Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

domingo, 31 de enero de 2010

Haití 2010

Textos Inspiradores III


Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.


Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.


Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.


Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.


Si el hombre no ha descubierto nada por qué morir, no es digno de vivir.


Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.


La violencia crea más problemas sociales de los que resuelve.


Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.


Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.


Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.

Texto Inspirador II


Esta Canción,
por Silvio Rodríguez


Me he dado cuenta de que miento.
Siempre he mentido,
siempre he mentido.

He escrito tanta inútil cosa,
sin descubrirme,
sin dar conmigo.

No amar en seco,
con tanto dolor,
es quizá la última verdad
que queda en mi interior,
bajo mi corazón.

No sé si fue
que malgasté mi fe
en amores sin porvenir,
que no me queda ya
ni un grano de sentir.

Yo sé que a nadie le interesa
lo de otra gente con sus tristezas.

Esta canción es más que una canción,
y un pretexto para sufrir,
y más que mi vivir,
y más que mi sentir.

Esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mí,
de que me vea en ti.

Yo sé que hay gente que me quiere.
Yo sé que hay gente que no me quiere.

Texto Inspirador I


Soy un corazón tendido al sol
Por Víctor Manuel


Aunque soy un pobre diablo
casi siempre digo la verdad
como fuego abrasador
siempre quise ser el que no soy
no transcurre el tiempo junto a ti
no existe el reloj
no tiene sentido entre tú y yo.

Aunque soy un pobre diablo
se despierta el día y echo a andar
invencible de moral
que difícil es buscar la paz
convivir venciendo a los demás
nuestra sociedad
es un gran proyecto para el mal.

Aunque soy un pobre diablo
sé dos o tres cosas nada más
sé con quién no debo andar
también se guardar fidelidad
sé quien son amigos de verdad
sé bien donde están
nunca piden nada y siempre dan

Dejo sangre en el papel
y todo lo que escribo al día siguiente rompería
si no fuera porque creo en tí
a pesar de todo tú me haces vivir
me haces escribir dejando el rastro de mi alma
y cada verso es un girón de piel
soy un corazón tendido al sol.

Para una Monografía de Zamora I


Los estudiosos de esta ciudad y su región han encontrado material suficiente para confeccionar libros desde diversas perspectivas, entre las que se destacan las académicas.

Los historiadores ubican la fundación y desarrollo de la Sultana del Duero desde los tiempos de la Conquista y colonización de México «hasta nuestros días».

Los geógrafos, localizan el Valle de Zamora como lugar ubicado en el Occidente de México; allí: en la parte noroccidental del estado de Michoacán.

Para los detallistas del suelo, es un bajío conformado por una colección de valles aledaños de altitudes que forman un enmarañado de sierras entre ejes volcánicos.

En el terreno que pisan los políticos, Zamora es cabecera municipal y de distrito.

En el ámbito de la religión católica es sede episcopal, epicentro de una extensa diócesis plena en toda clase de bendiciones.

Para sociólogos, antropólogos y otros especialistas, la región zamorana conjuga en un mismo territorio fenómenos que nombran con términos como indigenismo y mestizaje; cultura, tradición y costumbres rurales; manifestaciones de modernización urbana y otros síntomas socioculturales por el estilo.

Para una buena parte de los zamoranos su ciudad es añeja, fundada por españoles venidos de una Zamora del otro lado del mar. Es fundamentalmente agrícola y en seguida comercial. No hay mucha industria y últimamente se ha colmado de médicos, maestros de escuela, abogados, ingenieros civiles, arquitectos, administradores y demás gente que tuvo que salir fuera –los que pudieron–, a prepararse profesionalmente. Ahora, ya hay quienes pueden estudiar aquí sin necesidad de inmigrar o emigrar.

(Ilustración obtenida del folleto Viaja a lo extraordinario de la serie Michoacán, el alma de México, editado por la Secretaría de Turismo de Michoacán. Nota: Las imágenes del Blog se pueden ampliar haciendo click sobre ellas con el cursor del ratón).

lunes, 18 de enero de 2010

Zamora, Ciudad Luz I




El próximo viernes 29 de enero será inaugurada la iluminación escénica de otros dos edificios destacados del patrimonio arquitectónico de Zamora: el Teatro Obrero (imagen intermedia), y el Palacio Federal, antiguo Palacio Episcopal (imagen inferior).

La primera imagen corresponde a la inauguración de la iluminación del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe.

