Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

lunes, 15 de agosto de 2011

José Antonio Plancarte y Labastida - Por Pedro García, Misionero Claretiano


Augurios desconcertantes
(Primera Parte)

“Pronto vamos a ver al estudiante de puebla y de Inglaterra convertido en alumno del Colegio Romano y residente de la Academia Eclesiástica para Nobles en Roma; al Sacerdote lleno de celo apostólico; al Párroco emprendedor de Jacona; al Formador eficiente de jóvenes; al poblador del Colegio Pío Latinoamericano con muchachos escogidos para el sacerdocio y el episcopado; al iniciador de la Adoración Perpetua al Santísimo en México; al constructor del Templo Expiatorio de San Felipe de Jesús en la Capital; al Fundador de las Religiosas Guadalupanas; al restaurador y al Abad de la Colegiata de Guadalupe, a la vez que promotor de la Coronación pontificia de la Virgen del Tepeyac, y, poco antes de morir, a un preconizado Obispo, aunque no se llegó a la consagración. Todo un prócer de la Iglesia de Dios en México, al que no le falta ahora sino la ansiada gloria en los altares…”

De esta forma sintetiza el misionero claretiano Pedro García los logros del padre Antonio Plancarte en la biografía de su autoría “El Padre Plancarte. Figura Prócer de la Iglesia católica en México”.[1] Antes, en el inicio del Capítulo I, “El joven que llega a sacerdote”, en el primer apartado, “Augurios desconcertantes”, don Pedro García reproduce esta conversación:

“-¿Qué le parece su sobrino José Antonio?... Otro Cura de alta categoría en ciernes entre las linajudas familias levíticas Placarte y Labastida, ¿no es así? ¿Y no es esto lo que usted sueña?... Porque la cosa está clara. Este año se le ha dispensado en el Seminario el examen final de latín, privilegio concedido sólo a los que habían aprobado en Mayo con calificación superlativa. ¿Qué quiere decir esto?

Labastida, el recién nombrado Obispo de Puebla, callaba prudentemente. Y el otro proseguía con redomada malicia:

-Sin embargo, ¡hay que ver cómo José Antonio miraba y saludaba a Guadalupita Gómez, a María Vallejo y a teresa Gómez, que jugaban a ‘no querer’, pero queriendo mucho!... Cómo recibía la mascadita de Chelita… Y cómo contestó a Rosa Solórzano cuando ella le dedicó desde lejos con la mano su especial y cariñoso ¡adiós!...”

Este diálogo, dice el misionero García, se desarrollaba en Morelia un día del año 1855. Era Rector del Seminario Tridentino Don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, que sería el Obispo más ilustre de México en toda la segunda mitad del siglo diecinueve. El Seminario, a pesar de su nombre, no era precisamente un plantel de candidatos al sacerdocio, aunque de él salieron abundantes y magníficos sacerdotes; por otra parte, el latín se estudiaba como una asignatura importante para la mejor formación en las letras clásicas. Los seminarios eran en aquel entonces los únicos planteles de enseñanza superior, y por esta razón se hallaban allí tres de los hermanos Plancarte, entre ellos José Antonio, el cual demostraba  una vocación excepcional para el estudio.

Sin embargo, a pesar de la tradición familiar de dos siglos, tanto paterna como materna, José Antonio no pensaba ser sacerdote […] Ni siquiera quiere proseguir la carrera literaria sino dedicarse al comercio.

De un solo vistazo

1840. Nace en México, la capital, este hijo de Zamora.
1852-1862. Estudiante en Morelia, puebla, y después en Oscott de Inglaterra.
1862-1865. En Roma. La carrera eclesiástica. Sacerdote.
1866-1867. Inicios sacerdotales en Zamora.
1867-1882. Párroco de Jacona, realizador de obras grandes.
1873. Fundación del Colegio de San Luis. Alumnos hacia Roma.
1876. Fundación de Asilo de San Antonio para niñas pobres.
1878. Nacen el 2 de Febrero las hijas de maría Inmaculada de Gudalupe.
1879. Construye el ferrociarril de tracción, Zamora-Jacona.
1882. Se traslada definitivamente a México.
1885. Director del Colegio Clerical.
1886-1897. El Templo Expiatorio Nacional de San Felipe de Jesús.
1886-1895. La restauración de la Colegiata.
1895-1898. Decimosexto Abad de Guadalupe. Coronación Canónica de la Virgen. Preconizado Obispo Titular y renuncia definitiva al Obispado.
1896-1897. Entre la colegiata y el Templo Expiatorio.
1898. Muere este santo sacerdote mexicano.


