Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

viernes, 22 de octubre de 2010

Santuario Guadalupano y octubre en luna llena - Fotografía de José Luis Trejo Alejandre

José Luis Trejo logra esta postal del Santuario Guadalupano de Zamora bajo la luna de octubre en este 22 del 2010. Camarógrafo, reportero y editor para Televisión del Valle de Zamora, ahora en Internet (http://www.tvz.com.mx), se dedica también a la fotografía con el mismo talento y dedicación.

Camécuaro un tanto diferente... pero igual...- Fotografía de Rubén Mejía

Camécuaro de siempre, pero igual de bello, anegado tras alguna de las tormentas que trajo la abundante temporada de lluvias de este 2010... La fotografía es creación de Rubén Mejía García, compañero de muchas andanzas de video y ahora dedicado también al arte de la imagen fija.

jueves, 21 de octubre de 2010

Fotografías antiguas de Zamora - Antiguo Hotel México en Zamora

En la calle de Guerrero, en el Centro Histórico de Zamora, en una vista desde casi la esquina con Morelos y hacia el poniente (hacia el fondo se perciben sus esquinas con la calle Madero).
A la izquierda, en primer plano, el edificio de dos plantas con sendos balcones en su primer piso: el Hotel México, sobre un terreno en donde ahora se ubica un pasaje comercial y de oficinas entre las calles de Guerrero y Corregidora.

En ambas aceras las viejas casonas fueron demolidas y reemplazadas por edificios modernos para establecimientos comerciales. Los conocedores de la historia del automovilismo podrán datar la época en que fue tomada la fotografía por los modelos que muestra.
Tengo entendido que el Hotel México fue administrado por don José, "don Pepe", Garibay, quien luego fundó y administró su famoso restaurante en Jacona "Don Quijote", mejor conocido en la región como "Los Pollos".

domingo, 3 de octubre de 2010

El Palacio Federal, Palacio Episcopal o "Correos" en Zamora



El edificio, destinado a ser la sede del obispado y hoy ocupado por las dependencias de Correos y Telégrafos, está ubicado en uno de los ejes más importantes de la ciudad: lo que fuera la colonia de la calle Real, que unía a la Catedral con el Santuario del Señor de la Salud.

El primer intento de construir una casa episcopal se realizó en 1881, cuando se comenzó a rehabilitar el convento de San Francisco -que había sido destruido por un incendio-. La decisión de levantar en el mismo predio las dependencias de la administración diocesana dependía de las posibilidades del espacio y, finalmente, no pudo concretarse.

Sin embargo, cuando se retornó el impulso, la idea de una casa fue reemplazada por la de un palacio. Frente a una obra de esta naturaleza, en el contexto finisecular de una ciudad de provincia, era bastante frecuente hablar de arquitectura de prestigio, entendida, en este caso, como una manifestación de poder para obtener respeto y admiración.

En esa esquina de la segunda calle del Calvario y la tercera del Hospital, se encontraba la casa que don Marcelo Matos vendió al licenciado Vaca. En sucesivos cambios de propietarios, la finca fue vendida al Pbro. Felipe Arregui en la suma de 4,200 pesos, en el año 1902.

La casa tenía 18 habitaciones y un local. Estaba construida en un solar de 23.97 metros de frente por 54.56 metros de fondo. La misma fue destruida para comenzar, posiblemente en 1904, la construcción del palacio episcopal, cuando la diócesis se encontraba bajo la administración del obispo Fernández.

Aunque justo es reconocer que todas las actividades que tuvieron como finalidad lograr un nuevo perfil para Zamora, luego de la organización de la diócesis en 1862, correspondieron al segundo obispo, el señor José María Cázarez.

El edificio estuvo en construcción desde 1904 hasta 1909. Aunque no he localizado mayores informaciones sobre el arquitecto responsable de su diseño y construcción, podría su ponerse, sin mayor riesgo de error, que fue Jesús Hernández Segura quien se ocupó de esta obra, así como de todas las que la Iglesia estaba construyendo en la ciudad desde fines del siglo XIX. Por otra parte, el uso de un estilo historicista o ecléctico, parece apoyar esta afirmación.

