Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

martes, 1 de febrero de 2011

Paletas de Tocumbo, Michoacán, y paleterías La Michoacana - Región Zamora - Un origen peculiar I













Las paleterías
La Michoacana:
origen y retos actuales.

Por el Dr. Martín González de la Vara.
Investigador Asociado del
Centro de Estudios Históricos
de El Colegio de Michoacán.

Un origen peculiar (Primera parte)

La red de paleteros michoacanos se conformó en la ciudad de México a partir de personas oriundas de Tocumbo, Michoacán; este pueblo era en 1940 una pequeña comunidad dedicada a la agricultura y a la elaboración de capotes de paja.

Hacia 1942, Rafael Malfavón tenía una pequeña paletería en la que ocasionalmente trabajaban los muchachos del pueblo, tanto en la confección del producto como en su venta en las poblaciones cercanas. Con pocas opciones de vida, los jóvenes de Tocumbo tenían que irse a trabajar a Estados Unidos, o a las principales ciudades de nuestro país como México, Guadalajara o León.

Un par de estos emigrantes a la capital del país serían los primeros en comenzar a adentrarse en el sector de la paletería. Alrededor de 1942, después de dedicarse a una gran variedad de pequeños negocios como la venta de revistas, dulces y de algunos accesorios para automóviles, Agustín Andrade e Ignacio Alcázar abrieron sendas paleterías en la Ciudad de México.

Poco a poco las paleterías comenzaron a mostrarse como los negocios más prósperos; de manera muy paulatina, sin abandonar los otros giros, Andrade y Alcázar empezaron a expandirse en este sector abriendo cada vez más paleterías con nombres que recordaban su querencia michoacana; ambos emigrantes reclutaron a parientes y paisanos suyos para atender las nuevas paleterías y, de forma natural, surgió un mecanismo de traspaso de estos pequeños negocios. 

Cuando algunos de los empleados de las paleterías vieron que éstas eran un buen negocio trataron de comprarlas; los dueños no sólo accedieron a venderlas, sino que dieron les facilidades a sus parientes para adquirirlas a plazos.

Pronto, este sencillo sistema de convirtió en un verdadero esquema de financiamiento que detonó el desarrollo de paleterías

Texto publicado en El Universal:
http://blogs.eluniversal.com.mx/wweblogs_detalle.php?p_fecha=2010-12-28&p_id_blog=139&p_id_tema=12967

(La imagen muestra el monumento a la nieve y la paleta en Tocumbo). 

viernes, 28 de enero de 2011

Templo Expiatorio de El Sagrado Corazón de Jesús en Zamora, Michoacán

 En 1856, bajo el pontificado de Pío IX, la fiesta del Sagrado Corazón se extendió a la Iglesia Universal. Varios estados europeos fueron consagrados a su culto, cuya importancia creció de tal manera que el siglo XIX llegó a conocerse como el siglo del Sagrado Corazón, contextualizando la búsqueda de un tipo de piedad más popular, que hizo resurgir las devociones marianas, el culto a las reliquias y a los santos.

Según la información que recogió el Lic. Arturo Rodríguez Zetina, la construcción del templo comenzó el 12 de octubre de 1892, siguiendo el proyecto realizado por Juan Zaragoza. Al parecer, el diseño original preveía levantar dos torres. Pero es evidente que el proyecto se modificó: según Rodríguez Zetina, fue Juan Segura, quien dejó sólo una torre en el centro. Sin embargo, en el proyecto que finalmente se siguió, aparece en el ángulo inferior izquierdo la leyenda: José Dolores Sánchez proyectó este en Zamora, Mich. Como el conocimiento que tenemos de los maestros constructores activos en la región es todavía escaso, dejaremos apuntada la diferencia de nombres de autoría a la espera que futuras investigaciones completen el perfil profesional de los mismos.

En el sitio donde se construyó la iglesia del Sagrado Corazón, había una casa habitación, perteneciente a la testamentaría de Don Ramón García Vallejo.

Es posible que el Pbro. Faustino Murguía haya estado encargado de la fábrica material desde sus inicios. Si así fue, seguramente fue el responsable de la construcción inmediata de un jacalón paralelo a la calle, donde se empezó a celebrar misa. Por 10 menos en 1894 -dos años después del inicio de la construcción- era el mismo Murguía quien estaba a cargo de la obra que pensaba inaugurar en de enero de 1900.