[1] García, Pedro: El Padre Plancarte. Figura prócer de la Iglesia Católica en México, Edición de las hijas de María Inmaculada de Guadalupe, A.R., México, D.F., 2007, pp. 11 a 13.

María Luisa - Novela por entregas IX - Jaime Alonso Ramos Valencia

Lunes 6 de diciembre de 1918, a las 17:40 hrs.

De absorta en mis pensamientos, volví a la realidad
cuando sentí que se detenía la carreta. Uno de los jinetes, que para protegernos nos acompañaban, hizo una señal de parar y guardar silencio. Algo había escuchado y prefirió averiguar. Por ello, aún cuando montaba un caballo pequeño y patojo que parecía tropezarse en los surcos del camino, avanzó lenta y silenciosamente, y como a cincuenta metros, de pronto, de un matorral, espantados, cruzaron el camino dos venados para perderse en los matorrales cercanos a los pinares que vestían ya los lomeríos y las montañas.

El jinete no hizo por disparar su arma que tenía
ya en su mano. Ahora era más importante la seguridad de los viajeros que la cacería;
por eso, respiró hondo y gritó:

—¡Adelante, no hay peligro!

Cuando ya no volvió mi papá, yo era muy chica
y me hice a la idea de que, con su patrón, sólo se habían
perdido, y que tarde o temprano regresarían. Mi
mamá lo lloraba y me decía que había muerto, que no
lo veríamos más. Fue hasta que viví en Cotija que me
dijeron que unos criminales, al asecho de las sombras
y mientras la mayoría de los hombres y los animales
descansaban, atacaron la caravana.

Lo hicieron con la complicidad y traición
de ocho de sus arrieros que se unieron a los bandidos,
para a mansalva asesinar a sus compañeros
y entre ellos al propio patrón y a mi papá.

Sólo cuatro personas, tres arrieros y un caporal, salvaron
sus vidas escondiéndose en el monte. Ellos, mucho
tiempo después, al volver al pueblo, dieron cuenta de lo
sucedido.

Todo el tiempo que viví en la Estancia de Arriba
era muy chica para, a esa edad, comprender tragedias.
Yo era simplemente feliz, inocentemente feliz; no sabía
ni de malos y buenos, de muerte, guerra o revolución;
de ladrones y asesinos; no sabía ni de pecado, ni de infierno,
ni de nada de cielos y gloria eterna.

Pecado…, infierno… Era muy niña e inocente
cuando una mañana llegó a la Estancia de Arriba,
montando un buen caballo, el vicario: un sacerdote que
de cuando en cuando, en lapsos de pronto de semanas,
de pronto de meses, hacía la visita al rancho, para confesar
y celebrar una misa.

—¿Dónde están todos?, le preguntó a una viejita reumática
que estaba a la sombra de su casa acompañada por
uno de sus nietos.

—Todos andan por allá, padrecito. No crea que ni tan
lejos. Ahí donde se ven aquellos pastizales. Se descuidaron
y una vaca se atragantó del pasto que estaban ensilando,
y como todavía no se acicalaba y estaba caliente, pues se
“aventó” y hubo que “carnearla”. No tardan en venir con los
tasajos.

—En mal día se empachó ese animal… ¡A ver, niño, corre
y avísales que se vengan a la misa!

Traía el padrecito un ayudante, hombre ya maduro
pero muy activo, que aseguró las monturas y empezó
a improvisar la Capilla para la celebración, que siempre
se hacía en un portalito de la casa grande. Cubrió la
mesa que hacía de altar y la adornó con un crucifijo de
pedestal y dos candeleros con velas a medio consumir.

Surtió la vinajera y la del agua, y dejó a la mano y con
mucho respeto el veliz que alojaba los vasos sagrados:
cáliz y patena que sólo el sacerdote tocaba con sus manos
consagradas.

Con todo y el aviso que llevó el niño, las personas
del rancho tardaron en aparecer. Se divisaban desde
lejos formando una fila que avanzaba lentamente. Todos
traían en sus brazos algún trozo de carne sanguinolenta.

Era una escena patética el ver rostros, manos
y vestidos teñidos de rojo, y a la vez expresando júbilo,
manifestado en saltos y risas.

Una vez que, metidos cada quien en sus casas,
colgaron sus tasajos y se asearon, salieron a reunirse
para la celebración

Cuando el sacerdote dijo su sermón y nos habló
de cosas muy bonitas que yo ni entendía, de pronto
dijo:

—¡En que mal día se empachó esa vaca porque es “semana
santa” y el que coma carne comete un “pecado grave”
e irá con los malos al infierno!

