Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Los churros dorados de Tangancícuaro en Michoacán - Fotografía de Silvia Sánchez Villegas
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Jaime Ramos Méndez
Luna sobre el volcán La Beata en el valle de Zamora, Michoacán - Fotografía de Sergio Alfaro Romero
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Portal interior en la parroquia de San Francisco de Asís en Tarecuato, Michoacán - Fotografía de Rodrigo Godínez
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Portal Amado Nervo, Plaza de Armas y Catedral de Zamora en Michoacán iluminados - Fotografía de Ricardo Cruz
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Presa Verduzco o de la Luz y cerro El Curutarán en Jacona, Michoacán - Fotografía de Ramón López Álvarez
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sábado, 2 de noviembre de 2013
Detalle de la fachada en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Chavinda, Michoacán - Fotografía de Juan Cendejas Zamora
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Fértiles tierras acolchadas en el valle de Zamora, Michoacán - Fotografía de Jaime Cristóbal López
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Jaime Ramos Méndez
Templos de San Francisco y Santuario Guadalupano en Zamora, Michoacán - Fotografía de Alejandro Pérez Pedraza
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Jaime Ramos Méndez
Fray Jacobo Daciano - Texto de don Ramón Pardo Pulido (quinta parte)
Imagen de Fray Jacobo Daciano en la parroquia de San
Francisco de Asís de Tarecuato en Michoacán.
Foto de Jaime Cristóbal López.
Los que en tiempos
muy lejanos escribieron sobre Fray Jacobo, no
precisan el año en
que murió, y sólo dicen, algunos de los misioneros
historiadores, que
llegó a su última vejez, por lo que podría conjeturarse
que pasó de los
ochenta años, y así debió de ser, puesto que solamente
en Tarecuato, se
afirma que vivió, por más de medio siglo.
Por algunos
historiadores se señala su muerte un día 29 de octubre
pero sin anotar el
año.
En los “Anales de
Tarecuato'”, que ya hemos citado anteriormente,
y que fueron
publicados por el historiador michoacano, Dr. Don
Nicolás León, en '”El
Estandarte'” de San Luis Potosí, en el año de
1898, se dice: “1566.
En dicho año prendieron al Marqués en México,
y se llevó Dios
para sí, al Padre Jacobo".
Se refiere, primeramente,
a cuando fue hecho prisionero y depuesto
de su cargo
de Capitánn General y Gobernador de la Nueva España,
a Don Hernán Cortés.
Fray Isidro Féliz
de Espinosa, nos dice: “Sus últimos días (de
Fray Jacobo) los
vivió entre San Ángel y Tarecuato y llegando a más
de setenta años de
edad y más de cincuenta de religión, lo llamó el
Señor en Tarecuato,
años de 1601 a 1604”.
Creemos que este
cronista está más en lo cierto, respecto a la fecha
en que aconteció su
muerte, pues vino Fray Jacobo a Michoacán
y especialmente ya a
Tarecuato, muy joven, en el año de 1543, habiendo
residido en el
convento de ese lugar por más de medio siglo. En
cambio no estamos
de acuredo en que su vida haya sido solamente de
setenta años, pues
todos los historiadores afirman que “llegó a la
última vejez'”, y
solamente habiendo pasado de los ochenta años, pudo
haber estado en
Tarecuato el medio siglo”.
“Fue enterrado en
la sepultura común de los religiosos, pero es
tradición
constante, que los indios lo sacaron después de algún tiempo
y lo colocaron en
un nicho de la pared maestra de la iglesia, tras
del retablo del
altar mayor y que se conservaba seco y entero y puesto
de pie y que cada
cuatro o cinco años, con mucho secreto, traían sayal y
le hacían su hábito
nuevo y se lo mudaban guardando los despojos del
antiguo como
reliquia. Extrañas diligencias han hecho en todos los
tiempos, muchos
prelados de esta provincia, para saber de los indios
donde le tenían y ni
con ruegos, ni con dádivas, ni temores, ha sido
posible el que los
indios descubran este secreto; porque es entre ellos
voz común haberles
dicho Fray Jacobo, que mientras se conservase así
su cuerpo, se
conservaría el pueblo y se libertaría de pestes
y otros infortunios”.