Sin embargo la obra avanzó penosamente, entre enormes dificultades económicas a pesar de recibir recursos de distintas procedencias.

El conflicto entre la Iglesia y el Estado, que llevó al cierre de numerosos templos en 1926, también tocó a Zamora. El 31 de julio de ese año, la iglesia -aún en construcción, pero funcionando como tal- se entregó a una comisión formada por varios ciudadanos.

El inventario que se levantó en esa oportunidad, habla de la pobreza patrimonial del templo, donde había solamente tres esculturas: el Sagrado Corazón de Jesús, el Sagrado Corazón de María y un San José, y catorce cuadros pequeños del Vía Crucis.

En 1930 el culto estaba abierto en una sola nave y así continuó hasta 1933, cuando se retomaron las obras. El 8 de mayo de 1936 el encargado del templo, Pbro. Francisco Padilla, levantó un inventario del «Oratorio del Sagrado Corazón de Jesús» «que está adaptado provisionalmente en una de las bóvedas del templo en construcción» (...) «y que los materiales empleados son adobón, mezcla, cantera y cemento».

La única nave que se utilizaba era la norte, que tenía piso de madera y estaba cubierta con bóveda de crucería. Las otras dos bóvedas estuvieron sin cubiertas hasta 1946-47 aproximadamente, después de la muerte del P. Murguía en 1946, cuando se hizo cargo como capellán de la iglesia Jorge Vázquez Cornejo.
Con la asesoría del Ing. José Luis Amezcua, de Guadalajara, se proyectó el altar, el trono y el manifestador. El mismo Ing. Amezcua presentó en 1951 un estudio referido a la verificación de la estabilidad de las bóvedas. Todas estas obras emprendidas entre 1946 y 1954 provocaron gastos por 306.000 pesos.

Desde 1957 comenzó la campaña de solicitud de donativos para la construcción del Altar Mayor para el que se había elegido como material el mármol y para la instalación de los ventanales, que se sentían como una imperiosa necesidad. Con el mismo fin conseguir fondos para continuar la construcción en 1959 se abrió una cripta para restos bajo el altar mayor.

Once años después del estudio del ingeniero Amezcua, en 1962 ya habían sido reforzadas las bóvedas y se iba a comenzar con el recubrimiento interior de la iglesia con cantera. Pero a pesar de este anuncio, las obras se llevaron a efecto entre 1969 y 1975, del mismo modo que los altares.

En 1963 GUIA dedicó un número a la construcción del Sagrado Corazón: en ese momento se estaban acondicionando las naves que todavía no entraban en funcionamiento; se construye parte del piso del altar mayor, se limpiaron y pulieron las columnas, los arcos y las bóvedas, así como las puertas mayores, de cedro rojo.

Los vitrales se realizaron entre 1976 y 1982, siguiendo una idea del P. Vázquez, y el diseño estuvo a cargo del sacerdote Mario Amezcua Barrera y la realización es del vidriero Víctor Franco. El P. Amezcua también es el responsable de los murales de las iglesias de Fátima en Apatzingán, Santa María Tomatlán en el Distrito Federal y la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza en Jacona, Mich., en la que también hizo los vitrales, el diseño arquitectónico y la decoración en general.

Hay 24 vitrales, de los cuales 10 representan ángeles músicos. Un estudio iconológico de los 14 vitrales restantes, ha demostrado que es posible agruparlos en dos series: los vitrales proféticos reunidos en tomo a dos temas salvíficos, a) por medio de la venida de Cristo -los cuatro primeros a la izquierda que representan a Juan, Moisés, Isaías y Ezequiel-; y b) por la muerte de Cristo -los cuatro primeros a la derecha que representan a Oseas, Zacarías, Daniel y Jonás-; y los vitrales del Nuevo Testamento que comienzan con el quinto del lado izquierdo con el tema del Nacimiento y siguen rodeando el altar, la Multiplicación de los panes, la Resurrección, la Crucifixión, el Antiguo y el Nuevo Testamentos y la Ultima Cena. La idea central es la glorificación del Cristo Salvador.