Era muy chica y feliz para entender esas palabras
de “pecado” e “infierno” que por primera vez me impactaron;
pero esa misma tarde y los tres días siguientes,
con temor en el corazón por desoír al sacerdote, pero
con un gusto en el paladar y una panza tan satisfecha
que embotaba la conciencia, todos los del rancho, hombres
y mujeres, chicos y grandes, acabamos con aquella
carne de res que tan de cuando en cuando saboreábamos.
¡Fue mi primer “pecado”! Yo, tan chica e inocente,
albergué en mi corazón el temor de condenarme en los
infiernos.

Era muy chica para entender que había en mi patria
una revolución; que eran tiempos de guerra entre
hermanos; era muy chica para entender eso, pero no
para sentir el temor y la inseguridad.

Un día entré con Asunción a la biblioteca y oficina
de su papá, y noté que faltaba un cuadro que colgaba
en la pared; era la pintura al óleo de un general que era
el presidente de México, y pregunté:

—¿Dónde está el cuadro?

—Don Porfirio ya no es el presidente. Lo derrocaron y
lo desterraron a otro país. Por eso mi hermano dice que es
muy peligroso seguir siendo simpatizantes del General. No
lo quiso ni guardar, lo descolgó para quemarlo.

—¿Que fue muy malo?, pregunté cuando entraban al
lugar doña Aurora y su hijo Felipe, y fue éste quien me
contestó:

—Hace cuarenta y tantos años, en 1871, el joven general
don Porfirio Díaz jugó por la Presidencia, lanzando
su candidatura contra don Benito Juárez, que determinó
reelegirse ya que no quería por ningún motivo abandonar
el poder.
Y así pasó: llegaron las elecciones y don Benito

volvió a ganar y se reinstaló en el poder, pero sus contrincantes
no quedaron satisfechos y el país no quedó en paz,
y por eso hubo varios levantamientos en armas. El más
notable fue el de don Porfirio Díaz, que se llevó a cabo en
su propia hacienda, llamada la Noria, a inmediaciones de
Oaxaca, contra el General Alatorre.

—¡Hijo, lo interrumpió doña Aurora, si les vas a contar
lo del “caballo de Troya al revés”, que sepan desde ahora
que puede ser que no sea verdad!

—De ser verdad, ¡es verdad! Estaba con mi papá cuando
doña Estefanía Ochoa, la viuda de don Francisco Gudiño,
uno de los protagonistas, nos lo contó. Nos dijo que incluso,
cuando don Porfirio era ya presidente, les ofreció…,
bueno, ¡a su esposo!, la Administración Aduanal del puerto
de Veracruz, pero la rechazó honradamente y entonces le
obsequió una buena cantidad de dinero. Y que a don Marcelino
Morfín Chávez, el otro arriero, lo instaló como Gobernador
de Zacatecas.

—Las niñas preguntaron si don Porfirio fue muy malo,
volvió a interrumpir doña Aurora, espero les contestes.

—¡Claro que les voy a contestar!, pero primero la narración:
les decía de la batalla en la que el general Alatorre
derrotó a los alzados. En esa batalla escenificada a las
afueras de Oaxaca fue asesinado y arrastrado por las calles
de la población don Félix Díaz, hermano de don Porfirio. En
tanto que éste se ocultó en una casa, cercana a un mesón,
y se le buscaba por toda la ciudad.
En dicho mesón se encontraban
con sus hatajos dos arrieros de Cotija: don Marcelino
Morfín Chávez y don Francisco Gudiño, a quienes el
mesonero conocía a fondo y sabía que eran gente confiable
e incapaces de delatar a nadie; por eso los enteró de la
situación y les propuso que salvaran la vida del General
Díaz, tan seriamente amenazada. Estos, sin más interés, y
sólo por hacer el bien a quien se mostraba tan angustiado,
dieron su consentimiento.

—¡Así son los hombres de Cotija!, ¡valientes, generosos!
¡Así fue tu padre!, exclamó doña Aurora.

—¡Sí, sí, así fue mi papá Felipe!… Les contaba que don
Porfirio, saltando bardas, llegó a uno de los corrales del
mesón en los momentos en que estos arrieros ya habían
matado una mula bastante desarrollada. Le sacaron los
intestinos y otras partes a fin de darle mas cupo y acomodaron
a don Porfirio, como mejor pudieron, dentro de
la bestia, y luego cosieron bien el cuero, procurando dejar
lugar para que entrara el aire.

—¡Guácala! ¡Qué asquerosidad!

