1807, volviendo a encontrar después, en algunos documentos, el nombre del Dr. Francisco Díaz Mercado.
En julio de 1809 firma el Br. y Tte. de Cura Don Ignacio Villavicencio. Y en el año de 1810 firma el Br. Don José María Cañedo.
Faltan los libros de los años de 1811 a 1826, inclusive.
En el año de 1827, figura el Br. Don Marciano Codina, hasta el año de 1838. Enseguida el señor Pbro. Don Santiago López, y un año antes el señor Pbro. Don Ignacio Cañedo.
En 10 de enero de 1839, vuelven a encontrarse las firmas del Br. Don Marciano Codina.
Desde el día 2 de agosto de 1839, hasta el 19 de octubre de 1840, el Br. Ramón C. de Torres (Br. Ramón Cipriano de Torres).
De ese año de 1840, hasta el 29 de abril de 1852, el Teniente de Cura y Juez Eclesiástico Pbro. Don Antonio Rojas.
En mayo de 1852, lo fue el Teniente de Cura y Juez Eclesiástico, el señor Pbro. Don Eligio Juárez.
Nuestra Señora de los Dolores.
En el año de 1851 firma de nuevo el señor Pbro. Don Antonio Rojas, habiendo dejado muchas actas sin su firma y por mandato del Ilmo. y Revmo. señor Obispo de Zamora, en una de sus visitas pastorales, quedó encargado, pocos años después, el señor Pbro. Don Agustín Cacho, para autorizar con su firma esa documentación incompleta.
En el año de 1852 y hasta el 25 de enero de 1854, volvió a ocupar e! curato, el Juez Eclesiástico Pbro. D. Eligio Juárez, quien dejó también documentación incompleta, por falta de su firma, y también fueron debidamente requisitadas, dichas actas, por e! señor Pbro. Don Agustín Cacho.
Después del 25 de enero de 1854, figura el señor Pbro. Don José Antonio Dueñas, hasta el mes de agosto de 1855.
Parece que hay algún error en las fechas, pues se señala como Párroco en el mes de agosto de 1852, al Br. Don Ramón Sánchez, cuando acabamos de ver que en ese año lo fue el señor Pbro. Don Eligio Juárez.
De todas maneras y seguramente que el Br. Don Ramón Sánchez, permaneció algunos años en el Curato de Tingüindín, pues aparece su firma hasta el año de 1866.
En este año de 1866, se señala como Encargado del Curato al Br. Pbro. Don Pedro Vélez, hasta el día 4 de junio de 1869.
En ese mismo año de 1869, lo fue también como encargado de la parroquia, y hasta el 12 de julio del mismo 1869, el Br. Pbro. Don Camilo Galván.
Y hasta el 27 de noviembre de 1869, firma como Cura Encargado y Juez Eclesiástico el Sr. Pbro. Don Manuel Escobar, en cuya fecha aparece nuevamente la firma del señor Cura Don Pedro Vélez, hasta el 24 de diciembre de 1870. Después de esta fecha y por unos cuantos días, estuvo el señor Pbro. Don Rafael Murguía Dueñas.
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Jaime Ramos Méndez
miércoles, 22 de agosto de 2012
Párrocos de Tingüindín I - Texto de don Ramón Pulido Pardo - Fotografías de Luis Francisco Duarte Medina
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción en Tingüindín, Michoacán.
Difícil sería señalar el nombre de los primeros clérigos que se dedicaron al ministerio apostólico en Michoacán. Hasta el año de 1538, fecha de la elección de Don Vasco, probablemente no se había establecido todavía el primero.
Los franciscanos eran los únicos obreros evangélicos; éstos ofrecieron al primer Obispo, la capilla de San Francisco en Tzintzuntzan, para que le sirviese de catedral, mientras construía una iglesia conveniente.
Sabemos que Don Vasco pronto trasladó la sede a Pátzcuaro. Del primer sacerdote en Tingüindín, de que se tiene noticia cierta, sin precisar el año en que haya venido, dice:
"Relación de los Obispados de Tlaxcala, Michoacán, Oaxaca y otros lugares", documento escrito en 1569" (García Pimentel).
"Chocandirán- Tingüindín, cuyo párroco era Hernando Alvarado que visitaba los pueblos de "Carapo", "Guachambo", "San Juan", "Querendani",
"Cicuicho", "Xandumban", "Uretero", "Tacáscuaro" y "San Cristóbal" (J. Jesús Cárabes Pedroza).
Candil y cúpula interior del Santuario de Nuestra Señora
de la Asunción en Tingüindín.
"De entre los clérigos que trabajaron en la Sierra, y cuyos nombres se han salvado del olvido, sólo poseemos algunos detalles de la vida ejemplar de Diego Fuenllana y Pedro Plancarte".
