Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.
viernes, 14 de enero de 2011
Fotografía antigua de Zamora - El tranvía de mulitas entre Zamora y Jacona
El "tranvía de mulitas" entre Zamora y Jacona. La imagen muestra dos vagones en la calle de Madero con vista hacia el Sur, aproximadamente en la esquina con la actual calle Guerrero. Al final del caserío, a la izquierda, puede apreciarse una de las columnas que aún existe de lo que queda del puente sobre el río El Duero; de la misma forma que hacia el final del caserío, a la derecha, se distingue el espacio del actual jardín del monumento a la madre.
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Jaime Ramos Méndez
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Zamora la vieja
Estación del Ferrocarril en Zamora
El siglo XIX introdujo enormes cambios que revolucionaron el perfil del mundo; de los más trascendentes fue el ferrocarril, uno de cuyos primeros ejemplos fue el que recorría el tramo Liverpool-Manchester, que se inauguró el 15 de septiembre de 1830. Alrededor de esta última década, los países involucrados en la revolución industrial comenzaron a construir también sus redes ferroviarias: Estados Unidos (1829); Francia (1831); Bélgica y Alemania (1835); Austria y Rusia (1837); Italia y Holanda (1839). Pero no tardaron mucho en extenderse hacia otros países menos desarrollados, pero de los cuales necesitaban extraer materias primas: Inglaterra llevó la vanguardia en sus colonias formales e informales.
Íntimamente asociada con el ferrocarril, surgió una de las más interesantes tipologías arquitectónicas del siglo pasado: la estación. La primera se construyó en Inglaterra y fue la de Liverpool Road, en Manchester. Era una estación muy modesta: una construcción de cinco vanos y dos pisos, con los raíles cubiertos por un techo de madera(1). Esta solución fue la más frecuente durante los primeros años, luego el tipo arquitectónico fue evolucionando hacia enormes Construcciones que adoptaron diferentes partidos formales, pero que sin duda modificaron el perfil urbano decimonónico.
Desde 1857 en que se concretó la concesión definitiva a la empresa Ferrocarril Central Mexicano, para el tendido de las vías férreas en el país, “quedó estipulado ante el gobierno liberal que correspondía a las compañías concesionarias la edificación y mantenimiento de las estaciones de paso y terminales”(2). El desarrollo del ferrocarril fue muy rápido, pues estos caminos de fierro, agilizaban el intercambio comercial nacional e internacional, el traslado de materias primas y productos agrope-cuarios desde los centros productores hasta los consumidores y/o exportadores.
Este proyecto de Plancarte tuvo como corolario el que las vías del tranvía Zamora-Jacona (no hay que olvidar que él mismo había creado esta empresa) se prolongaran hasta la estación del Ferrocarril Central Mexicano. Esta inauguración se realizó ya en nuestro siglo, el 19 de julio de 1900.
Al decir de Luis González “a finales del siglo y a comienzos del obispado de Fernández, tuvo lugar un magno acontecimiento que violó en forma rotunda a la enclaustrada y levítica Zamora: en 1899 llegó el ferrocarril”(3). En efecto, a pesar de que el 10 de junio de 1899 llegó la primera locomotora al Jericó, el proyecto todavía no culminaba, pues el periódico “El Publicador” en su edición del 18 de junio de ese año, publicó un artículo que situaba a la mencionada locomotora “cerca del sitio en que se echan los cimientos, en los cuales ha de estribar el hermoso edificio de la estación de Zamora”. Sin embargo, el ramal Yurécuaro-Zamora no se inauguró sino hasta unos días después, el 1 de julio de 1899(4).
Es posible que para ese momento ya se hubiera terminado la estación, pues es una construcción muy sencilla, sin demasiadas complicaciones arquitectónicas, que responde con simplicidad a la función que debe desempeñar. Es un edificio con las características típicas de la estación de paso, tanto en su forma, que al alinearse a 10 largo del andén exige dos fachadas principales, así como su funcionamiento que proviene -como ya se ha dicho- de un programa arquitectónico bien definido para este tipo de construcciones.
(1) Nicolás Pevsner. Historia de las Tipologías Arquitectónicas. p. 271-272.