—De antemano habían solicitado el permiso de un subalterno
de Alatorre “disque” para tirar fuera de la ciudad
a una mula que se les había muerto. Era de noche; los
soldados hacían guardias tanto en la calle como a la salida
del pueblo; y así aquellos dos valientes arrieros sacaron
la mula arrastrándola con otras dos bestias hasta que
llegaron a un sitio donde no había ya ningún peligro. Allí
descosieron la panza del animal y “vivo y coleando” salió el
General Díaz para seguir trotando por los caminos de sus
aventuras militares y políticas hasta que llegó a la Presidencia
de la República.

—¡Qué humillación para un militar!, dijo doña Aurora.

—Y entonces, ¿fue un buen hombre?, volví a preguntar.

—Pues por lo pronto fue agradecido. Estando ya instalado
en la Silla Presidencial no olvidó el gran servicio que le
hicieron, en horas negras, estos dos arrieros; y a muchos
otros, sabiendo que eran de Cotija les daban salvoconductos
para transitar el país y, más aún, hay muchos que decían
que desde entonces son proveedores de la despensa
del Palacio Presidencial.

—Esos favores a lo mejor fueron para sellar bocas. Que
casualidad que la hazaña de los señores arrieros no la supieron
sino muchos años después, ya que estaba desterrado
en París. Pero… ¡Sí fue un buen Presidente!

—¡Sólo en sus primeros mandatos! Luego se reeligió
una y otra vez, y el poder corrompe y provocó el descontento
de la Nación. Vino entonces la Revolución; lo derrocaron
y lo desterraron a Francia.

—¡Se merece entonces que lo descolgaran!, dijo Asunción,
mirando el lugar vacío en la pared a la vez que jalaba
de mi mano para ir a jugar al patio. Debió estar muerto de
miedo para aceptar que lo ocultaran en la panza de una
mula, acabó diciendo.

(Nota del editor: para que el blog le muestre todos las entregas de la novela en una sola página, pulse con el cursor del ratón en la parte de abajo de esta Entrada, en donde dice Etiquetas: María Luisa novela por entregas Jaime Alonso Ramos Valencia).

domingo, 14 de agosto de 2011

Manos después de la reforestación en Valle de Guadalupe - Fotografía de Laura Magaña


Luego de otra intensa jornada de reforestación, esta vez en Valle de Guadalupe, Laura Magaña publicó esta imagen en la página de Facebook Somos Tangancícuaro. Las campañas de reforestación han sido constantes y Laura, junto con un grupo de tangancicuarenses, han estado trabajando con mucho ahínco en la recuperación del entorno natural del valle de Tangancícuaro.

Hongos michoacanos silvestres - Fotografía de Jaime Cristobal López


Jaime Cristóbal López es originario de Tarecuato, en la región purépecha de Michoacán. Su interés por la naturaleza que rodea a su terruño lo ha llevado a coleccionar un importante acervo de fotografías de una flora que va desde una amplia variedad de flores silvestres hasta los hongos que, como estos que muestra su magnífica postal. ¡Bienvenido al blog y gracias por compartir con nosotros tu material!

Balneario en la Presa Verduzco o de la Luz, en Jacona, Michoacán - Fotografía de Israel López Ruiz


En Jacona de Plancarte han logrado crear una muy buena infraestructura de servicios turísticos al lado de la Presa Verduzco o de la Luz con kioscos-cenadores equipados con parrillas para asar al carbón, canchas deportivas, albercas y servicios de baños y sanitarios, lo que convoca un gran número de visitantes los fines de semana, días de asueto y vacaciones. En esta postal, Israel nos lo muestra tal como luce plenamente integrado al magnífico entorno natural que le rodea.

Mujer purépecha preparando el atole - Fotografía de Francisco Martínez


Fotografía de Francisco Martínez, quien publica sus fotos en internet con el nombre de franciscomx2005.

Gracias un comentario en esta entrada, hemos corregido nuestra apreciación. El comentario, de un visitante anónimo, dice: "La Nanáche está haciendo un riquísimo atole blanco. Fíjate en el tipo de traste para preparar la comida. El traste para el churhipo es uno muy diferente." Y es cierto: regularmente el churipo se prepara en ollas de barro. ¡Gracias por la aclaración!

Entrada a Ecuandureo


Esta postal del ingreso a Ecuandureo fue publicada por Angel Ayala Pasache en la página de Facebook Ecuanduero, Michoacán De Ocampo, México.