"Br. Diego Fuenllana". "Fue un celoso y humilde clérigo que estuvo a cargo de la parroquia de Tzirosto entre 1570 y 1575". (Basalenque).
«Br. Pedro Plancarte". "Su santidad irradió por todo Michoacán, desde dos escondidos pueblos de la Sierra. Nació en Valladolid el año de 1555, de padres españoles. Estudió la carrera sacerdotal en el Colegio de San Nicolás Obispo, y recibió las sagradas órdenes en su dudad natal hacia 1582. Pasó después a la Universidad de México y obtuvo el grado de Bachiller".
"Nada sabemos de sus primeros ministerios. No es sino hasta 1598, cuando lo encontramos de párroco en el pueblo de Chocandirán-Tingüindín, en la difícil época de las "Congregaciones de Indios". Poco duró en este curato, pues fue trasladado al de Capacuaro, donde murió el año de 1607, en olor de santidad". (Francisco Ramírez).
"No le faltaron ocasiones de practicar la paciencia, ya con el Corregidor de Tingüindín, ya con un clérigo de Cicuicho, que deseaba el curato del Beneficiado Plancarte". (J. Jesús Cárabes Pedroza).
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Jaime Ramos Méndez
martes, 19 de junio de 2012
Tingüindín: templo parroquial, capillas y hospitales III - Texto de don Ramón Pulido Pardo - Fotografías de Luis Francisco Duarte Medina
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción.
En julio 12 de 1925,
tomó posesión del curato, el señor Pbro. Don Alberto Pérez, a quien
correspondió finalizar las obras del altar mayor, que habían sido iniciadas, ya
lo dijimos, por su antecesor el señor Cura García Morfín.
Por la revolución llamada
de los “cristeros”, tuvo el señor cura Pérez que exiliarse al extranjero, hasta
por el año de 1929, en que regresó a Tingüindín, estando hasta el año de 1932,
en que vino a ocupar su lugar el señor Pbro. Don Emiliano Ávalos.
La construcción del
templo actual, se inició, pues, ya lo dijimos por el señor Cura Don Agustín
Cacho, en el año de 1872, y propiamente no se han suspendido los trabajos un
solo año, hasta el actual de 1957, ochenta y cinco años, sin terminarse
totalmente.
Es al señor Cura
Avalos a quien se debe, muchísimo de como se encuentra a la fecha el templo
parroquial, pues durante los veintiún años fructíferos de su estancia aquí, no
descansó un solo día, sin hacer algo en los trabajos de construcción y
embellecimiento.
"Difícil y atrevida cúpula..." del Santuario de Nuestra Señora de la Asunción.
Se enfrentó de lleno
a la construcción de la difícil y atrevida cúpula, que hace ya algunos años
luce completamente terminada; terminó la construcción de cantera, de uno de
los altares laterales, en un crucero; pavimentó de mosaico todo el templo; hizo
toda la decoración interior de muy buen gusto, y de mucho costo, pues es a
base de oro fino; el alumbrado indirecto a base de reflectores; dejó a la posteridad
ocho grandes cuadros en los muros interiores y también cuatro más, de los
cuatro evangelistas; el bautisterio, también con un cuadro mural ejecutados
todos por un buen artista jalisciense, Don Rosalío González de Jalototitlán;
bancas de madera, para todo el cupo del templo; decoración exterior
conveniente; reparación del atrio, en su pavimento, y columnas de cantera, etc. etc.
Todas esas obras de
veintiún años de trabajos ininterrumpidos,
pudieron ser realizadas por el señor Cura Ávalos, con la ayuda económica
de todos los vecinos del pueblo, que verdaderamente supieron responder
siempre con su cooperación, y quizá más principalmente muchas personas de muy
limitados recursos.
Es verdaderamente
muy satisfactorio para todo el pueblo que así haya sido, máxime cuando
actualmente Tingüindín, atraviesa una época
de mucha pobreza, por las
vedas y restricciones forestales, ya que fueron siempre las maderas sus
principales fuentes de vida, y de riqueza, pues sus tierras, en general, son pobres para la
agricultura.
El esfuerzo, pues,
del señor Cura Ávalos fue enorme y muy meritorio, y el tiempo, como siempre,
se encargará de perpetuar el recuerdo de sus obras.
Él tiene mucho
cariño para Tingüindín, y Tingüindín le corresponde con igual estimación.
El señor Cura Don
Emilio Ávalos, fue nombrado por sus superiores, para regir el curato de
Yurécuaro, a donde salió el 17 de junio de 1955, y para ocupar su lugar en el
curato de Tingüindín, fue designado el Sr. Pbro. Don José de Jesús Cuevas del
Río, quien el día 21 de junio de ese año de 1955, tomó posesión de su cargo.