La filosofía ecléctica se había difundido en Europa desde 1830, aproximadamente, y proclamaba que cada uno debía decidir qué ideas del pasado eran adecuadas a los problemas presentes para adoptarlas y valorarlas.

En 1835 se recomendaba recoger de cada uno de los estilos arquitectónicos del pasado, lo útil, lo ornamental, lo científico de buen gusto y reunido con nuevas formas y disposiciones “que en armonía con nuestro clima, instituciones y costumbres fuese a la vez elegante, apropiado y original”.


En términos estilísticos, estos «neos» son retornos a algún estilo del pasado del que toman generalmente sus elementos decorativos u ornamentales y con el que guardan enormes diferencias en la concepción espacial. Es lógico que así suceda, pues el espacio es una creación social y cada sociedad y cada época construyen su propio espacio.

En este sentido, la organización del palacio episcopal es la tradicional de la región, pues todas las habitaciones se organizan alrededor de dos grandes patios, pero la ornamentación reconoce claros préstamos del románico del norte de Italia, conformando un sui generis neo-románico.

Aunque hoy han desaparecido, originalmente ornamentaban la construcción vitrales con las imágenes de San José, la Virgen y símbolos propios de la iconografía católica.

Durante el año 1911 se gastaron fuertes cantidades para convertir al edificio en un auténtico palacio, pues se compraron vajillas de oro y plata que se guardaban en aparadores de maderas finas, muebles de gran calidad, lámparas enchapadas en oro, alfombras y cortinas apropiadas.


La importancia del edificio hizo que fuera ocupado por el general Joaquín Amaro cuando, en 1914, entró en la ciudad. En estas ocupaciones hay que tener en cuenta que la lucha con el poder eclesiástico se libró no sólo en el plano legal, sino también en el simbólico visual.


De ahí que la misma presidencia municipal se asentara en el edificio hasta 1954. La oficina federal de Hacienda, correos y telégrafos lo han ocupado simultáneamente, lo que ha dado como resultado un evidente deterioro de la construcción, que no está preparada para estos usos.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con material aportado por la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).

Dibujo de David Maciel Ramos

Santuario Guadalupano de Zamora en vista aérea


La construcción del Santuario Guadalupano fue ampliamente documentada por fotógrafos que captaron "la obra" desde múltiples perspectivas en cada una de sus etapas. Esta vista aérea, obtenida en internet, muestra la dimensión del templo en relación son su entorno urbano.

Interior de la Catedral de Zamora

De repente pareciera que la Catedral Nueva, ahora nuevo Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe, lo fuera todo en Zamora, o al menos lo único. Esta muy buena fotografía del interior de la Santa Iglesia Catedral de Zamora ("la de la plaza", como se le ubica entre los zamoranos), muestra que este templo también tiene lo suyo y es mucho. En esta toma, el extraordinario juego en la unión de espacios entre las bóvedas de su nave principal y las de sus cruceros con la enorme cúpula que la corona.

Para una Monografía de Zamora IV


LA ECONOMÍA zamorana se fundamenta en la agricultura.

A finales del siglo XIX y principios del XX la región de Zamora fue un importante granero de maíz y trigo, y a partir de la segunda mitad del siglo XX su desarrollo económico se fundamentó en la construcción de infraestructura de riego, en la disponibilidad de fuentes de apoyo financiero y en los cultivos de ciclo corto y alto rendimiento: fresa, papa, cebolla y jitomate, entre otros. El cultivo de fresa y su exportación a Estados Unidos fue el detonador de la economía regional.

Por todos lados se vio cada vez más gente yendo y viniendo: «proveedores» y «clientela» a ojo de los comerciantes. A los productos agrícolas locales se sumaron los traídos de fuera y el mercado municipal se convirtió en central de abastos regional.

Los propios y extraños, pero sobre todo estos últimos, venían a hacer su mandado, y de paso a darse una vuelta por tiendas y tendejones que surgieron ofreciendo una variedad de mercancías que sólo en Zamora se encontraban, o había que ir hasta Guadalajara o hasta el mismísimo México para hallarlas.