Templo del Sagrado Corazón en Sahuayo - Fotografía de Carlos Magaña


Mujeres purépecha conversando - Fotografía de Bull Ortiz Galván


En la cotidianidad de una conversación, Bull Ortiz logró captar esta magnífica postal en que podemos adentrarnos en la actitud de la plática...

Recetas de cocina con Queso Cotija - Aros de Cebolla


Con el patrimonio en las manos


Dr. Esteban Barragán López
Investigador
El Colegio de Michoacán, A .C.

A la memoria de Georgio De´Angeli
Primer Delegado en México de Slow Food


Desde finales del siglo XVI, los españoles, criollos y mestizos que se fueron “arranchando” en el valle de Cotija y posteriormente en las serranías de sus alrededores en busca de oro (al sur) y de espacio libre para sus reses, entre los huecos que iban dejando los latifundios y las comunidades indígenas en proceso de conquista y colonización, sentaron las bases para que muy pronto Cotija se convirtiera en el centro rector de una extensa y accidentada región ganadera, que con el tiempo llegó a abarcar todo el extremo occidental de lo que hoy es el estado de Michoacán y su aledaño y antiguo Corregimiento de Jilotlán, en el actual estado de Jalisco.

En su lenta, progresiva y espontánea expansión, los miembros de esta sociedad ranchera fueron imponiendo la actividad ganadera y, dentro de ella, la elaboración del queso que sólo seco y a “lomo de mula” podía ser trasladado a Cotija, y de ahí distribuido a otros lugares del país y allende la frontera sur de México. Así que pronto ganó el nombre de queso Cotija tanto por el origen de las primeras manos que lo fabricaron en la zona como, sobre todo, por ser de este lugar los principales arrieros y comerciantes que al menos desde el siglo XVIII lo distribuyeron a distintos y lejanos lugares del país.

Además de los vínculos de largo alcance, la arriería favoreció la expansión y la vinculación permanente de la población de toda esta región de Cotija con sus regiones vecinas, al oeste y principalmente al sur, de esta cabecera regional. En olas sucesivas de migración, cuya avanzada eran arrieros y rancheros de la región de Cotija, éstos y sus descendientes fueron colonizando el valle de Tierra Caliente y la Sierra Madre del Sur, e implantando sus haciendas y ranchos ganaderos donde elaboraban queso durante la temporada de lluvias de cada año.

Éste era trasladado posteriormente a los poblados ubicados en las partes altas y frías del eje Neo-volcánico, de donde procedían o vivían muchas de las familias de los terratenientes y, en cuyas altas casas de adobe, madera y teja, continuaba el proceso de maduración del queso, mientras era desplazado por los arrieros hacia mercados más lejanos. De tal manera que el queso que se elaboraba en esa amplia región estrechamente vinculada a Cotija (cuenca del río Tepalcatepec) como lo estaba la zona de Quitupan, Valle de Juárez, Mazamitla, Jalisco y San José de Gracia, Mich (altos de Jalmich), el Valle de Tierra Caliente (Tepalcatepec, Buena Vista, Apatzingán) y la Sierra Madre del Sur, con Coalcomán y Aguililla principalmente, fue el queso que se dio a conocer por los arrieros con el nombre de Cotija.

 Mapa de la Cuenca del río Tepalcatepec.

Con el paso del tiempo y con el desarrollo de la vías de comunicación, primero las del ferrocarril (al inicio del siglo XX) y más tarde las brechas y carreteras (de mediados del mismo siglo XX), que en ningún caso cruzaron por Cotija, fue cayendo en la obsolescencia la actividad de los arrieros y se fue reduciendo así la vasta región que hasta entonces había reconocido a Cotija como cabecera administrativa, cultural y comercial; se redujo también el área de producción del queso cotija auténtico, es decir, el producido con las técnicas tradicionales que le dieron renombre desde siglos antes.

sábado, 13 de agosto de 2011

La Cruz de La Beata desde el valle de Tangancícuaro - Fotografía de Sergio Alfaro Romero


Bolero en la Plaza de Armas de Zamora - Fotografía de Rubén Guillén Soto


De lo más cotidiano Rubén obtiene las más extraordinarias imágenes, como ésta de la Plaza Principal de Zamora, en donde lsus boleros ofrecen una tradición de servicio muy añeja.

Violetas silvestres del paisaje michoacano - Fotografía de Jaime Ramírez


Atento al paisaje natural en todos sus detalles, Jaime nos regala esta espléndida imagen de una violeta silvestre en el paisaje natural de Michoacán.