(2) Jaime Cuadriello. “El historicismo y la evolución de las tipologías arquitectónicas” en El Arte Mexicano, vol. XI, p. 1662.
(3) Luis González. Zamora p. 114
(4) Citado por Rodríguez Zetina. Zamora, ensayo histórico y repertorio documental. p. 818.
(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con con la autoría de la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, y con datos aportados en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).
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Jaime Ramos Méndez
Cuando el final se acercaba...
Por Jaime Ramos Méndez
Cuando el final se acercaba
yo ya sabía la conclusión;
todo acababa inseguro, incierto,
insalubre y enmedio
de la pestilencia ingrata
de tu comezón.
La verdad se ahonda
y olvido el reproche,
olvido tu nombre
y mi conclusión
en que vivo tan muerto
como niebla seca,
como llama informe,
con mi repulsión.
Se agrieta mi escarcha,
se nombra mi nombre,
se alcanza la cuesta
de tu oración.
Se olvida una fecha
que trae la palabra,
se desliza hasta el fondo
de una canción.
Cuando el final se acercaba
yo ya sabía la conclusión;
todo acababa inseguro, incierto,
insalubre y enmedio
de la pestilencia ingrata
de tu comezón.
La verdad se ahonda
y olvido el reproche,
olvido tu nombre
y mi conclusión
en que vivo tan muerto
como niebla seca,
como llama informe,
con mi repulsión.
Se agrieta mi escarcha,
se nombra mi nombre,
se alcanza la cuesta
de tu oración.
Se olvida una fecha
que trae la palabra,
se desliza hasta el fondo
de una canción.
viernes, 7 de enero de 2011
Santuario Guadalupano en Zamora (antes Catedral Inconclusa) - Fotografía de Sergio Alfaro Romero
Con esta magnífica imagen del Santuario Guadalupano inauguro la participación de Sergio Alfaro en estas páginas. Sergio es un extraordinario fotógrafo zamorano que capta con ojo profesional lo que a la mirada común pasa desapercibido.
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Jaime Ramos Méndez
Fotografías antiguas de Zamora - El tranvía de mulitas entre Zamora y Jacona
Estas dos fotografías muestran dos interesantes huellas de lo que fue el Tranvía de Mulitas entre Zamora y Jacona, fundado por inciativa del padre José Antonio Plancarte, Señor Cura y benefectaor de Jacona.
La primera imagen muestra a uno de los vagones en La Luneta, en la calzada Perfecto Méndez Plancarte, mejor conocida por los zamoranos como Calzada Zamora-Jacona. La vista, como se puede apreciar, es hacia el norte. A la derecha se puede apreciar el perfil de la Catedral de Zamora, y a la izquierda las torres, muy separadas entre sí, del templo de Los Dolores.
La segunda, muestra la entrada a Jacona, en una vista hacia el sur, exactamente en la bifurcación de lo que ahora es la calle Constitución, hacia la izquierda, y la propia Calzada, en la que se ven con toda claridad los rieles del tranvía.
En la biografía del padre Placarte escrita por el misionero claretiano Pedro García se lee:
"El avanzadísimo Padre Plancarte quería los últimos inventos de la técnica que pudieran hacer progresar socialmente a su pueblo querido. Y la idea del ferrocarril la tenía metida en la cabeza desde sus tiempos de estudiante en Oscott. ya en el destino parroquial que Dios le asignó, pensaba: ¡Hay que unir con el tren las dos poblaciones de Jacona y Zamora !...
Cualquiera diría que la idea iba a ser acogida con entusiasmo, pero todo se ina en dificultades. La frialdad de los capitalistas: ¡no nos atrevemos!... La indiferencia de los dos Ayuntamientos de Zamora y Jacona: ¿a qué viene eso?... Y la desidia de la población: ¡no, porque descarrilarán los vagones y nos estropearán el empredrado de las calles!... Todas estas sinrazones hacían impracticable cualquier intento de construcción. Pero el Padre Plancarte era tesonero porque sí, y aceptó ser parte de la Comisión formada al efecto y de la cual era el alma su hermano Luis..."
