Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

viernes, 6 de julio de 2012

Campana antigua en Tingüindín, Michoacán - Fotografía de Luis Francisco Duarte Medina


miércoles, 4 de julio de 2012

Cúspide de la cúpula de la parroquia de San Miguel Arcángel en Tlazazalca, Michoacán - Fotografía de Lily Mendoza


Arroyo en las inmediaciones de La Planta, municipio de Jacona en Michoacán - Fotografía de Jaime Ramírez


Mujer purépecha después de la fiesta en Tarecuato, Michoacán - Fotografía de Jaime Cristóbal López


Cerro de los Limones en Los Reyes de Salgado, Michoacán - Fotografía de Israel Rodríguez Méndez


Santuario de Guadalupe en Sahuayo, Michoacán - Fotografía de Israel López Ruiz


martes, 3 de julio de 2012

Poesía de Luis G. Franco - Madre


MADRE

Hoy pronuncié tu nombre en el silencio
flecha y espada a un tiempo,
después
el silencio y el silencio.

Tu nombre bordaba risas
sembraba claridades
rubios trigales infinitos.

¡Todo era tan sencillo!

Nunca te hiciste vieja
encaneciste de puro andar caminos
siempre volvías
con el alba en los brazos
para tus niños.

Mujer de la cocina y el rosario
el agua de la paz te iba lloviendo
por los labios.

Tu nombre en el silencio te revive
lavando ropa, remendando
tú supiste zurcir mejor que nadie
mi alegría y mi llanto.

Aguja cristal de plata
Dedal de tus tardes quietas

¡Cómo quisiera volverte
Madre, a mis sombras de pena!

Hora madura la tuya
hoja a hoja fuiste dando tu ternura
me diste también tu mano
tu silencio gota a gota
miel y vinagre.

No, tú no eres un recuerdo
estás aquí, amarrada a mi cuello
vives en las yemas de mis dedos.
Te quedas en las flores
en este mediodía
repartiendo claridades.

Eres ya como río en sus caudales
como el pan de centeno
y el agua que se queda en los cristales.

Eres el hilo blanco sobre el lino
y ese olor a trigales que me inunda
cuando te pienso.

¡Huiste hace tanto tiempo
del cementerio!

¡Madre, golpe de sangre
bajo mi pecho!

Madre, semilla de horizontes
para mi invierno.

Madre, pájaro y cielo
agua y madera a un tiempo
yo te camino a diario
le labro y te construyo
aro tu cuerpo de sol
en mis parcelas
y recojo la lumbre de tus cosechas
por eso hoy pronuncié tu nombre en el silencio
y se rompió el horizonte
del mundo.

Mayo 10 de 1977.

I Encuentro Internacional de Arte y Signifiación - Centro Regional de las Artes de Michoacán, en Zamora


Catedral de la Diócesis de Zamora en Michoacán - Fotografía de Francisco Licea


Portal de Ecuandureo en Michoacán - Fotografía de Angélica Ayala Pasache


Plaza principal de Tangancícuaro en Michoacán - Fotografía de Carlos Pizarro Nieto


lunes, 2 de julio de 2012

Doña Armida de la Vara - De lo cotidiano - Otros lares, otros ámbitos







OTROS LARES, OTROS ÁMBITOS

Anoche llegué a Zamora, después de un mes de ausencia, y la encuentro florecida toda de jacarandas, de laureles, de rosales. Todavía no me ubico; hoy en la mañana, al despertar, no sabía si estaba en Opodepe, en Hermosillo, México o San José de Gracia. A tientas buscaba el buró donde había dejado mi vaso con agua, cuando aquí no está a la izquierda de la cama, sino a la derecha.

Todavía ando destanteada, pues, y contemplo la ciudad con ojos de recién llegada, de tal suerte que en mi casa buscaba los platos en un mueble de la cocina, cuando ya están bien ubicados en otro del comedor.

Vengo todavía con la visión de los seris vendiendo sus figuras de palofierro en el Desemboque y Bahía Kino, sus collares de conchas y caracoles, su miel de pitaya que trasciende todavía el olor de la montaña Kunkaak. Viento elemental, tonificante, puro. Ni una nube turba el azul casi añil del cielo que cae como bendición sobre los viñedos intermina­bles de la costa, sobre los trigales casi maduros, sobre la sierra que todavía atesora, en su cima, un residuo blanco de la última nevada.

Ahí el imperio de la carne machaca, las tortillas de harina, las coyotas, las pepitorias aderezadas con nuez, semillas de calabaza y ajonjolí; ahí el olor a orégano serrano y las mil exquisiteces de las hierbas del monte que todo lo curan, y el aroma del azahar que dobla las ramas de los naranjos.

Los arroyos corren límpidos sobre un lecho de cantos rodados; sus aguas incontaminadas apresuran nuestra sed y el deseo de metemos a la corriente cristalina; el olor a jarilla, a flor de tésota y chicura recuerda nuestra infancia incursionadora por las vereditas que llevaban al río, todo un contexto de vida sencilla, con el sol cayendo a plomo en los largos veranos es ese volver al origen, fascinada con el recuerdo.

Sé que allá están mis raíces, la raigambre elemental; sé que en la torturada ciudad de México están mi casa y mis hijos; sé que en San José de Gracia quizá vaya a quedar mi osamenta, pero sobre todo sé que en Zamora están mi aquí y mi ahora, pues "donde está tu tesoro ahí está tu corazón".

Zamora, Mich., el 17 de marzo de 1986, día de san Patricio

Atardecer en la presa de Tarecuato en Michoacán - Fotografía de Jaime Cristóbal López


Monumento a Juárez en la calle Constitución de Sahuayo, en Michoacán - Fotografía de Carlos Magaña Díaz


Plaza Las Palomas en el fraccionamiento Los Laureles de Zamora, en Michoacán - Fotografía de Carlos Hiram Padilla Rizo


Artesanías michoacanas - Detalle de piña de San José de Gracia, municipio de Tangancícuaro en Michoacán - Fotografía de Bull Ortiz Galván


Galería de fotógrafos michoacanos - Tejado - Fotografía de Anuar Etskuny, de Los Reyes de Salgado


Niña de Ocumicho en Michoacán - Fotografía de Alfonso García Martorell


Catedral de la Diócesis de Zamora en Michoacán - Fotografía de Alejandro Pérez Pedraza


Dots and Mushrooms - Por Ana Mo


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