Platicando en la plaza de Zamora, Michoacán - Fotografía de Israel López Ruiz


Nuestra plaza principal conserva el ambiente placentero que la caracterizó como centro de una señorial ciudad porfiriana. En este lugar, es todavía posible disfrutar de un medio ambiente impregnado por el sonido del agua en sus fuentes y de múltiples pájaros que habitan sus frondosos árboles. El tiempo transcurre entre la conversación y la contemplación del ir y venir de la gente. Esta espléndida postal de Israel capta uno de tantos momentos célebres en la cotidianidad de la Plaza de Armas de Zamora.

Mujer purépecha en telar de cintura - Fotografía de José Luis Trejo Alejandre


Apuntes para la Historia de la Villa de Tangancícuaro V - Martín Sámano Magaña

Ubicación del primitivo pueblo de Tangancícuaro

Al llegar los primeros españoles a la región, por el año 1531,
encontraron el caserío de sus moradores disperso en una área muy
extensa la que, partiendo de la ribera suroeste de la laguna que
ocupaba el centro del valle, se aproximaba hasta el pie de las lomas
de Junguarán.

Lindaba su territorio al oriente,
con la comunidad de Chilchota,
llegando por el noroeste a cerca
de dos leguas del pueblo de Xacona.
Su centro comercial y religioso era el lugar denominado aún en nuestros días: Acuitze
(que en lengua purépecha significa víbora).

A propósito de este lugar, el licenciado Eduardo Ruiz se
expresa así: "La población principal se hallaba entonces a media
legua hacia el sur del paraje que hemos descrito (Tangancícuaro); se
llamaba Acuitza y de ella sólo quedan ruinas de casas y algunas
yácatas que revelan su antiguo esplendor".

Hoy se conoce también ese lugar con el nombre de las Capillas,
donde ya sólo existen pequeñas prominencias de tierra
que se supone fueron templos (Thioseos) destinados al culto
de las divinidades tarascas.

Estas reliquias del pasado de nuestro pueblo, aunque sin más valor
arqueológico que una referencia geográfica del centro del primitivo
pueblo de Tangancícuaro, desgraciadamente están siendo
arrasadas, aprovechando la tierra en la fabricación del tabique.

En el margen occidental del camino que conduce a Ocumicho,
existía hasta hace pocos años una yácata conocida por el nombre
de El Coecillo (despectivo de caes, como llamaban los españoles
a los templos tarascos), la que fue destruida hace varios años.

Es frecuente encontrar en el área a que nos estamos refiriendo,
al hacer excavaciones de poca profundidad, fosas sepulcrales que
contienen, además de restos humanos, cazuelas y otros muchos
objetos de barro con que , seguramente, era costumbre entre los
naturales proveer a sus muertos para el viaje a la eternidad.

Fotografía: La Beata en una vista desde el valle de Tangancícuaro,
publicada en el propio libro.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Santuario Guadalupano de Zamora al atardecer - Fotografía de Sergio Alfaro Romero


Municipios de la Región Zamora - Cotija de la Paz, Michoacán


Se localiza al oeste del Estado en las coordenadas 19º48' de latitud norte y 102º42' de longitud oeste, a una altura de 1,630 metros sobre el nivel del mar. Limita al norte con Jiquilpan al noroeste con Villamar, al este y sur con Tocumbo, al oeste y suroeste con el Estado de Jalisco.


La población del municipio es de 18,207 habitantes, según el II Conteo Nacional de Población y Vivienda 2005. Tiene una superficie de 504.05 Km², el relieve está constituido por el sistema volcánico transversal, sierra de San Ángel; cerros de la Corona, Verde, Blanco, del Pinal, lomeríos altos al sur donde va colindando con Jalisco y el valle de Cotija. Su hidrografía se integra por los ríos de Cotija, Tajo, Ejes y Agostadero.

El municipio esta comunicado por la carretera estatal Jaripo-Cotija que entronca con la carretera federal número 15 México-Nogales y la carretera estatal Tocumbo-Cotija que entronca con la carretera estatal 40 Zamora-Los Reyes. Algunas localidades se comunican por caminos de terracería. Cuenta con servicio de autobuses, teléfono domiciliario en la cabecera y casetas telefónicas públicas; telégrafos, correos, y cobertura de telefonía celular. Se distribuyen periódicos y revistas de circulación regional, estatal y nacional, además de contar con una amplia cobertura en sintonía de radio AM-FM, canales de televisión nacional.

En lo referente a instituciones educativas el municipio cuenta con los niveles de: preescolar, primaria, secundaria, telesecundaria, bachillerato a través de colegio de bachilleres, preparatoria y CONALEP; además de un Centro Cultural Interamericano (retiros espirituales a nivel internacional).