(Nota: la biografía del Padre Plancarte referida es: El padre Plancarte. Figura prócer de la Iglesia Católica en México. Publicación de la Congregación Hijas de María Inmaculada de Guadalupe. México, D.F., 2007).
sábado, 1 de enero de 2011
El cine en Zamora - Zamora en Guía
Respecto a la censura a las películas
que se exhibe en el cine Virrey de Mendoza: se advierte que ésta no es la que publica Guía, elaborada por la Legión Mexicana de la Decencia, sino una hecha por la Secretaría de Gobernación, mientras que la autorizada por la Iglesia puede encontrarse en las puertas de los templos, en algunos comercios y por supuesto en la propia hoja parroquial. En la censura en ese ejemplar, por cierto, la famosa película Chucho el Roto fue clasificada como C-1, no apta para niños, aunque sí para adolescentes y adultos.
Publicado en; Guía, Publicación Parroquial, Año I, No. 4, Agosto 3 de 1952, p. 2.
(En la imagen: según se lee en su fachada, el Gran Teatro Cine Ópera. Habrá que averiguar si este fue el edificio original o es el mismo de la calle de Ocampo, pero sin el mural en 3D que aún se puede apreciar en el estacionamiento que se quedó en su lugar -otro "Cinema Paradiso" zamorano-).
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Jaime Ramos Méndez
Santuario Guadalupano en Zamora (antes Catedral Inconclusa)
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Templos de Zamora
Comerte es un placer - Fotografía de Caramelo Macab
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Jaime Ramos Méndez
Fotografías antiguas de Zamora - Esquina de Hidalgo y Ocampo en Zamora
Al parecer la calle de Hidalgo sur esquina con Ocampo poniente (con vista hacia el sur). Se aprecian las torres que, sin duda, son de catedral, y la carnicería La "Mexicana". Obsérvense no solamente los tejados sino también los famosos alerones, que protegían a los transeuntes del sol y la lluvia (se quitaron en toda la ciudad en un afán de darle un aspecto moderno, quitándole el aspecto pueblerino o "ranchero"). Las casas, a todas luces de adobe, lucen puertas de madera y en sus ventanas postigos, también de madera y herrería artística.
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Jaime Ramos Méndez
No sé si tendré la paciencia necesaria
Por Jaime Ramos Méndez No sé si tendré la paciencia necesaria
para dejarme morir lentamente
ante tu mirada.
No sé si la tendré suficiente
para morderme en la lengua
todas mis palabras.
No sé si la tendré
para inyectarme valor
de rebeldía líquida
y acabar de una vez
por todas
contigo.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Eclipse de luna - Fotografía de José Luis Espinoza Melgoza
Durante años José Luis, Pepe Espinoza, se ha dedicado a desarrollar la fotografía profesional en Zamora. Su labor como profesor de este arte y medio de comunicación suma varias generaciones de estudiantes que han aprendido de él y de su oficio. Recientemente nos regaló con esta muy buena fotografía del más reciente eclipse de luna que, en Zamora, se pudo apreciar en todo su esplendor.martes, 21 de diciembre de 2010
Fotografías antiguas de Zamora - Calle Hidalgo de Zamora
Esta fotografía muestra la calle Hidalgo de Zamora en una vista hacia el norte, desde lo alto de la parte posterior de la Catedral. En primer plano se aprecia una palmera, que ya no existe, en lo que ahora es la Plazoleta Hidalgo. A la derecha se ve el Portal de Aguinaga, ya desaparecido. A la derecha también, más arriba, la torre del templo de San Francisco, y al fondo el templo de El Calvario. Si observamos con cuidado, también podremos distinguir la barda del atrio de los actuales templos de San Francisco y San Juan Diego, que fue eliminada para hacer de éste un espacio abierto.
Palacio Federal o Episcopal de Zamora - Zamora Ciudad Luz
Esta extraordinaria fotografía del Palacio Federal (antes Palacio Episcopal, también conocido por los zamoranos como "Correos") fue publicada en la página web Panoramio por su autor: J. Ernesto Ortiz Razo.