Estos edificios y al menos otra docena más, integran el proyecto Zamora, ciudad luz, promovido por el arquitecto Manuel Ambriz y apoyado por ciudadanos convencidos de que Zamora puede convertirse en un importante polo de desarrollo turístico para toda su región.

Siguen en la lista, al menos en las expectativas de los promotores del proyecto, la iluminación del Templo de San Francisco y Capilla de San Juan Diego, además de la Catedral Diocesana, en el Centro Histórico de la ciudad.

jueves, 14 de enero de 2010

Plaza de los Insurgentes en Zamora



Esta fotografía, que parece más bien una pintura, fue tomada, tratada y publicada por un muy buen fotógrafo que en Internet se firma como Masteryoda y presumiblemente es originario de Moroleón. Publica sus fotos en la página www.skyscrapercity.com e incluye mucho material de Michoacán, en general, y particularmente de la Región Zamora.

La imagen muestra en primer plano la fuente que adorna la Plaza de los Insurgentes, en el Centro Histórico de la ciudad. Al fondo se yergue la imponente cúpula de la Santa Iglesia Catedral de la Diócesis de Zamora.

A la plazoleta se le nombró "de los Insurgentes" porque está rodeada de calles que llevan nombres de libertadores: Guerrero, Allende, Aldama y Corregidora;a demás de encontrarse aledaña al Centro Comercial Morelos.

(Acceso directo a la imagen: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=533706)&page=4

Santuario Guadalupano Interior I


Cada vez son más las fotografías extraordinarias del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe, en Zamora, que se publican en el Internet. Esta fue obtenida de la galería de RayPG 2.0 en flickr.com (http://www.flickr.com/photos/raypg/).

Ranchería en la cima del cielo

Del material que Esteban Barragán está trabajando para promover contra viento y marea y por todas partes el Queso Cotija, compartimos esta fotografía que muestra la integración plena del entorno humano con el natural, en la Sierra de Jal-Mich.; un lugar donde no se debe pintar una frontera política entre los estados de Jalisco y Michoacán.

Para qué


Con tantos aumentos de impuestos y en el costo de insumos y servicios, como las gasolinas y el transporte público, por ejemplo, uno se pregunta para qué el gobierno quiere más dinero.

La lógica que la clase gubernamental proclama es que sólo así puede mantener quesque “sanas” las finanzas públicas y ofrecer a los ciudadanos “más y mejores servicios”, pero si nos remitimos al compendio de denuncias que hemos conocido en los últimos años, resulta que los gobiernos quieren cobrarnos más por todo para varias cosas:

Para seguir pagándose sueldos onerosos, que van desde los de lujo, de los presidentes municipales, hasta los sueldazos de diputados, senadores y magistrados de la Suprema Corte; pasando por lo que nos cuestan los gobernadores, los empleados del IFE y demás funcionarios públicos que desde hace mucho tiempo se identifican como burócratas y no precisamente por su eficiencia en la atención de la población que les paga sus salarios y demás prestaciones.

Para financiar a los partidos políticos que se han convertido en franquicias hereditarias de políticos profesionales que viven, muy bien, de presupuestos inflados en aras de una supuesta representatividad ciudadana; cuando sabemos que solamente se representan a sí mismo y responden a intereses de grupos muy particulares y alejados de la vida ciudadana común.

Para financiar campañas electorales dispendiosas, que pretenden legitimar a gobiernos electos más por el abstencionismo que por la participación ciudadana en las urnas; que gastan enormes cantidades de dinero en basura impresa y mediática que nos fastidia y desalienta el voto.

Para que los gobernantes hagan gastos con oscuros criterios que se alejan constantemente de la equidad, de lo justamente necesario, de las prioridades de la gente y de los dictámenes del sentido común pero, sobre todo, de la más elemental decencia.

Gastos de “gobiernos nuevos”, que son muy semejantes a los que realizan los “ricos nuevos” que nunca habían tenido un peso en la bolsa y cuando tienen más de uno se marean de poder. Gastos inventados al capricho, tan ridículos y sofisticados como inútiles.

Para que las administraciones públicas hagan gala de ineptitud y corrupción, dejen endeudados a sus gobernados y en fin, logren solamente obras de relumbrón que son como castillos de pirotecnia efímera. Caros nos salen esos epitafios que develan solemnemente y dan testimonio de lo pichurrientos que fueron en sus obras.