Existe una Clínica de la Secretaría de Salud, una Clínica del IMSS, 2 hospitales particulares, y consultorios médicos.

La necesidades básicas de la población son atendidas con un mercado en la cabecera municipal y tianguis, tiendas de ropa, zapatería, ferreterías, misceláneas, materiales de construcción, etc.

Cuenta con campos de fútbol, canchas de básquetbol, voleibol y parques recreativos como el "Cerrito Calabazo".

En lo que a hospedaje se refiere, en el centro de Cotija se tienen el Hotel Cotija y el Hotel Vargas, así como la posada La Soledad.

Las principales localidades del municipio son:

Cotija de la Paz
Cabecera municipal. Sus principales actividades económicas son la agricultura, la caña de azúcar, maíz y alfalfa son los principales cultivos; la ganadería, criándose bovinos, porcino, caprino y avícola; y en relación al comercio con artículos de primera y segunda necesidad. Su distancia a la capital del Estado es de 223 km.

El Barrio
Localidad a 4 Km. rumbo Este de la cabecera municipal y comunicada con ésta por carretera doblando a la izquierda en el entronque de la localidad de El Puerto. Sus principales actividades económicas son la agricultura, sus principales cultivos son la caña de azúcar, el maíz y el frijol; y en la ganadería se cría ganado porcino y avícola. La virgen del Barrio atrae muchos peregrinos de los alrededores de Cotija.

Parque de la localidad de El Barrio
con una cancha de básquetbol.

La Esperanza
Localidad a 10 Km. rumbo Este de la cabecera municipal y comunicada con ésta por cartera hasta el entronque a la altura de la localidad de El Paraiso de Rubén Romero doblando a la derecha al camino de terracería que llega a la localidad. Sus principales actividades económicas son la agricultura, sus principales cultivos
son la caña de azúcar, el maíz y el frijol; y en la ganadería se cría ganado porcino y avícola. Su distancia a la cabecera municipal es de 10 km.

San Juanico
Localidad a 12 Km. rumbo Noreste de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera que va a Emiliano Zapata hasta el entronque a la altura de la localidad de El Paraíso de Rubén Romero doblando a la izquierda al camino de terracería que llega a la localidad, pasando la localidad de El Paso. Sus principales actividades económicas son la agricultura, destacando los cultivos de caña de azúcar, el maíz y frijol; y en la ganadería se cría ganado porcino y avícola.

Laguna de San Juanico
Laguna artificial susceptible de utilizarse para la práctica de varios deportes acuáticos.

 
Ayumba
Localidad a 12 Km rumbo Sureste de la cabecera municipal y comunicada con esta por la carretera a Tocumbo pasando la localidad de La Resolana, hasta el entronque con el camino de terracería que lleva a la localidad.

Vista Hermosa
Localidad a 11 Km rumbo Sureste de la cabecera municipal y comunicada con esta por la carretera a Tocumbo hasta la localidad de La Resolana y de ahí, por el camino de terracería que lleva a la localidad.

Los Zapotes
Localidad a 6 Km rumbo Sureste de la cabecera municipal y comunicada con esta por la carretera a Tocumbo.

El Paso
Localidad a 6 Km. rumbo Noreste de la cabecera municipal y comunicada con ésta por carretera hasta el entronque a la altura de la localidad de El Paraíso de Rubén Romero doblando a la izquierda al camino de terracería que llega a la localidad

El Lobo
Localidad a de la cabecera municipal y comunicada con esta por camino de terracería

La Resolana
Localidad a 11 Km rumbo Sureste de la cabecera municipal y comunicada con esta por la carretera a Tocumbo.

San Pablo
Localidad a 10 Km. rumbo Noreste de la cabecera municipal y comunicada con ésta por carretera hasta el entronque a la altura de la localidad de El Paraíso de Rubén Romero doblando a la derecha al camino de terracería que llega a la localidad.

Santa María
Localidad a 12 Km. rumbo Noreste de la cabecera municipal y comunicada con ésta por carretera hasta el entronque a la altura de la localidad de San Francisco doblando a la izquierda al camino de terracería que llega a la localidad.

El Flechero
Localidad a 6 Km rumbo norte de la cabecera municipal y comunicada con esta por camino de terracería

El Sauz
Localidad a 5 Km. rumbo Este de la cabecera municipal y comunicada con ésta por carretera doblando a la izquierda en el entronque de la localidad de El Puerto hasta el entronque con el camino de terracería que lleva a la localidad.