Cocucho - Fotografía de Martha Alicia Caballero Moreno
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Jaime Ramos Méndez
Pichas - Tortillas al comal - Fotografía de Caramelo Macab
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Jaime Ramos Méndez
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Gastronomía michoacana
Dibujo de David Maciel Ramos
Rafael Guízar y Valencia: 1952, comienza el proceso de su beatificación - Zamora en Guía
Un acontecimiento histórico de la época (1952) es anunciado por Guía: la introducción de la causa de beatificación del anterior Obispo de Veracruz, Rafael Guízar y Valencia, oriundo de Cotija, formado y con presencia importante en Zamora. Esta nota da idea del tiempo que suelen tardarse estos procesos ante el Vaticano porque hasta hace relativamente poco recibimos buenas noticias de su proceso de canonización, al ser proclamado como santo mexicano de la Iglesia Católica.
La noticia fue publicada en: Guía, Publicación Parroquial, Año I, No. 4, Agosto 3 de 1952, p. 1.
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Jaime Ramos Méndez
No sé si será...
Por Jaime Ramos Méndez
No sé si será
porque andas buscando
algo que aún no has hecho;
no sé si será
porque andas buscando ruidos
en la magia de los silencios.
Tal vez será
que le andas burlando al tiempo
esos momentos que sólo tú viviste,
que vives y mueres a cada rato;
tal vez será
que cuando te dijeron:
"las niñas buenas no vuelan"
tú ya estabas tan alto.
Quizás es también
que hubo sequía un buen rato
y cuando llegaron los amigos
vivías de sol y arena;
quizás será también
que creciste tras cerrojos,
tras cristales opacos,
que cuando abriste los ojos
se enrareció tu mirada.
Pudiera ser que eres
por camino tan distinto
que sólo podemos mirarte
el color de tus pasos.
Nota: este texto lo escribí para Marcela Rodríguez Ramírez, gran amiga que, desde hace un tiempo ya, me acompaña para siempre en su ausencia siempre presente.
No sé si será
porque andas buscando
algo que aún no has hecho;
no sé si será
porque andas buscando ruidos
en la magia de los silencios.
Tal vez será
que le andas burlando al tiempo
esos momentos que sólo tú viviste,
que vives y mueres a cada rato;
tal vez será
que cuando te dijeron:
"las niñas buenas no vuelan"
tú ya estabas tan alto.
Quizás es también
que hubo sequía un buen rato
y cuando llegaron los amigos
vivías de sol y arena;
quizás será también
que creciste tras cerrojos,
tras cristales opacos,
que cuando abriste los ojos
se enrareció tu mirada.
Pudiera ser que eres
por camino tan distinto
que sólo podemos mirarte
el color de tus pasos.
Nota: este texto lo escribí para Marcela Rodríguez Ramírez, gran amiga que, desde hace un tiempo ya, me acompaña para siempre en su ausencia siempre presente.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Casona Pardo, antigua Casa Dávalos, en Zamora (primera parte)
El siguiente texto fue publicado en la revista Entorno de Ingenieros y Arquitectos, A.C. a principios de los años 90 del siglo pasado. Además de los datos históricos del inmueble, buena parte del texto y las fotografías que lo ilustran corresponden a una circunstancia que hoy día es también ya parte de la historia de esta casona, considerada como la más antigua en su tipo en Zamora. Consideré conveniente publicar el texto íntegro en una primera parte para luego, en una segunda, hablar de la situación actual de la ahora Casona Pardo, a punto de ser terminada en una remodelación que ha durado muchos años y ha pasado por múltiples dificultades. Quede este texto, entonces, como un testimonio de aquella primera etapa de su recuperación:
Casa de Amado Nervo y Morelos. Pasado, presente y futuro
Es posible que la primera referencia concreta sobre esta casa, se encuentre en un plano de la ciudad de Zamora que se levantó en el año 1805, para dirimir un pleito por aguas. Allí aparece localizada en la esquina de Amado Nervo y Morelos, la casa de dos plantas, con la cúpula del oratorio que la hace fácilmente reconocible. Esta temprana referencia, así como su tipología y ciertos datos procedentes de documentos de la época, permiten suponer que la casa fue construida a finales del siglo XVIII, lo cual la convierte en uno de los pocos y valiosos ejemplos de la arquitectura de la época de la colonia en Zamora.