De paso, la ciudad también ofrecía un pequeño batallón de artesanos que ejercieron oficios de carpintería, herrería, rebocería, talabartería y otros más que no terminan en “ería”, como los sombrereros.

La ubicación geográfica siempre ha beneficiado el desarrollo económico de la región zamorana, pero la gente bendice más ese hecho por la riqueza agrícola de sus tierras, plenas en oro negro, un sedimento ancestral del pasado cenagoso de sus valles que, en efecto, ha fertilizado naturalmente los cultivos que alrededor de Zamora se producen.

También es cierto, y se ha documentado profusamente, que los zamoranos construyeron el paisaje natural de su hábitat: desecaron los pantanos con eficientes sistemas de riego, aprovechando así nada más el agua que necesitaron y que siempre les llegó más desde ríos y manantiales que del cielo.

De la siembra anual de casi puros granos se logró pasar al cultivo en tres ciclos anuales de una diversidad de hortalizas y de productos que los expertos han llamado de ciclo corto y alto rendimiento.

Para acabar pronto: la historia de la producción agrícola en la región zamorana partió del autoconsumo y llegó al abastecimiento con cada vez más alcance en la región y en el país, y de allí se dio un brinco a la agricultura para el abastecimiento de la agroindustria y la exportación, para ganar en dólares.

Tierra de ricos hacendados, de familias zamoranas de abolengo porfiriano que construyeron el rostro de un asentamiento que pasó de ser un pueblo de casas chaparras a una ciudad con casonas para las familias y templos diseminados por aquí y por allá para el clero zamorano, para el fervoroso laicado y, por supuesto, para Dios.

Este hecho también ha sido documentado desde la frialdad de los datos contables hasta las pesquisas en busca de argumentos contra la explotación bárbara de los desposeídos, de los excesivos contrastes entre ricos y pobres y otras cosas de la misma índole.

La riqueza agrícola, así como estaba distribuida, produjo en Zamora una auténtica explosión demográfica: gente y más gente que llegó desde poblaciones circunvecinas e incluso que vino desde muy lejos. En las cuentas siempre fueron más los avenidos que los hijos de familia local.

(Imagen: La tecnologización de la agricultura convive en el Valle de Zamora con la mano de obra rústica para producir una vasta riqueza mal distribuida. Fotografía de José Luis Seefoó, publicada en Frutos del Campo Michoacano, El Colegio de Michoacán-Gobierno del Estado de Michoacán, Zamora, 1999, p. 198).

domingo, 7 de marzo de 2010

Dibujo de David Maciel Ramos

Para una Monografía de Zamora III



Desarrollo Poblacional

Para los demógrafos oficiales, Zamora es una ciudad media. Según el Sistema Urbano Nacional del Consejo Nacional de Población (CONAPO), 57,765 habitantes vivían en Zamora en 1970.

Veinte años después, en 1990, se registraron 144,890 almas zamoranas en vida y con un afán demográfico con tasa de crecimiento de 2.8% anual.

En esa misma década Morelia pasó de 161,040 habitantes a 428,486, creciendo a una tasa de 5.0% anual mientras que Uruapan pasó de 82,677 habitantes a 187,623, con una tasa de crecimiento anual de 4.2%. Como se puede apreciar, Zamora se colocó en esa década como la tercera ciudad michoacana en cuanto a población y vitalidad reproductiva.

Posteriormente, entre los años 1990 y 2000, la CONAPO, con base en datos del INEGI, informó que la población zamorana creció de 185, 445 habitantes en 1990 a 214,938, en 1995, y a 216,048 en el año 2000.

La tasa de crecimiento en ese lapso es descendente: 2.7% anual, entre 1990 y 1995, a 0.1% anual entre 1995 y 2000.

Con base en el programa originalmente llamado de las 300 ciudades medias del país, la CONAPO clasificó a Zamora en el lugar número 14 entre las 17 aglomeraciones urbanas conurbadas.

De esta forma, para la CONAPO Zamora es semejante a ciudades como Monclova, Zacatecas, Córdoba, Poza Rica, Colima y Guaymas.