Los Gallineros
Localidad a 21 Km rumbo Sur de la cabecera municipal y comunicada con ésta por camino de terracería pasando la localidad de Los Amoles.

Coameo Grande (Coameo de San Lorenzo)
Localidad a 16 Km. rumbo Noreste de la cabecera municipal y comunicada con ésta por carretera hasta el entronque a la altura de la localidad de San Francisco doblando a la izquierda al camino de terracería que llega a la localidad, pasando la localidad de Santa María.

El Paraíso de Rubén Romero
Localidad a 8 Km rumbo Este de la cabecera municipal y comunicada con ésta por la carretera que va a la localidad de Emiliano Zapata.

El Moral
Localidad a 8 Km rumbo norte de la cabecera municipal y comunicada con esta por camino de terracería

El Puerto
Localidad a 4 Km rumbo Este de la cabecera municipal y comunicada con esta por la carretera que va a las localidades de Tocumbo y Emiliano Zapata

Los Amoles
Localidad a 16 Km rumbo Sur de la cabecera municipal y comunicada con ésta por camino de terracería.

El Lourdes
y muchos otros pequeños ranchos productores de queso al sur de la cabecera municipal.

Cultura y Turismo

Además de darle nombre al Queso Cotija, la vocación ranchera del municipio y su paisaje serrano hacen del municipio un lugar ideal para el turismo alternativo sin dejar de lado el turismo tradicional debido a su riqueza histórica y cultural.

Fiestas, danzas y tradiciones

Algunas de las fechas más populares que se festejan en el municipio de Cotija:

5 y 6 de Enero Fiesta religiosa en La Esperanza
12 de Enero Celebración de Virgen de Guadalupe en San Juanico
5 de Febrero Celebración en honor de San Felipe de Jesús
19 de marzo Festividad de San José
Marzo- Abril Fiestas de Semana Santa
24 de Junio Fiesta a la Santa Patrona de El Barrio de San Juan
15 y 16 de Septiembre Conmemoración de la Independencia de México
20 de Noviembre Revolución Mexicana
1-12 de Diciembre Fiestas tradicionales
 Parroquia de la Purísima Concepción,
construida con elementos neoclásicos y barrocos.

Algunas actividades sociales

El mayor centro de reunión de la sociedad de Cotija es la Plaza Principal, en donde día con día durante la noche y principalmente los domingos se reúnen la población para dar la vuelta a la Plaza, siendo esto una tradición antigua.
 Casa natal de monseñor Rafael Guízar y Valencia.

Eventualmente y en épocas de fiestas locales se promueven bailes, improvisando espacios cerrados o al aire libre para su realización y determinando el éxito de los mismos. El baile más esperado por la sociedad es que se realiza el 11 de diciembre, siguiéndole el 15 de septiembre, ya que la comunidad está esperando la coronación de la reina de las fiestas patrias. Y desde noviembre del año 2000, se ha empezado un evento social y cultural muy importante para el municipio: “La Feria de Queso Cotija”, durante el cual se da a conocer la calidad de la Industria quesera de Cotija.

Algunas actividades culturales

Sus costumbres son muy particulares, como la Peregrinación a La Virgen de Guadalupe, en la que llegan a participar casi todo el municipio, y para llegar a realizar estas se hacen kermeses durante el año para recaudar los fondos. Sus fiestas principales son del 8 al 12 de Diciembre.

Cuenta con lo siguientes lugares culturales: La casa de la cultura, La biblioteca pública y el nuevo Centro Cultural Interamericano (de los Legionarios de Cristo).






















Iglesia de San José
En el interior del templo se encuentran pinturas realizadas por Eulogio Gallardo, fechadas en 1898.


Queso Cotija
Variedad de queso que se produce en las rancherias enclavadas en la sierra de Jalmich, al sur de la cabecera municipal.


Notas del Editor:
Este material fue publicado en el año 2007 por el Subcomité de Planeación y Desarrollo Regional (SUPLADER) de la Región Ciénega de Chapala y El Colegio de Michoacán.

Su objetivo fue realizar un Inventario del potencial, en materia de recursos turísticos, de esta parte noroccidental del estado de Michoacán. De esta forma, el documento se presentó como una base para posteriores trabajos, que deben complementarlo, y no como un catálogo exahustivo.

Por otra parte, se advierte que se incluyen lugares en los que se requiere de infraestructura de atención al turista.

Incluimos toda la información en este blog porque queremos hacer un reconocimiento al trabajo realizado y porque la difusión de sus resultados es sumamente útil para hacernos una conciencia más clara, completa y real de nuestro potencial turístico: lo que tenemos y lo que nos falta realizar.

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