Para eso nos sirve a los ciudadanos contribuyentes pagar cada día más caro el pato que se cocina la clase gobernante.

Para que a ellos les siga haciendo justicia la mentada revolución, aunque no tengan nada que ver con el Revolucionario Institucional.

Para que en los años de Hidalgo les siga manando generosa la chichi del presupuesto.

Para que los mortales que no escribimos con letras de oro nuestros nombres en la historia de bronce de la Patria sigamos cargándolos en el lomo de la friega de los salarios mínimos, así sean profesionales.

Ya me cansé en esta cuesta de enero.

Mejor nomás hubiera escrito:
¿Para qué? y ¡Nomás para eso me gustaban!

(Texto publicado en el Semanario Guía del pasado 10 de enero de 2010. Imagen obtenida de www.elblogsalmon.com).

martes, 12 de enero de 2010

In memoriam de un Maestro de la Guitarra

El maestro Guillermo Dueñas fue guía de una buena parte de los guitarreros de mi generación. Enemigo del rasgueo "tun cha cha" y partidario radical de tocar las cuerdas al menos con los 10 dedos. No estoy seguro que aprobaría lo que este video muestra. Probablemente diría que con suficiente estudio un solo intérprete podría lograrlo. A la mejor se quitaría el sombrero... Vaya, pues, como recuerdo de un gran guitarrista con vocación de compartir su arte. (Con dedicatoria, también, a Jorge Villa García, que sí logró un buen repertorio como alumno destacado del Maestro Dueñas).

domingo, 3 de enero de 2010

Zamora Episcopal y Porfiriana II - Álvaro Ochoa Serrano





Vista general de la Plaza de Armas de Zamora, denominada inicialmente con el nombre de Carmen Romero Rubio de Díaz, esposa del General, presidente de la República, Don Porfirio.


LA CARA PORFIRIANA DE ZAMORA, LA RESGUARDADA (1890-1910).

La construcción de templos, del Palacio Episcopal [hoy Palacio Federal o "Correos"] (1904-1909) y del Teatro Obrero (1908-1910) reflejan una boyante situación económica de Zamora, con su elite "progresista y modernizante", como la caracteriza Jesús Tapia, y precisamente la modernización fue el toque que hizo posible el aumento de la producción.

Se emprende la desecación de pantanos y la construcción de canales y obras de riego; el Canal de Zapadores [hoy Río Nuevo], en 1890, de paso alivia un poco los temores frecuentes de inundación en la ciudad.

A las haciendas del valle zamorano se traen nuevos cultivos, novedosas técnicas agrícolas y maquinaria importada; además, los dueños van dejando poco a poco la mediería para recurrir mejor a la fuerza de trabajo libre, e introducen "modernos sistemas contables y el contrato de personal más calificado en las tareas de manejo y control".

Por si fuera poco, el ferrocarril a partir de 1899 alienta y agiliza la economía zamorana. "Por una parte extendió a radios más amplios los flujos mercantiles y por otra, sirvió para desplazar grandes volúmenes de trigo a otros mercados". Es más, la llegada del tren propició más todavía la instalación de pequeñas y medianas industrias.

Mas estos cambios no solamente fueron de cantidad, también "supusieron modificaciones en la organización de la producción", con la aparición de un nuevo tipo de hacienda. En 1892 había en el valle 18 haciendas que aumentaron a 21 en 1909, con peones que recibían un jornal diario de 37 a 50 centavos. En la ciudad vivían 29 familias propietarias de haciendas no sólo del valle.

Por su parte, la industria a comienzos del siglo se desarrollo más para cubrir las necesidades locales. Había varios establecimientos: plantas eléctricas, aguas gaseosas, cerveza, imprentas y encuadernaciones, molinos de harina y nixtamal, trapiches de piloncillo, dulcerías, fábrica de cerillos, cigarros y puros, de ladrillo, fideos; además rebocerías, sombrererías, talabarterías, curtidurías y zapaterías en el norte y poniente de la ciudad.

Todo este desarrollo de la economía lugareña fortaleció más el papel central y rector de Zamora en su región como cabeza de distrito y sede episcopal; centralidad notoria en el aumento de la población (de 12,721 habitantes en 1900 a 15,116 ya en 1910), y también en el crecimiento urbano. Comenzando el siglo, se revive el viejo proyecto de 1865 de fraccionar la hacienda de San Juan Bautista (propiedad, en parte, del presbítero Pedro Arias) y se hacen Los Lotes [donde ahora se ubica el Santuario Guadalupano] con fines urbanos.