La información documental que se ha podido localizar hasta el momento, permite pensar que sus primeros propietarios y posiblemente sus constructores fueron Diego Dávalos y Pérez Garfias y Juana Márquez de la Mora, quienes según un padrón de 1768, vivían en esa esquina. Por diversos y complejos movimientos de masas de bienes hereditarios, la propiedad pasó a manos de Ángel Mariano Morales y Jasso, quien había nacido en San Simón en 1784, fue párroco de Zamora entre 1812 y 1815 Y murió siendo obispo de Oaxaca, en 1843.
Desde ese momento hasta principios de este siglo, la casa siguió perteneciendo a la familia Dávalos, de la que era casa habitación, Sin embargo, ya en 1902, los señores Luis y Antonio Cornejo habían formado una sociedad para abrir un comercio que llevaría por nombre La Central y que luego fue conocido como Casa Cornejo. La fragmentación de la numeración hacia 1911, indica la parcelación de la planta baja: la calle de Mercaderes (Amado Nervo) aparecía con la numeración 2; 4; 6; 8; 10; 12 Y 14 Y la calle del Sagrado Corazón (Morelos) con los números 1; 3 y 5.
A fines de los años ’30 el señor Luis Cornejo compró la propiedad, que reformó y hacia los años’ 60 se instaló en la parte alta el Café Parroquia, que se mantuvo allí hasta 1988. A finales de ese año, la propiedad, a nombre de la señora Alicia Pardo, fue donada al gobierno del Estado de Michoacán para ser utilizada con fines culturales.
Como ya se ha señalado en otras oportunidades, hay una relación directa entre la devolución de la Catedral Inconclusa a la Iglesia para que continuara la construcción y la donación de la casa, pues por Acuerdo Presidencial del general Lázaro Cárdenas, firmado el 20 de noviembre de 1940, se negaba la devolución solicitada por el obispo Fulcheri. A cambio proponía dedicar la Inconclusa a ser un Museo para el pueblo de Zamora.
La historia más reciente ha sido difícil y se ha tropezado con muchas dificultades. La planta baja del edificio pudo recuperarse con facilidad: con la intervención del Ing. Eliseo Martínez Acevedo y la disponibilidad de El Café Parroquia, éste se trasladó a otro inmueble sobre Amado Nervo. En cambio, la recuperación de la planta baja ha pasado por dos etapas: la primera de juicios de desalojo de los negocios que allí se encontraban, cuya ejecución intentó realizarse con la prudencia necesaria que no afectara demasiados intereses, pero que ya ha concluido; restan aún dos negocios uno de discos, que ya tiene emplazamiento y otro de ropa y zapatos a cuyos propietarios la misma comunidad debe convencer de que el bien común está más allá del bien individual.
De todos modos, se avanzó de tal manera que el día 29 de octubre de 1991 comenzaron formalmente los trabajos que conducirán a la recuperación de la casa para la comunidad zamorana. El equipo está conducido por el Arq. Gonzalo Villa, maestro de generaciones de restauradores en México, candidato a Premio Nacional de Artes de este año, secundado por su discípulo, el arquitecto Alejandro Canales.
La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, a quienes se les solicitó colaboración, respondió de manera afirmativa e inmediata, comisionando a los Arquitectos Gustavo Hernández, Jorge de Aguinaga y Sergio Murillo, para formar un equipo de trabajo con los Arquitectos Villa y Canales.
En esta primera etapa, que se concluirá en una semana, se espera terminar el levantamiento del edificio completo, para continuar luego con el análisis de los sistemas constructivos, tanto en materiales, como de técnicas y tecnologías. El objetivo de estos trabajos es formalizar un proyecto de intervención, para lograr la preservación del edificio, es decir darle garantía de vida, a los aspectos mecánicos y estructurales así como a los sistemas pluviales.
(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con con la autoría de la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, y con datos aportados en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).
Casa de Amado Nervo y Morelos. Pasado, presente y futuro
Es posible que la primera referencia concreta sobre esta casa, se encuentre en un plano de la ciudad de Zamora que se levantó en el año 1805, para dirimir un pleito por aguas. Allí aparece localizada en la esquina de Amado Nervo y Morelos, la casa de dos plantas, con la cúpula del oratorio que la hace fácilmente reconocible. Esta temprana referencia, así como su tipología y ciertos datos procedentes de documentos de la época, permiten suponer que la casa fue construida a finales del siglo XVIII, lo cual la convierte en uno de los pocos y valiosos ejemplos de la arquitectura de la época de la colonia en Zamora.