El aumento demográfico en Zamora, por otra parte, ha sido un fenómeno primordialmente migratorio: desde poblaciones rurales más pequeñas, aledañas a la ciudad, miles de campesinos y sus familias se han establecido precariamente en asentamientos irregulares, como paracaidistas, en terrenos desprovistos de servicios urbanos, pero con la esperanza de encontrar un trabajo que les permita mejorar su calidad de vida.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Por cuento propio I


Andabas corriendo riesgos
por Jaime Ramos Méndez

Andabas corriendo riesgos. Decías que no. Salías a deshoras de la noche. Encuerado, sin piyama. Tapado sólo con una hoja de parra. Bueno, no. Tan solo con un trébol de tres tristes hojas.

Solías madrugar para ver si así amanecía más temprano. Y no. La puesta del sol te tocaba demasiado tarde y la primavera en las primeras semanas del otoño. Nunca nada estuvo bien ni nada nunca tan mal y tan de malas.

Te hervías un sorbo de agua para hacerte un café soluble con sabor a té. “Te-he de querer”, pensabas siempre solitario y cabizbajo. Deshojabas dos o tres láminas de nostalgia y entrabas en la penumbra de las cavilaciones. Rompías tus propias marcas de jornadas taciturnas y desvelos. Hacías de tu culo un papalote volando en el cielo negro de luna llena.

Luego todo era tener qué levantarte. Caerte de la cama. Dejarte caer, pues. Casi levitando arrastrándote a la orilla, pero caerte al fin y al cabo.

Ya casi gateando, ya tambaleándote, llegabas por fin a ahogarte en la regadera y con un desánimo a cuestas intentabas cantar una como Pedro Infante, pero con la tonadita de cantando bajo la lluvia y poniendo la cara de lo que el viento se llevó.

Luego a ver qué ropa te ponías. Si estaba lavada, bueno; y si planchada, mejor. Y a ver si sí te combinaba.

Salías temprano, como en pasarela y sobre alfombra roja. Traías peinado hasta el pubis. Olías a jabones, champús y geles. Te bañabas también con tu perfume favorito y apestabas a gloria.

En la calle flotabas en el ambiente. Te codeabas con musas y te rosabas con dioses. Subías a la nave espacial que te transportaba a tus deberes. En el asiento público te tocaba sentarte junto a la chica privada. Todo allí era lugar de no fumar.

Llegabas a la chamba y otra vez te tocaba hacer la rutina. No querías saludar a nadie. Te topabas con tu jefe que siempre algo te advierte. Asentías. El tedio de ayer te esperaba desde hacía rato, impaciente. El reloj se esmeraba en contarte segundos que no se atoraban en el fango del ambiente. Contabas todo, todo el tiempo, hasta los cigarros que te fumabas y las tazas de café.

Sin hambre salías a comer a la misma fritanga de ayer.

Desde un estado onírico de repente despertabas y te descubrías aún allí.

(Imagen obtenida de photoforum.ru)

Para una Monografía de Zamora II


Zamora es una población que estrenó muy precozmente su título honorífico de Ciudad. Según una tradición orgullosamente zamorana, fue nada menos que el Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, quien a su paso por la Villa de San Martín Zamora, en su carrera libertaria por la Ruta de la Independencia, en emotivo brindis celebró por encontrarse en «la ilustrísima ciudad de Zamora».

Una tradición local sitúa la fundación de Zamora a partir de la construcción de un fuerte, por disposición del virrey Antonio de Mendoza, en la frontera entre el centro del país,ya conquistado, incluyendo al Imperio Tarasco o P’urhépecha, y la amplia región hacia el norte, dominada por los bravos y escurridizos chichimecas.

Los estudios con rigor historiográfico, iniciados por el zamorano Arturo Rodríguez Zetina, distinguido notario público y cronista oficial de la ciudad, aportaron otra versión de la fundación: por falta de habitantes españoles, el reconocimiento como villa del asentamiento poblacional sobre lo que ahora es el Valle de Zamora no se produjo sino hasta que el virrey Martín Enríquez de Almanza dispuso sumar unas veinte familias españolas a las ya avecindadas y despachó al doctor Alonso Martínez, juez de comisión por su “Majestad”, para que pusiera orden en la distribución de las tierras y declarara fundada la Villa de San Martín Zamora el 18 de enero de 1574.