Procuró el señor
Cura Cuevas seguir el mismo ritmo de trabajo del señor Cura Ávalos, en lo
referente a las obras materiales del templo, pues en pocas semanas terminó lo
que faltaba de los límites del atrio, las columnas de cantera y trabajos
distintos de albañilería.
Terminó el pavimento
del mismo atrio, arregló un bello y bien cuidado jardín, que le da magnífico
aspecto a todo el conjunto de la obra exterior del templo; de ladrillo de
mosaico se pavimentaron las banquetas del atrio, en sus tres calles.
Mandó construir las
cuatro grandes puertas de hierro, de buen material, buena manufactura y buen
gusto artístico, las cuales ya fueron puestas en su sitio, en las cuatro
entradas que tiene el templo, y
las verjas, también de hierro, que irán de columna a columna, en todo el
perímetro exterior del atrio, ya han sido colocadas en algunos tramos. Son de
bonito estilo y buen gusto, y completan un bello aspecto al conjunto total del
atrio, con sus jardines, y exterior de la fachada del templo.
Así se ha hecho, y
aparte de su demolición completa, hasta los muy profundos cimientos que tenía,
hubo que retirar una grande cantidad de escombros, pero todo ello ya fue
terminado, y ya ha iniciado el señor Cura Cuevas, los trabajos para la
construcción de la nueva.
Muy aparte esas
importantes obras materiales, el señor Cura Cuevas, a petición de un grupo de
vecinos del pueblo, ha aceptado emprender una obra, que espiritualmente habrá
de ser muy meritoria, pues se trata de trabajar, y lo ha estado haciendo
incansablemente, para obtener que las autoridades eclesiásticas, a quienes
corresponda, y cuando sea oportuno, declaren el templo parroquial de
Tingüindín, “SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN”, por ser, en esa
advocación la Reina, Madre y Patrona de este pueblo.
En el Apéndice de
este pequeño trabajo histórico, se dan a conocer algunos documentos, en que se
puede apreciar, lo que ha podido realizarse a la fecha, por el primer “Comité
Pro-Santuario de la Asunción", y de cuyo Comité el señor Cura Cuevas, es
su Director Espiritual.
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Jaime Ramos Méndez
lunes, 4 de junio de 2012
Municipios de la Región Zamora - Tingüindín
Se localiza al noroeste del Estado, en las coordenadas 19º44' de latitud norte y 102º29' de longitud oeste, a una altura de 1,700 metros sobre el nivel del mar. Limita al norte con Villamar, al noroeste con Tangamandapio, y al este con Tangancícuaro, al sur con Los Reyes y Tocumbo, y al Oeste con Tocumbo.
La cabecera se comunica con la carretera estatal Zamora - Los Reyes y algunas comunidades como Guáscuaro, San Juanico, y a Tacátzcuaro, se llega por la carretera Tocumbo-Cotija y a las demás comunidades con caminos de terracería, además cuenta con servicios teléfono, casetas públicas, telégrafos y correo. Se distribuyen periódicos y revistas de circulación regional, estatal y nacional, además de contar con una amplia cobertura en sintonía de radio AM-FM, canales de televisión nacional.
El municipio tiene planteles de enseñanza inicial como son: preescolares, primarias, secundarias y para el nivel medio superior existe una preparatoria incorporada a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
La demanda de servicios médicos de la población en el municipio es atendida por organismos oficiales y privados en el medio urbano como son: el Centro de Salud adscrito a la Secretaría de Salud y las Clínicas de IMSS, además de los Consultorios Particulares.
El municipio cuenta con tianguis una vez por semana, carnicerías, ferreterías y tiendas de abarrotes donde la población adquiere artículos de primera necesidad.
En el municipio existen unidades deportivas, canchas de básquetbol, fútbol y voleibol en todas las localidades del municipio así como en su cabecera municipal.
Las principales localidades del municipio son:
Cabecera Municipal
Se localiza a 190 km. de la capital del estado. Su principal actividad es la agricultura, ganadería y el comercio, los principales cultivos son maíz, caña de azúcar y garbanzo. Se cría ganado bovino, ovino y caprino. La elaboración de pan de ha dado mucha fama.
Localidad a 18 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40, pasando las localidades de San Juanico y Guáscuaro, hasta el entronque a mano izquierda con el camino asfaltado que lleva a la localidad. Sus principales actividades son la agricultura y ganadería, sus principales cultivos son el maíz, garbanzo y frijol, además se cría ganado bovino, porcino y aves de corral.
Guáscuaro.