La información documental que se ha podido localizar hasta el momento, permite pensar que sus primeros propietarios y posiblemente sus constructores fueron Diego Dávalos y Pérez Garfias y Juana Márquez de la Mora, quienes según un padrón de 1768, vivían en esa esquina. Por diversos y complejos movimientos de masas de bienes hereditarios, la propiedad pasó a manos de Ángel Mariano Morales y Jasso, quien había nacido en San Simón en 1784, fue párroco de Zamora entre 1812 y 1815 Y murió siendo obispo de Oaxaca, en 1843.
Desde ese momento hasta principios de este siglo, la casa siguió perteneciendo a la familia Dávalos, de la que era casa habitación, Sin embargo, ya en 1902, los señores Luis y Antonio Cornejo habían formado una sociedad para abrir un comercio que llevaría por nombre La Central y que luego fue conocido como Casa Cornejo. La fragmentación de la numeración hacia 1911, indica la parcelación de la planta baja: la calle de Mercaderes (Amado Nervo) aparecía con la numeración 2; 4; 6; 8; 10; 12 Y 14 Y la calle del Sagrado Corazón (Morelos) con los números 1; 3 y 5.
A fines de los años ’30 el señor Luis Cornejo compró la propiedad, que reformó y hacia los años’ 60 se instaló en la parte alta el Café Parroquia, que se mantuvo allí hasta 1988. A finales de ese año, la propiedad, a nombre de la señora Alicia Pardo, fue donada al gobierno del Estado de Michoacán para ser utilizada con fines culturales.
Como ya se ha señalado en otras oportunidades, hay una relación directa entre la devolución de la Catedral Inconclusa a la Iglesia para que continuara la construcción y la donación de la casa, pues por Acuerdo Presidencial del general Lázaro Cárdenas, firmado el 20 de noviembre de 1940, se negaba la devolución solicitada por el obispo Fulcheri. A cambio proponía dedicar la Inconclusa a ser un Museo para el pueblo de Zamora.
La historia más reciente ha sido difícil y se ha tropezado con muchas dificultades. La planta baja del edificio pudo recuperarse con facilidad: con la intervención del Ing. Eliseo Martínez Acevedo y la disponibilidad de El Café Parroquia, éste se trasladó a otro inmueble sobre Amado Nervo. En cambio, la recuperación de la planta baja ha pasado por dos etapas: la primera de juicios de desalojo de los negocios que allí se encontraban, cuya ejecución intentó realizarse con la prudencia necesaria que no afectara demasiados intereses, pero que ya ha concluido; restan aún dos negocios uno de discos, que ya tiene emplazamiento y otro de ropa y zapatos a cuyos propietarios la misma comunidad debe convencer de que el bien común está más allá del bien individual.
De todos modos, se avanzó de tal manera que el día 29 de octubre de 1991 comenzaron formalmente los trabajos que conducirán a la recuperación de la casa para la comunidad zamorana. El equipo está conducido por el Arq. Gonzalo Villa, maestro de generaciones de restauradores en México, candidato a Premio Nacional de Artes de este año, secundado por su discípulo, el arquitecto Alejandro Canales.
La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, a quienes se les solicitó colaboración, respondió de manera afirmativa e inmediata, comisionando a los Arquitectos Gustavo Hernández, Jorge de Aguinaga y Sergio Murillo, para formar un equipo de trabajo con los Arquitectos Villa y Canales.
En esta primera etapa, que se concluirá en una semana, se espera terminar el levantamiento del edificio completo, para continuar luego con el análisis de los sistemas constructivos, tanto en materiales, como de técnicas y tecnologías. El objetivo de estos trabajos es formalizar un proyecto de intervención, para lograr la preservación del edificio, es decir darle garantía de vida, a los aspectos mecánicos y estructurales así como a los sistemas pluviales.
(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C., con con la autoría de la doctora Nelly Sigaut, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, y con datos aportados en su libro Catálogo Arquitectónico del Bajío Zamorano, Primera Parte: la Ciudad de Zamora, publicado por el propio ColMich. Las extraordinarias fotografías que ilustran los reportajes gráficos de Entorno son de Alberto Vázquez Cholico).
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