Fue hasta la segunda mitad del siglo XX en que la coexistencia de la versión tradicional y la versión histórica se tornó en polémica: Zamora tuvo dos fechas de nacimiento, dos padres fundadores y para colmo la duda respecto a la identidad de su santo patrono, pues resulta que el calendario católico registra dos santos «martines»: San Martín de Tours o Caballero y San Martín Cid, y la tradición fundacional no especifica a cuál de los dos santos se refiere (además de que el primero se celebra los 18 de enero y el segundo nació en Zamora, España).

Incluso a principios de la década de los años 80, el Ayuntamiento zamorano solicitó a la UNAM un veredicto histórico al respecto, y con base en su resultado oficializó la conmemoración de la fundación de Zamora de acuerdo con la versión histórica.

Quienes siguieron defendiendo la versión tradicional, lo hicieron con argumentos que caen por su propio peso, como el señalamiento de que en Catedral se encuentra una elegante placa –que ya casi nadie advierte– pero testifica la solemne celebración del 400 aniversario de la fundación en su fecha defendida. Esta versión tradicional sobrevive en la actualización cada vez más débil de la controversia y solamente en los cada vez menos sobrevivientes que aún la enarbolan.

Las autoridades municipales, pues, declararon la celebración oficial de los aniversarios de acuerdo con la versión histórica. Desde entonces, se conmemora sin más elocuencia que la del acto cívico de rigor: reunión placera de las autoridades civiles y militares, educativas y culturales; con invitados de honor, orador oficial,
maestro de ceremonias y alumnos acarreados desde sus aulas hasta la resolana.

(Imagen de Zamora obtenida de un archivo resguardado en la Biblioteca de El Colegio de Michoacán. Nota: la imagen se amplía haciendo click sobre ella con el cursor del ratón).

domingo, 31 de enero de 2010

Haití 2010

Textos Inspiradores III


Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.


Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.


Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.


Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.


Si el hombre no ha descubierto nada por qué morir, no es digno de vivir.


Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.


La violencia crea más problemas sociales de los que resuelve.


Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.


Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.


Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.

Texto Inspirador II


Esta Canción,
por Silvio Rodríguez


Me he dado cuenta de que miento.
Siempre he mentido,
siempre he mentido.

He escrito tanta inútil cosa,
sin descubrirme,
sin dar conmigo.

No amar en seco,
con tanto dolor,
es quizá la última verdad
que queda en mi interior,
bajo mi corazón.

No sé si fue
que malgasté mi fe
en amores sin porvenir,
que no me queda ya
ni un grano de sentir.

Yo sé que a nadie le interesa
lo de otra gente con sus tristezas.

Esta canción es más que una canción,
y un pretexto para sufrir,
y más que mi vivir,
y más que mi sentir.

Esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mí,
de que me vea en ti.

Yo sé que hay gente que me quiere.
Yo sé que hay gente que no me quiere.

Texto Inspirador I


Soy un corazón tendido al sol
Por Víctor Manuel


Aunque soy un pobre diablo
casi siempre digo la verdad
como fuego abrasador
siempre quise ser el que no soy
no transcurre el tiempo junto a ti
no existe el reloj
no tiene sentido entre tú y yo.

Aunque soy un pobre diablo
se despierta el día y echo a andar
invencible de moral
que difícil es buscar la paz
convivir venciendo a los demás
nuestra sociedad
es un gran proyecto para el mal.

Aunque soy un pobre diablo
sé dos o tres cosas nada más
sé con quién no debo andar
también se guardar fidelidad
sé quien son amigos de verdad
sé bien donde están
nunca piden nada y siempre dan

Dejo sangre en el papel
y todo lo que escribo al día siguiente rompería
si no fuera porque creo en tí
a pesar de todo tú me haces vivir
me haces escribir dejando el rastro de mi alma
y cada verso es un girón de piel
soy un corazón tendido al sol.