Igualmente, en 1907 se fincan las colonias "Guizar" y "Castillejo" al poniente; la primera en terrenos del canónigo Rafael Guizar Valencia, "dividida en seis manzanas mediante la apertura de dos calles" unidas a las de Mercaderes y Guerrero. La Castillejo se construyó inmediata a la Plazuela del Panteón y a la Estación del Ferrocarril Central, en el barrio de "Madrigal" y de "Jesús María". Ambas colonias destinadas a artesanos y "vecinos industriales".

Ahora que la distribución del espacio vital era distinto en la ciudad; notoria también la distinción en la plaza pública para la gente bien y la "chuzma" o "gentuza". Había una enorme diferencia entre la vivienda del artesano en las colonias proletarias y las casas de hacendados de grandes comerciantes alineadas en la Calle del Puente o Iturbide [hoy en Madero Sur, llegando a Leonardo Castellanos], a lo largo del templo de la Purísima, sobre la calle del Sagrado Corazón [Morelos] y cerca de la plaza principal.

La casa del propietario era amplia, "de 30 pasos de frente por cien de fondo"; dos patios con corredores enclaustrados, enlozados con ladrillo de Atacheo. En el primer patio, a la derecha, la sala; al frente, el comedor; aliado derecho de éste un pasillo para el segundo patio, donde se encuentra la cocina. De esas cocinas, escribe [don Francisco] García Urbizu [expresidente municipal de Zamora y cronista de la ciudad]: "por obra y gracia de las maravillosas manos culinarias de las zamoranas, salieron en ambarinos témpanos los riquísimos chongos zamoranos".

En fin, después del comedor un amplio pasillo empedrado, donde se guardaban las monturas y servía para el manejo de caballos y vacas. Seguían los macheros para los primeros y el establo para vacas, chivos y borregos. En algunas casas había zahurdas y gallineros.

Las habitaciones tenían altos techos de teja. Los tapancos enfriaban el aire y en las altas piezas hasta seis metros con grandes puertas y ventanas "se gozaba un ambiente saludable y fresco". El remate de la modernidad urbana en la ciudad sería empezar a quitar los aleros, canes o pestañas de teja para poner la rabona "cornisa toscana".

En cambio la tradicional vivienda del artesano no iba más allá de una puerta a la calle, una o dos piezas interiores, cocina, "y el patio en común para todos los vecinos" en el caso de las colonias ya mencionadas.

Otro signo de dicho desarrollo fue la expansión comercial. Vuelve a surgir "la vocación mercantil de la sociedad zamorana". Las rutas de comercio llegaron a lugares más lejanos y amplios. El gremio de comerciantes "comenzó a adquirir mayor relevancia".

Entre 1895 y 1907 se cuentan más de 33 comerciantes en grande, dedicados ya a la tienda de abarrotes, ya a la de ropa, pasando por tlapalerías, cristalerías, boticas, relojerías y joyerías, o a la venta de máquinas de coser, cereales, ganado, harina, calzado y madera. Además la ciudad tuvo mercado municipal[el antiguo Mercado Hidalgo, hoy Centro Comercial Morelos o "Pasaje de los Dulces"], inaugurado sin terminar en las fiestas patrias de 1910.

La actividad financiera creció pegada al comercio. Había comisionistas, corredores, vendedores de seguros y agentes bancarios. Aunque era frecuente que las casas comerciales "fungieran a la vez como organismos de crédito". "Sólo a partir de 1902 se estableció la sucursal del Banco de Jalisco; en 1905 el Banco Nacional de México ponía agencia; y del Banco de Guanajuato una sucursal.

Indudablemente que al crecimiento y expansión económica zamorana contribuyeron la modernización de las vías de comunicación y transportes: el tendido de alambres telegráficos en 1884 y la construcción de caminos de fierro desde la pionera vía Zamora-Jacona [para el tranvía de mulitas], de 1879; la energía eléctrica y sus luces, la introducción del agua potable, la instalación de líneas telefónicas urbanas. Además se ampliaron las actividades terciarias (de servicio).