La dilatada construcción de esta iglesia pudo haber traído como consecuencia la decisión de cambiar el partido arquitectónico neogótico original. Abundan los ejemplos de estos cambios de rumbos, impulsados por nuevos gustos, nuevas necesidades y sobre todo, carencias económicas para terminar una obra de esta magnitud. En el caso del Sagrado Corazón, lo único que hay que lamentar es que no se haya terminado la torre central, hecho que orilla al edificio al grupo de las obras «inconclusas» de la ciudad.

El apego al proyecto, en especial en cuanto al cerramiento de las bóvedas, creó un espacio de nobles proporciones. Tanto los elementos estructurales propios del estilo, como las nervaduras de las bóvedas, los pilares con medias columnas adosadas, así como los elementos ornamentales, o los arcos apuntados rematados por gabletes que culminan los altares laterales, o los rosetones de la fachada, se conjugan armónicamente con la limpieza ornamental del interior y el diseño del altar mayor. En cuanto al mismo, es interesante relacionarlo con la fachada de la Purísima de la ciudad de Monterrey, obra del arquitecto Enrique de la Mora, de 1943.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con con la autoría de la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, y con datos aportados en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).

Fotografías antiguas de Zamora - Calzada Zamora-Jacona anegada en tiempo de lluvias

Vista de la Calzada Zamora-Jacona anegada "en tiempo de aguas"... En la parte central se advierten los rieles del tranvía de mulitas. Los personajes, ataviados con sotanas negras, seguramente prelados de la época.

jueves, 27 de enero de 2011

Plaza de los Insurgentes en Zamora - Fotografía de Víctor Javier López Mendieta


Plaza de los Insurgentes, llamada así porque está aledaña o cercana, al menos, a calles con nombres de héroes independentistas y junto al Centro Comercial que lleva el nombre de Morelos. Las calles son Guerrero, Allende, Aldama y Corregidora

En la calle Michoacán de Zamora - Fotografía de Ana María Caballero


Con esta colorida postal le damos la bienvenida a este blog a la gran fotógrafa zamorana Ana María Caballero Moreno quien durante años ha aportado la fotografía que ilustra la portada de Las Ventanas, suplemento cultural del semanario Guía -ver la liga de Guía en la parte inferior de este blog, en "Enlaces fraternos".

miércoles, 26 de enero de 2011

La Beata desde Camécuaro, municipio de Tangancícuaro - Fotografía de Martha Alicia Caballero Moreno

Otra perspectiva de La Beata, obtenida por Martha Alicia desde otra perspectiva (también) del Parque Nacional Lago de Camécuaro. Es, desde este punto de vista, en que es más notorio que éste es un volcán (muy apagado para fortuna nuestra).

(Martha Alicia y Ana María Caballero ofrecen en Zamora servicios profesionales de fotografía en su estudio, Proyección Fotográfica, ubicado en Colón Ote. No. 172. Tel. 351 515 50 84).

sábado, 22 de enero de 2011

Fotografías antiguas de Zamora - Caserío, Catedral Inconclusa y torre de San Francisco en Zamora, Michoacán


Aunque en esa imagen no aparece el cerro de La Beata, la vista es hacia el oriente de la población. En primer plano se aprecian los tejados de las típicas casonas zamoranas, a dos aguas y con tapanco. Al fondo se aprecia la Catedral Inconclusa, ahora Santuario Guadalupano, tal como permaneció a lo largo de muchos años. A la derecha, se yergue esbelta la torre del templo de San Francisco.

Jaime Ramos Valencia comentó: "...estoy seguro de que la foto fue tomada desde la torre de La Purísima"; es decir, desde la esquina de la calle de Madero con Colón.

