Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El Teatro Obrero de Zamora en Michoacán

Portada de la revista Entorno No. 13, publicada en octubre de 1991.

Desde 1883 las autoridades municipales de Zamora, Morelia y México, la Iglesia local, conducida por su tercer obispo, el Ilmo. señor José Othón Núñez y Zárate, entre 1909 y 1922, emprendió la tarea de construir un teatro. El mismo formaba parte de un proyecto más complejo, el Centro Recreativo de Obreros Católicos, cuyo amplio edificio estaba llamado a ser, según el obispo Núñez, “el Alma Mater del pueblo zamorano”.

Fotografía de José Luis Espinoza Melgoza.

El Centro estaba formado por varios salones y salas destinadas a juegos de billares, ajedrez, dominó, biblioteca, sala de lectura y archivo, además de las necesarias oficinas. En el centro se ubicaba el teatro, mientras que el segundo patio iba a ser destinado a juego de pelota y el tercer patio a boliches, gimnasio y alberca. La fundación del Centro se realizó el 2 de febrero de 1910, a las cinco de la tarde. La bendición de la primera piedra se hizo en la puerta principal de la catedral nueva y luego dicha piedra se colocó en el cimiento de una de las columnas que iban a levantarse en la fachada del edificio.

Fotografía de Rubén Guillen Soto.





Si bien el escenario único y el auditorio estable son considerados disposiciones romanas, que los italianos conocieron debido a los libros de Vitrubio, la historia del teatro, tal como lo conocemos, comenzó en el Renacimiento, con el cambio de los escenarios múltiples al escenario único -como señala Pevsner- y de un auditorio deambulante a un auditorio fijo. El Teatro Obrero tiene forma de herradura, modelo usado en el Teatro de los Santos Juan y Pablo en Venecia, en su remodelación de 1654 y que se repite en otro ejemplo cargado de prestigio en la historia de esta tipología arquitectónica, la Scala de Milán, construida en 1776-1778.


Fotografía de Sergio Alfaro Romero







El estilo que se eligió para dicha fachada fue el neoclásico de orden monumental, con cuatro pares de columnas y pilastras de orden corintio, que conforman el pórtico con tres puertas de acceso, rematado por un cornisamento corrido; mientras que en los dos cuerpos laterales el remate es un cornisamento abalaustrado y en el paño mural se abrían doce ventanas (ahora son diez y dos puertas) rematadas con frontones triangulados y curvos en pares alternados.


Fotografía de Rubén Guillén Soto.

Es posible que el modelo para esta construcción haya sido el Teatro Santa Ana (o Vergara o Nacional o Imperial) de la ciudad de México, destruido en el año 1900 para abrir la calle 5 de mayo y cuyo perfil era muy conocido por los grabados que se realizaron en la época.

Fotografía de Rafael Pimentel Espinoza.

Fotografía de Ricardo Cruz.

Es opinión generalizada, que no se ha podido comprobar, que el diseño de la obra se debió a José Dolores Sánchez (autor del diseño de El Sagrado Corazón) y que Jesús Hernández Segura dirigió la obra. En tres años se terminó la construcción, pues fue inaugurada el 19 de enero de 1913, con ocasión de celebrarse la II Gran Dieta de la Confederación de Círculos de Obreros Católicos, que tuvo lugar en Zamora del 19 al 23 de enero de ese año.

Fotografía de Javier López Mendieta.

Fotografía de Rafael Pimentel Espinoza.

El teatro está ubicado en un terreno que originalmente tenía una extensión de 17 hectáreas, conocido como Los Lotes, y que albergaba a la catedral nueva y a la iglesia de San José. Este terreno era propiedad de la Iglesia, y por lo tanto la propiedad fue enajenada al Ayuntamiento, en favor de la Junta de Mejoras Materiales, en 1942, con el fin de obtener recursos para llevar a cabo las obras de conservación del drenaje y del pavimento de la ciudad.


Es historia conocida que el edificio se convirtió en el Cine Virrey, pues con esa finalidad fue rentado durante muchos años. Ese es el principio del fin, pues la explotación a ultranza del espacio rentado sin la necesaria inversión en mantenimiento, así como la falta de vigilancia por parte de las autoridades de un edificio que es propiedad de la comunidad, provocaron su deterioro.







En 1989 un grupo de ciudadanos interesados en recuperar el Teatro Obrero promovió la formación de un patronato que tuviera como finalidad la restauración de este monumento histórico-artístico de la ciudad.









Nota del Editor: Este texto fue publicado originalmente en la revista Entorno de Ingienieros y Arquitectos de Zamora, A.C. y sintetiza un capítulo del "Catálogo del Patrimonio Arquitectónico del Bajío Zamorano. Primera Parte: La ciudad de Zamora", de la doctora Nelly Sigaut, profesora-investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Parroquia de San Francisco en Patamban, Michoacán - Fotografía de Sergio Alfaro Romero


Interior de la parroquia de El Calvario en Zamora, Michoacán - Fotografía de Rodrigo Godínez


Cristo Redentor en la fachada del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Zamora, Michoacán - Fotografía de Ricardo Cruz


Torre del Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, patrona de la Diócesis de Zamora en Michoacán - Fotografía de Ramón López Álvarez


Volcán La Beata en Zamora, Michoacán - Fotografía de Rafael Verduzco Martínez


Candil y cúpula interior de la parroquia de San Agustín en Jacona de Plancarte, Michoacán - Fotografía de Martín Castro Rosas


Cruz atrial en la parroquia de San Francisco de Tarecuato, Michoacán - Fotografía de Marco Wence


Alfarería de San José de Gracia, municipio de Tangancícuaro en Michoacán - Fotografía de José Luis Trejo Alejandre


Galería de fotógrafos Michoacanos - Cadena de la campana en catedral - Jaime Cristóbal López, de Tarecuato


El Guayín, una especie en peligro de extinción en Zamora, Michoacán - Fotografía de Martín Zamaguey

El Guayín, vehículo rústico tirado por uno o dos caballos, o mulas, es un vestigio del antiguo Zamora rural que con el tiempo se está perdiendo. Cada vez son menos porque su servicio como vehículos de carga se ha sustituido con automóviles. Algunos sobreviven porque sus tarifas suelen ser más económicas. El único elemento que falta en la fotografía de Martín es al menos un perro, compañero inseparables de guayines y guayineros.

martes, 3 de septiembre de 2013

Ecos de la inauguración de la iluminación de la catedral de Zamora en Michoacán - Fotografías de Rodrigo Godínez










Ecos de la inauguración de la iluminación de la catedral de Zamora en Michoacán - Fotografías de Sergio Alfaro Romero




















Ecos de la inauguración de la iluminación de la catedral de Zamora en Michoacán - Fotografías de Martín Castro Rosas




Ecos de la inauguración de la iluminación de la catedral de Zamora en Michoacán - Fotografías de Marco Wence






Ecos de la inauguración de la iluminación de la catedral de Zamora en Michoacán - Fotografía de José Luis Trejo Alejandre


Ecos de la inauguración de la iluminación de la Catedral de Zamora en Michoacán - Al amanecer del día siguiente - Fotografía de Martín Castro Rosas


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