La ciudad contó con hospedaje para visitantes y viajeros en los hoteles El Comercio, San Francisco, La Unión, México, Colón, Nuevo Mundo, Porfirio Díaz (Francés) o en los mesones; asimismo con los servicios de abogados, dentistas, farmacéuticos, fotógrafos, ingenieros, médicos, notarios y escribanos públicos, profesores de escuela, de música y canto, etc.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C.).

domingo, 27 de diciembre de 2009

Teatro Obrero de Zamora - Fotografía de Rafael Pimentel


Rafael Pimentel Espinoza captó esta vista del majestuoso foro de nuestro Teatro Obrero, digno recinto de las mejores expresiones artísticas con calidad internacional.

Dulces típicos de Zamora - Fotografía de Jorge Humberto Mena


Aunque los chongos zamoranos nos han colocado en un lugar privilegiado en el mapa de la gastronomía mundial, la variedad de dulces típicos que se elaboran en forma artesanal, a base de leche y procesamiento de frutas es muy variado, como lo ilustra esta extraordinaria fotografía de mi amigo Jorge Humberto "Beto" Mena.

Y se hizo la iluminación - Jaime Ramos Méndez


(Texto publicado originalmente en el Semanario Guía en marzo de 2009).
(Fotografía de mi amigo José Luis "Pepe" Espinoza)

Se respiró aire de historia aquella noche en la explanada frente al Santuario. Son de esos días que se escriben en algunos libros; luego los viejos pueden contar “yo estuve allí”. Ante la imponente fachada se instaló la expectativa, el ánimo de un triunfo a punto de coronarse, la cuenta regresiva expirando los últimos minutos de la penumbra.

Los convocados a la cita llegamos por los más diversos caminos y todos convergimos en el mismo ánimo, arropados por la música que anunciaba la inminente realidad del presagio. Los protocolos se anudaron entre los personajes y la persona en todos: los coincidentes y la presencia intangible de los ausentes necesarios.

Se vertieron textos intentando desgranar la gran mazorca de lo grandioso. Se evocaron los afanes que se pusieron en juego. Se pulió la superficie de las voluntades. Se agradeció a granel.

Impasible la fachada como telón de fondo. Como si hubiera esperado más de cien años para estrenar su nuevo atuendo de luz y ahora, frente a nuestra expectativa, tuviera menos prisa que nunca.

Los Verseros ya le han cantado como Señora del Duero, deshojando todas sus historias. Los coros que han venido de Morelia y de La Gran Familia enmarcaron ya el ambiente con una aureola que no encuentra techo en el cielo generoso que ha retirado completamente un coqueteo de lluvia tempranero. Lo oficioso y lo cultural ha tenido su lugar. No hay más que dar paso al acontecimiento que reduce la historia a un solo instante.

Tres manos empuñan tres palancas que accionarán el antes y después en la biografía del Santuario y se sumarán a las manos de quienes han firmado acuerdos que desatan voluntades y a las manos-de-obra artesanas de los obreros que han levantado el edificio en toda su plenitud. Tres manos que representan voluntades que convergen desde rumbos distintos entre la gente y sus generaciones. Tres brazos que accionan una voluntad centenaria en las personas de Javier, Leonel y Alfonso.

La luz se toma su tiempo. No se regala en un instante. Se vierte paulatina, sin prisa. Con derroche de paciencia se desdobla sobre la fachada. Es como un velo que se eleva con la suavidad de una caricia y descubre a cuenta gotas la belleza que va iluminando. Cuando ha llegado a plenitud nos deja atónitos frente a ella. Por unos instantes con sabor a eternidad la música no canta, los discursos elocuentes han callado. En una experiencia mística sólo nos dedicamos a la contemplación.

Logramos murmurar: a ver, espérenme. Nadie nos dijo que así sería. Sabíamos que se vería muy bonita y todo, pero esto que llena nuestros ojos nos desborda. ¿Qué hicimos para merecer todo esto? Zamora ya es otra desde este instante. Que esta luz ilumine también nuestra zamoranía. Qué bien sabe este orgullo. Esto es más… siempre más.

No nos queremos ir. Estamos contemplando el alumbramiento de una nueva era. Logramos despojarnos del complejo que nos bloquea el sagrado derecho al optimismo. Queremos seguirle con más y más aún. Es que hay tanto qué iluminar en nuestras vidas.

Atrás quedó La Inconclusa. Ahora tenemos la luminosa. Hay tantas cosas que concluir en Zamora. Y tantas otras qué emprender. El Santuario bien puede ser ese primer Gran Faro que guíe nuestros afanes de ser mejor ciudad para todos. Que desde esta Ciudad Luz que queremos ser se reactive la esperanza en esta tierra que, generosamente, ha sido colmada de bendiciones desde el comienzo de los tiempos.