Parque Nacional Lago de Camécuaro en el Municipio de Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Sergio Alfaro Romero


jueves, 20 de enero de 2011

La decencia en el vestido femenino en Zamora (1952) - Zamora en Guía





Desde los primeros ejemplares de la Publicación Parroquial se incluyó una sección de “Consultas” en la que se respondía a inquietudes manifestadas en forma de preguntas por los lectores o acuñadas por los sacerdotes que participaban en el periódico a partir de las dudas manifestadas por sus feligreses. En aquel agosto de 1952, por ejemplo, se preguntaba: “¿Es permitido usar la manga japonesa?” La campaña para promover el vestir decente de las mujeres fue constante durante los primeros años del semanario. Respecto a la pregunta se responde, citando a “un autor”: “No es cuestión de centímetros de tela: es cuestión de metros y aun KILÓMETROS DE FE, DE AMOR A DIOS Y DE REFLEXIÓN”

En la imagen, la manga japonesa, que dejaba al descubiero los brazos, casi desde los hombros.

Zamora en Guía - Asociación de Santa Cita en Zamora

 







Por aquellas fechas, agosto de 1952, había en Zamora varios grupos católicos que se reunían periódicamente a realizar estudios doctrinales, diversos actos religiosos y ayos en la organización de la mayoría de las celebraciones religiosas. Existía, por ejemplo, la Asociación de Santa Cita, “única congregación de sirvientas que existe en la ciudad”, y Guía pregunta: ¿Por qué las amas de casa no mandan a sus sirvientas a esta reunión instructiva que les es de tanto provecho descargándose así de una obligación?

Zamora en Guía - Primera Piedra del Teatro Don Bosco de Zamora

Al lado de la nota anterior, el 17 de agosto de 1952, Guía dio a conocer que la santa Sede había aceptado la causa de la beatificación del padre Pro., “mártir de Cristo Rey”. En una nota de importancia local se informó de la “solemne bendición y colocación de la PRIMERA PIEDRA del ‘Teatro Don Bosco’ por el Excmo. Sr. Obispo Diocesano, en los terrenos del Oratorio Festivo Salesiano”
En la imagen, parte de la fachada del Colegio Colón de los salecianos en Zamora; a su lado, el templo de Los Dolores, también a cargo de los salecianos.

El Teatro Don Bosco se encuentra en un espacio posterior a estos dos inmuebles.

Zamora en Guía - Cantamisa del padre Alfonso Martín del Campo - Sacerdote zamorano

 

En Guía del 17 de agosto de 1952 encontramos una noticia que tiene qué ver con el comienzo de la vida sacerdotal de uno de los presbíteros más reconocidos en Zamora: la Cantamisa del joven Alfonso Martín del Campo, recién ordenado en la Catedral. Cantó su primera misa solemne en la capilla de La Medallita Milagrosa.


En la imagen el interior del Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús en Zamora, a cargo del padre Martín del Campo durante muchos años, hasta que enfermó y tuvo que retirarse del ministerio activo.

La Casa Ortiz en Zamora


La casa Ortiz, ubicada en la calle de Hidalgo 45 sur de nuestra ciudad, es representativa de las grandes casas-habitación con la solución arquitectónica clásica del siglo XVIII en Zamora, aunque la edificación que nos ocupa en esta ocasión fue construida a principios del presente siglo, según puede constatarse en la fecha escrita sobre la puerta principal: 1905.

En estas casas, el portón principal se destaca en la fachada, que incluye 2 o 3 ventanas, por lo general de la sala, lugar “para recibir a las visitas”. El portón tiene las proporciones necesarias para permitir el ingreso a la casa de personas, animales y vehículos (no automóviles). Entre el zaguán y el patio central hay un espacio de transición que termina en un cancel. Esto permite mantener abierta la puerta principal, manteniendo así la comunicación con el exterior, pero con la seguridad que aporta el cancel.


El patio central es un factor importantísimo de iluminación y ventilación para toda la edificación. El patio cumple, además, una importante función como distribuidor al resto de la casa, ya que a su alrededor se sitúan las habitaciones, la sala y de manera muy destacada, frente a la entrada principal, atravesando el patio, el comedor. En la casa Ortiz el comedor se destaca aún más porque la altura de los vanos de su puerta y ventanas son más altos que los del resto de las habitaciones.

En un segundo patio, situado como es tradicional en estas edificaciones en la parte posterior de la casa, estaban la cocina, el corral, la despensa, la carbonera, el único baño de la casa, los lavaderos, los tendederos, un pequeño huerto de árboles frutales, una caballeriza, etc. Un alero rodeaba al patio, sin columnas.