Localidad a 7 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicado con ésta por la carretera estatal 40, pasando la localidad de San Juanico. Su principal actividad es la agricultura, ganadería y comercio, sus principales cultivos son la caña de azúcar, maíz y garbanzo, además se cría ganado bovino, porcino y aves de corral.
Tacátzcuaro.
Localidad a 7 Km. rumbo Oeste de la cabecera municipal y comunicada con ésta por camino asfaltado. Su principal actividad es la agricultura, ganadería y comercio, sus principales cultivos son el maíz, garbanzo, frutales como durazno, níspero y aguacate; y se cría ganado bovino, porcino y aves de corral.
San Juanico.
Localidad a 4 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40.
Rincón del Chino.
Localidad a 24 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40, pasando las localidades de San Juanico y Guáscuaro, hasta el entronque a mano izquierda con el camino asfaltado que lleva a la localidad, pasando las localidades de Aquiles Serdán y El Tecolote.
El Tecolote.
Localidad a 20 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40, pasando las localidades de San Juanico y Guáscuaro, hasta el entronque a mano izquierda con el camino asfaltado que lleva a la localidad, pasando la localidad de Aquiles Serdán.
Los Laureles.
Localidad a 6.5 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40, hasta la localidad de San Juanico donde se toma la brecha que lleva a la localidad.
Rancho San Miguel (Los Ranchitos).
Localidad a 2 Km. rumbo Este de la cabecera municipal y comunicada con ésta por camino de terracería.
Barrio Alto.
Localidad a 17.5 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40, pasando las localidades de San Juanico y Guascuaro, hasta el entronque a mano izquierda con el camino de terracería que lleva a la localidad de Aquiles Serdán, hasta el entronque con la brecha que lleva a la localidad.
Tata Lázaro (Rancho Flores).
Localidad a 6 Km. rumbo Este de la cabecera municipal y comunicada con ésta por camino de terracería, pasando la localidad de Rancho San Miguel.
El Mercado.
Localidad a 5 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40, hasta la localidad de San Juanico donde se toma la brecha que lleva a la localidad.
Colonia Morelos (Guaquian).
Localidad a 1 Km. rumbo Norte de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera estatal 40.
Cultura y Turismo.
Monumentos históricos.
El municipio cuenta con monumentos arquitectónicos como: La Parroquia de San Miguel Arcángel, la capilla de nuestra Señora de la Asunción y la capilla de San Miguel. Su cabecera es muy rica en arquitectura vernácula en las viviendas.
Fiestas, danzas y tradiciones.
28 y 29 de junio. Fiesta patronal en honor de San Pedro y San Pablo 1º al 15 de agosto. Celebración en honor de Nuestra Señora de la Asunción 3 septiembre. Acto cívico natalicio del general Francisco J. Múgica 13 septiembre. Acto cívico en honor a los Niños Héroes 15 y 16 de septiembre. Fiestas Patrias 20 de noviembre. Aniversario de la Revolución Mexicana Diciembre. Feria del pan y el aguacate.
Templo de San Gabriel Arcángel. Tacátzcuaro.
En 1884 fue construida la torre por el Sr. Cura Nicolás Méndez, misma que fue derrumbada en 1932 por un sismo. En 1933 el Sr. Cura José Romero Vargas reconstruyo la fachada del templo.
Parque concebido principalmente para el esparcimiento infantil.
Cerro "La Magdalena". Tacátzcuaro.
Sitio adecuado par turismo alternativo.
Unidad deportiva "El pinalito". Tingüindín.
Tiene canchas deportivas, alberca y áreas verdes.
Tiene con juegos infantiles y cancha de Básquet.
Santuario de Nuestra Señora de la Asunción. Tingüindín.
También conocida como Basílica de Santa María.
Casa de la Cultura. Tingüindín.
Antigua estación del tren. Tingüindín.
Notas del Editor:
Este material fue publicado en el año 2007 por el Subcomité de Planeación y Desarrollo Regional (SUPLADER) de la Región Ciénega de Chapala y El Colegio de Michoacán.
Su objetivo fue realizar un Inventario del potencial, en materia de recursos turísticos, de esta parte noroccidental del estado de Michoacán. De esta forma, el documento se presentó como una base para posteriores trabajos, que deben complementarlo, y no como un catálogo exahustivo.
Por otra parte, se advierte que se incluyen lugares en los que se requiere de infraestructura de atención al turista, accesos adecuados y atención en materia de limpieza.
Incluimos toda la información en este blog porque queremos hacer un reconocimiento al trabajo realizado y porque la difusión de sus resultados es sumamente útil para hacernos una conciencia más clara, completa y real de nuestro potencial turístico: lo que tenemos y lo que nos falta realizar.
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