Hay una palanca activadora de este milagro que hay que seguir bajando para que la luz se haga. Será como una oración que desde Zamora se eleve a las alturas. Habrá que hacerla cotidiana. Tal como Dios manda.

Taller de Letras de la Universidad de Zamora



Este blog lo realizamos con mis alumnos de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Zamora: Taller de Letras de la Universidad de Zamora.

Zamora Episcopal y Porfiriana I - Álvaro Ochoa Serrano










Vista de la calle Hidalgo, hacia el sur. Al fondo, Santa Iglesia Catedral de la extensa Diócesis de Zamora. En primer plano, Palacio Episcopal, casa señorial del Obispo de Zamora.


LA CARA PORFIRIANA DE ZAMORA, LA RESGUARDADA, (1890-1910)
Por el maestro Álvaro Ochoa Serrano, Profesor-Investigador del Centro de Estudios de las Tradiciones de El Colegio de Michoacán

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C.)

En Zamora, que desde su fundación no se hizo en una hora, la desamortización de bienes de comunicación civiles religio-sas emprendida por los liberales benefició al clero local y a laicos propietarios ligados a la Iglesia; ya que la mayoría de las propie¬dades desamortizadas en 1856 -para ponerse en circulación fueron los ejidos, propios y arbitrios del ayuntamiento, bienes raíces de cofradías y del exconvento franciscano, que, mediante compras directas e hipotecas quedaron de alguna, manera en manos de sacerdotes seglares y familiares de éstos, quienes aplicarían sus capitales también en la agricultura, en el comercio, en servicios y en la construcción de fincas urbanas.

Las señales más notorias del progreso local tienen lugar entre 1854-1910, Y se debieron en gran parte a la obra y gracia de clérigos y de otros miembros ilustrados de las familias de hacen¬dados y comerciantes: la primera imprenta y el primer periódico impreso (1854), el tranvía Zamora-Jacona (1879), el telégrafo (1884), el fonógrafo (1893), el cinematógrafo (1895), la luz eléctrica (1897), la introducción del agua potable a la ciudad (1898), el ferrocarril (1899), el primer banco (1902), el primer automóvil (1904), los teléfonos urbanos (1907) y la construcción del mercado municipal (1910).

Aparte de esas primicias que significan un desarrollo más acelerado entre 1893 y 1910, la administración del distrito -que comprendía las municipalidades de Zamora misma, Jacona, Ixtlán, Chavinda, Tangamandapio, Tangancícuaro, Purépero y Chilchota- estuvo en manos de esa pequeña burguesía comercial y terrateniente que, más de alguna vez intentó separarse del estado de Michoacán "para constituir una nueva entidad federativa". El primer intento lo había auspiciado Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos en 1846, el último -en el que anduvieron hacendados y grandes comerciantes- se hizo en 1889.

En cambio por iniciativa del propio Labastida y del obispo Munguía lograron la creación de obispado zamorano en 1864. La sede episcopal sería desde luego Zamora, debido -según Francisco Valencia Ayala- "al ambiente profundamente conservador, en buen sentido, de la levítica y pacífica ciudad". Por otro lado, gracias al poderío económico adquirido por su minoría rectora y al amparo de la Iglesia se funda el seminario diocesano, se mejoran los templos existentes hasta entonces y se fincan otros más.

Para 1895 la mejor estampa de la pintoresca ciudad la describe Alfonso Luís Velasco:

Está situada en el hermoso valle de su nombre ya orillas del río Duero que la fertiliza. La abundancia de las aguas que la riegan, hace su clima húmedo y algo malsano. La ciudad posee buenos edificios como la Catedral, el Seminario, el Hospital y la Casa de Asilo. El caserío, aunque de buen aspecto, tiene todos sus techos de madera y teja. En el centro de la Plaza Principal existe un elegante jardín, y es igualmente bello el conocido por el Teco...
Su población asciende a 13,699 habitantes, y en sus alrededores hay numerosos jardines y huertas. Encierra, además, varias escuelas para niños y niñas. Ni faltó el viajero que de paso apuntó: "el caserío es de buena apariencia, en que se distingue el templo de San Francisco, la parroquia y algunos otros edificios de importancia"
.

(Texto publicado originalmente en la revista Entorno, de Ingenieros y Arquitectos de Zamora, A.C.)
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