En esta casa vivió Antonio Plancarte, quien la vendió al licenciado Laris Rubio. Tiempo después la casa fue adquirida por el señor Francisco Ortiz, quien la rentó al doctor Florencio Ruiz Acosta durante cuatro años, tiempo en que funcionó como sanatorio privado. Desde hace 34 años la casa Ortiz es habitada por el señor Victorino Ortiz y su familia.

Han sido muchas las modificaciones que se le han hecho a la casa original, la más importante de éstas es la remodelación y ampliación hacia el lado norte de la casa, de 4 x 20 metros aproximadamente, que se realizó a mediados de la década de los años 50 con la intención de adecuar la casa a los requerimientos de la vida moderna, pero conservando al máximo su fisonomía original.

Se utilizaron materiales como el adobe y el tabique y se conservó la planta, techumbre y tapancos. El segundo patio se transformó en un jardín que incluye un chapoteadero. Actualmente este jardín luce enredaderas y algunos árboles: sauce llorón, naranjos, limones, ficus y níspero.

Se cambiaron las vigas y los soportales originales de madera por otros de fierro para lograr claros más amplios entre los pilares, que también eran de madera y se cambiaron por tubos de acero con basamentos de cantera y capiteles tallados en estilos clásicos. Los pisos de barro y el empedrado se cambiaron por mosaico.


En la fachada, las ventanas, la puerta principal y la de la cochera están rematadas con frontones en forma de prisma triangular, en un estilo que pudiéramos llamar «Neo clásico». La cantera de los marcos parece ser del rumbo de San Luis Potosí y está trabajada en sillería. La puerta principal está flanqueada por dos columnas adosadas, con decoración de medallones con motivos neoclásicos. El marco incluye un arco de medio punto que en su piedra angular muestra la fecha de terminación de la casa. Corona la fachada una balaustrada, situada sobre el plano de la puerta principal. Adornan chapetones, medallones, remates y una cornisa de estuco, hechos a mano con plantillas y armados sobre la fachada.

En el interior, alrededor del patio central, corona una arquitrabe y un remate adicional acorde con la balaustrada de la fachada. En esta arquitrabe destaca un detallado trabajo hecho artesanalmente con plantillas.

Originalmente contaba Con 3 portales solamente: al sur, oriente y poniente. Con la ampliación se le agregó otro portal, habitaciones y una cochera. Actualmente cuenta con quince habitaciones, tres baños completos y dos medios baños. En el patio central se encuentra una fuente hecha con una rueda de molino de piedra brasa.


Gracias a una vela plegadiza de manta con la que se cubre el claro del patio central, se ha logrado un auténtico invernadero en el que se encuentra una gran variedad de plantas de sombra, lo que contribuye a proporcionarle a toda la casa un ambiente fresco.

Sin duda alguna la casa Ortiz es representativa de toda una época de la arquitectura zamorana y de la decisión de sus propietarios por conservarla como monumento patrimonial de nuestra ciudad.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con con la autoría de la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, y con datos aportados en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).

Invitación a celebrar el Año Nuevo P'urhépecha - Cortesía de Tata Pedro Victoriano


Tata Pedro Victoriano ha publicado en su página de facebook este video en que invita a celebrar el Año Nuevo P'urhépecha con el siguiente texto: SPOT en ESPAÑOL de Kurhikuaeri K’uinchekua, -renovación de Ch’upiri Jimbaŋi (Fuego Nuevo), con lo cual, los p’urhépecha iniciamos el Juchari Uéxurhini (Año Nuevo P’urhépecha)-. La imágenes corresponden a la entrega de MIDECHA (Símbolos en Jarácuaro, 28 de febrero del 2010. )

miércoles, 19 de enero de 2011

Mujeres dignas - Fotografía de Caramelo Macab


Siempre orgullosa de la gente de su región, Caramelo Macab nos regala esta imagen a la que ha titulado ella misma "Mujeres dignas".