“A un religioso muy
anciano, le descubrió una india vieja, el que
ella sabía dónde
estaba, pero que no podía decirlo, por los otros indios.
y que era cierto
que estaba entero y solo tenía raída la punta de la
nariz”.
El Lic. Don Eduardo
Ruiz, hace aproximadamente un siglo, dejó
escrito lo
siguiente: “El cadáver del padre Jacobo fue inhumado en
la iglesia de aquel
pueblo (Tarecuato) pero es fama que en la noche
del mismo día, los
caciques principales lo extrajeron, e incorrupto, como
si el misionero
solamente estuviera dormido, lo ocultaron en una
cripta en el fondo
de espaciosa e ignorada gruta, al cuidado de tres
indígenas de los
más ancianos del pueblo, únicos poseedores del secreto,
que se
transmitirían a otros indios de mucha edad y confianza, cada
ocasión que moría
alguno de los tres, que estaban en el secreto y
eran los
guardadores del sepulcro".
“En aquel ocu1to sitio arden constantemente muchos cirios
y se
eleva sin cesar el
humeante perfume de los incensarios”.
“Cuéntase que una
vez un párroco que se hizo querer mucho de
sus feligreses,
logró que cierta noche lo llevasen a visitar la cripta.
Por precaución lo
condujeron en hombros los tres viejos guardianes,
vendándole
previamente los ojos. El sacerdote, sin embargo, ocurrió
a un arbitrio, que juzgó
infalible para hallar después el sepulcro, y lo
puso en planta al
ir caminando. La comitiva penetró en la caverna.
quitaron al señor
cura la venda, y pudo contemplar el inanimado
cuerpo del apóstol,
imaginándose cuánto fruto podría sacar del hallazgo.
Volvió tranquilo y
lleno de ilusiones. Al día siguiente antes
de levantarse,
entraron a su aposento los viejos principales y le dijeron:
“Tata Cura, anoche
se te reventó tu rosario en el camino del
santo sepulcro;
pero aquí te entregamos tus cuentitas de chaquira.
que hemos pepenado
desde la puerta del curato hasta la entrada de
la cueva. Cuéntalas
no falta una sola”.
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Jaime Ramos Méndez
De la cocina de Chivis Sánchez Villegas en Tangancícuaro, Michoacán - Birria michoacana con frijoles, arroz y guarnición de verduras
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De la cocina de Chivis Sánchez Villegas
Puesto típico de dulces y semillas en Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Silvia Sánchez Villegas
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Cristo Redentor en el Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe en Zamora, Michoacán - Fotografía de Alejandro Pérez Pedraza
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Mujer purépecha caminando por Tarecuato en Michoacán - Fotografía de Jaime Cristóbal López
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Interior del templo expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús en Zamora, Michoacán - Fotografía de Juan Cendejas Zamora
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Fotos de Juan Cendejas,
Templos de Zamora
Interior de la parroquia de Nuestra Señora del Pópulo en Cotija de la Paz, Michoacán - Fotografía de Martín Castro Rosas
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Rotonda de los hombres ilustres en la Calzada Zamora-Jacona, en Zamora de Hidalgo, Michoacán - Fotografía de Ricardo Cruz
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Fotos de Ricardo Cruz,
Imágenes de Zamora
Mujeres purépecha ataviadas para la fiesta patronal de San Francisco de Asís en Tarecuato, Michoacán - Fotografía de Rodrigo Godínez
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Volcán La Beata desde el valle de Tangancícuaro en Michoacán - Fotografía de Ramón López Álvarez
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Interior de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Tangancícuaro, Michoacán - Fotografía de Sergio Alfaro Romero
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