Para una Monografía de Zamora I


Los estudiosos de esta ciudad y su región han encontrado material suficiente para confeccionar libros desde diversas perspectivas, entre las que se destacan las académicas.

Los historiadores ubican la fundación y desarrollo de la Sultana del Duero desde los tiempos de la Conquista y colonización de México «hasta nuestros días».

Los geógrafos, localizan el Valle de Zamora como lugar ubicado en el Occidente de México; allí: en la parte noroccidental del estado de Michoacán.

Para los detallistas del suelo, es un bajío conformado por una colección de valles aledaños de altitudes que forman un enmarañado de sierras entre ejes volcánicos.

En el terreno que pisan los políticos, Zamora es cabecera municipal y de distrito.

En el ámbito de la religión católica es sede episcopal, epicentro de una extensa diócesis plena en toda clase de bendiciones.

Para sociólogos, antropólogos y otros especialistas, la región zamorana conjuga en un mismo territorio fenómenos que nombran con términos como indigenismo y mestizaje; cultura, tradición y costumbres rurales; manifestaciones de modernización urbana y otros síntomas socioculturales por el estilo.

Para una buena parte de los zamoranos su ciudad es añeja, fundada por españoles venidos de una Zamora del otro lado del mar. Es fundamentalmente agrícola y en seguida comercial. No hay mucha industria y últimamente se ha colmado de médicos, maestros de escuela, abogados, ingenieros civiles, arquitectos, administradores y demás gente que tuvo que salir fuera –los que pudieron–, a prepararse profesionalmente. Ahora, ya hay quienes pueden estudiar aquí sin necesidad de inmigrar o emigrar.

(Ilustración obtenida del folleto Viaja a lo extraordinario de la serie Michoacán, el alma de México, editado por la Secretaría de Turismo de Michoacán. Nota: Las imágenes del Blog se pueden ampliar haciendo click sobre ellas con el cursor del ratón).

lunes, 18 de enero de 2010

Zamora, Ciudad Luz I




El próximo viernes 29 de enero será inaugurada la iluminación escénica de otros dos edificios destacados del patrimonio arquitectónico de Zamora: el Teatro Obrero (imagen intermedia), y el Palacio Federal, antiguo Palacio Episcopal (imagen inferior).

La primera imagen corresponde a la inauguración de la iluminación del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe.

Estos edificios y al menos otra docena más, integran el proyecto Zamora, ciudad luz, promovido por el arquitecto Manuel Ambriz y apoyado por ciudadanos convencidos de que Zamora puede convertirse en un importante polo de desarrollo turístico para toda su región.

Siguen en la lista, al menos en las expectativas de los promotores del proyecto, la iluminación del Templo de San Francisco y Capilla de San Juan Diego, además de la Catedral Diocesana, en el Centro Histórico de la ciudad.

jueves, 14 de enero de 2010

Plaza de los Insurgentes en Zamora



Esta fotografía, que parece más bien una pintura, fue tomada, tratada y publicada por un muy buen fotógrafo que en Internet se firma como Masteryoda y presumiblemente es originario de Moroleón. Publica sus fotos en la página www.skyscrapercity.com e incluye mucho material de Michoacán, en general, y particularmente de la Región Zamora.

La imagen muestra en primer plano la fuente que adorna la Plaza de los Insurgentes, en el Centro Histórico de la ciudad. Al fondo se yergue la imponente cúpula de la Santa Iglesia Catedral de la Diócesis de Zamora.

A la plazoleta se le nombró "de los Insurgentes" porque está rodeada de calles que llevan nombres de libertadores: Guerrero, Allende, Aldama y Corregidora;a demás de encontrarse aledaña al Centro Comercial Morelos.

(Acceso directo a la imagen: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=533706)&page=4

Santuario Guadalupano Interior I


Cada vez son más las fotografías extraordinarias del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe, en Zamora, que se publican en el Internet. Esta fue obtenida de la galería de RayPG 2.0 en flickr.com (http://www.flickr.com/photos/raypg/).
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