Fotografía antigua de Zamora - Calzada Zamora-Jacona anegada

Se sabe que se podía navegar entre Zamora y Jacona. Esta imagen de la Calzada Zamora-Jacona es una prueba de que el anegamiento del valle en tiempo de lluvia era tal, que la travesía entre ambas poblaciones se podía realizar, perfectamente, "en lancha"...

martes, 18 de enero de 2011

Receta tradicional - Chongos Zamoranos

CHONGOS ZAMORANOS

Ingredientes
2 litros de leche
Cuajo líquido en tabletas
2 cucharadas de agua si es necesario

La miel
1/2 taza de piloncillo rallado o azúcar morena
1 trozo de canela de 5 cm en tiras

Manera de prepararse

Caliente la leche a 50 grados centígrados (o siga las instrucciones del fabricante del cuajo). Si está usando tabletas, tritúrelas y disuélvalas en el agua cuando la leche alcance la temperatura correcta, no antes. Mezcle el cuajo con la leche y revuélvala durante 20 segundos para que se distribuya uniformemente. Tápela y déjela en un lugar tibio. Aunque la leche se cuaje en mucho menos tiempo, es mejor dejarla 2 a 3 horas. Para probar si la leche se ha cuajado como debe, ponga un dedo sobre ella, la leche cuajada no debe adherirse a la piel, sino separarse con facilidad de ella.

Corte la leche cuajada en triángulos o rectángulos, espolvoreélos con azúcar, insete rajitas de canela en el suero donde la leche cuajada se separa. Ponga el recipiente a fuego muy lento; tal vez tenga que usar placas de asbesto y deje hervir la leche lo más bajo que pueda, de manera que las burbujas no rompan la leche cuajada. Manténgala a fuego lento hasta que la leche cuajada esté casi dura y se haya encogido un poco como 3 horas. Déjelos enfriar completamente. Retire los cuajos del suero, córtelos en trozos más pequeños si lo desea y escúrralos completamente.

Mientras los chongos se están cociendo prepare el almíbar. En una cacerola gruesa vierta el agua, el azúcar y la canela. Cuézalas a fuego lento, removiendo de vez en cuando hasta que el azúcar se haya disuelto. Continúe el hervor hasta que se reduzca 1 tazas de 15 a 20 minutos. Déjelo enfriar.

Cuando los trozos de leche cuajada estén completamente fríos y escurridos, colóquelos en un platón por encima estarán bastante tiernos y por debajo tendrán una especie de burbujas color café. Vierta la miel alrededor y déjelos macerar durante 1 hora antes de servirlos. Siempre guárdelos en el refrigerador.

(Nota importante: esta receta fue publicada en el libro Michoacán a la mesa, coordinado por Luis González y González y Carlos Blanco y publicado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, el Colegio de Michoacán y el Gobierno del Estado de Michoacán en 1995. La receta fue aportada por Livier Ruiz de Suárez, "investigadora acuciosa de la cocina michoacana, y desde luego cocinera comprometida con la preservación y difusión de la gastronomía mexicana", en palabras de América Pedraza quien realiza la Presentación de los recetarios contenidos en Michoacán a la Mesa).

Esta receta se publica a petición de Mafaldiuka, seguidora de este Blog que en la entrada de Dulces típicos de Zamora hizo el siguiente comentario: "Podrían poner alguna receta de estos dulces típicos, cuando se vive fuera de México y de Zamora se extrañan estos sabores... "

Fotografía antigua de Zamora - Tranvía de mulitas sobre el Río Zapadores


Otra imagen del tranvía de mulitas entre Zamora y Jacona. Esta vez dos vagones sobre el puente en el Río Zapadores, conocido ahora como Río Nuevo y es el actual límite entre los municipios de Zamora y Jacona. En realidad no se trata de un río natural sino de un canal cavado por soldados del ejército porfirista mediante picos y zapas (una especie de pala). Por esta razón los zamoranos identificaban a los soldados como "zapadores" y al canal como "río de zapadores".

Catedral de Zamora - Fotografía de Víctor Javier López Mendieta


Con esta extraordinaria imagen de la Catedral de Zamora en su Plaza de Armas o Principal, inauguramos la participación en este blog de Víctor Javier, un fotógrafo ocupado en su propia profesionalización a través de una constante búsqueda entre el manejo técnico de los recursos técnicos a su alcance y el desarrollo de su propia perspectiva fotográfica.
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